PETICIÓN

 

SR. ALCALDE-PRESIDENTE DEL AYUNTAMIENTO DE CONIL

 
  Al poco de iniciarse las obras de urbanización del “Pocito Blanco”, aparecieron restos arqueológicos casuales. En Pleno municipal de febrero de 2004, el grupo andalucista preguntó al concejal de Urbanismo sobre dichos hallazgos, y la respuesta fue que no sabía nada sobre los mismos. Tras la Semana Santa, LA LAJA tuvo conocimiento del hallazgo. Se nos informó que dichos restos estaban siendo destruidos, que había habido reparto de diversos objetos encontrados, que buscadores de monedas entraban en la obra al atardecer, pues no había vigilancia. Nuestra Asociación decidió realizar el 13 de abril una inspección ocular del yacimiento, comprobando su veracidad. Ese mismo día, LA LAJA puso en conocimiento de la Alcaldía los hechos y el 14 de abril dio parte a la Comisión Provincial de Patrimonio de Cádiz. Al día siguiente, técnicos de dicha Delegación visitaron las obras, paralizándolas parcialmente en la zona acotada de los hallazgos y el día 16 el Ayuntamiento informaba de ello a la Delegación, dando cumplimiento aparente a la legalidad.
   ¿Qué pasó en el mes y medio transcurrido entre la aparición de los hallazgos y nuestra denuncia? No lo sabemos, pero han circulado por el pueblo muchos rumores. Nosotros sólo nos preguntamos: ¿por qué no notificó ROSAM, promotora de las obras, o el Ayuntamiento dichos hallazgos a Cultura?. La Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía obliga a ello y el Reglamento de Protección y Fomento del Patrimonio Histórico de Andalucía determina con claridad la obligación que tienen los descubridores, directores de obras, empresas constructoras y promotores de actuaciones, de comunicar la aparición de un hallazgo en el plazo máximo de 24 horas, ante la Delegación Provincial o el Ayuntamiento. ¿Por qué no se hizo?. La LAJA quiere saber quién es el responsable de estos incumplimientos, tipificados penalmente.
   Tras tener conocimiento del hallazgo, la Delegación ordenó el 24 de abril la realización de actividades arqueológicas de urgencia, por cuenta de ROSAM. La arqueóloga contratada llegó el 27 de abril pero, entre las presiones iniciales y la lluvia, no pudo iniciar su trabajo hasta bien entrado el mes de mayo, y las catas realizadas desde entonces no han dado resultados espectaculares... De lo descubierto quedaba ya poco, pues todo había sido removido por las máquinas y descontextualizado. El 25 de mayo, más de un mes después del reconocimiento municipal del hallazgo, y tres meses después de su descubrimiento, el concejal de Urbanismo sacaba una nota de prensa en el Diario de Cádiz para tranquilizar a la población: los restos tienen poca importancia y, lo que es más importante, no afectan a las obras. Ante el oscurantismo municipal, LA LAJA solicitó durante el mes de mayo la adopción de cautelas arqueológicas en las obras colindantes al Pocito Blanco, recien iniciadas, y pidió a ROSAM poder visitar el yacimiento e información sobre los hallazgos, pero ambas cosas nos fueron negadas. ¿Los denunciantes del hallazgo no merecen información?.
   Lo que ha aparecido en la loma del Pocito Blanco es una villa romana, es decir, una explotación agropecuaria, que data probablemente del siglo IV. Delimitar el conjunto de edificaciones económicas y de habitación de la villa resulta hoy imposible, pues los enormes movimientos de tierras habidos la han hecho irreconocible. Sin embargo, toda la zona está llena de restos de cerámica de cocina (ollas, cuencos, pequeñas jarras, fondos de vasos...), cerámica de transporte y almacenamiento (ánforas, galbos y asas de grandes vasijas), terra sigillata (bordes de platos, cuencos...), vidrio, y diverso material constructivo (tégulas, ladrillos, fragmentos de desague, piedras talladas...). También hay excavados varios silos, con presencia de restos óseos animales. Estamos, por tanto, ante un asentamiento de cierta entidad y no una casa aislada, como se ha dicho.
   LA LAJA quiere denunciar ante la opinión pública lo ocurrido en el Pocito Blanco, y se reserva la posibilidad de ejercer acciones penales. Lo ocurrido no debe repetirse nunca más. De nuevo ha tenido que ser nuestra Asociación la que saque a la luz las cosas. Si no hubiésemos denunciado a Cultura, en el Pocito Blanco no habría hallazgos, no habría nada. ¿Qué ocurrió entre la aparición de los restos en febrero y nuestra denuncia en abril? ¿Destrucción, saqueo... o son sólo rumores?. De lo que no cabe duda es que hubo irresponsabilidad, manifiesta dejación de funciones y opacidad. La LAJA exije responsabilidades, y se lamenta de que el Patrimonio Histórico-Cultural de Conil esté en manos de señores que sólo sienten ante él desprecio. Cerramos para siempre una página de nuestra historia -su valor es lo que menos importa.

La Laja, 15 Junio 2004

 

 

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