SI LA PLAYA ES DE TODOS ... LA BASURA TAMBIÉN

 Isi Galán

playa de Conil

   Si eres frecuente visitante de la playa, tropezarás diariamente con un pequeño(?) desastre ecológico: botellas de plástico, bolsas y otros restos más del “gran banquete”, olvidados sobre kilómetros de arena.
   Quizás pienses que ese asunto no te concierne a ti; después de todo, no fuiste tú quien tiró esa basura. Elige entre dos posibilidades: podemos obviar el problema como si aquello formara parte sustancial del paisaje o podemos pensar por un momento cual sería nuestra parte en la historia.
   Veraneo desde hace años en Conil, formando parte de ese grupo de testigos mudos que obvian el problema, a pesar de verlo repetirse cada verano.
   Y sin embargo, sigo creyendo que una de las formas más definitivas de cambiar las cosas, es  desde lo más próximo a cada uno de nosotros. Aquí o en Katmandú. Sin hacer falta inscribirnos a ninguna ONG.
   No pretendo estropearte unas seguro que merecidas vacaciones, ni enturbiar tu firme propósito de que nada te perturbe;   pero me causa cierto desencanto ver como algunos sólo reaccionan ante las ofertas del super.
   Puede que con conseguir un favorecedor moreno,  disfrutar  de  ricas  frituras  u  otros manjares,  hacer recuento de los ligues potenciales o en cartera que te regale el verano, o “desconectar”  pasando un día en la playa, tengas suficiente.
   No debería bastarnos. Sobretodo cuando todo ello no es incompatible con tomar partido en ciertos hechos.  
   Con los desperdicios recogidos  tras una operación más o menos larga de batida por la playa, podríamos cercar muchas de las  toallas sobre las que tomamos el sol y nos olvidamos del mundo; la nuestra misma. Quizás  entonces, teniendo más al alcance la basura dispersa,  el desastre nos dejaría  de parecer pequeño y empezaría realmente a preocuparnos. En todo caso, la opción de obviar se nos haría más difícil.
   Haciendo la vista gorda, quizás logremos mantener nuestra conciencia limpia, sin embargo   la basura seguirá estando allí.  Y digo yo… si la playa es de todos, la basura también.
   ¿Falta de medios…, o de conciencia ecológica?, ¿carencias educacionales? o, simplemente, falta de ganas.
 Sirva pues al menos este escrito, como testimonio de un veraneante que regresa a la ciudad, tatareando el estribillo de una canción de Manu Chao: Cadi te llevo en el corasón…