MANIFIESTO EN DEFENSA DE CASTILNOVO Y EL LITORAL CONILEÑO

 Colectivo EL ZAGUÁN

   El futuro, el nuestro y el de nuestros hijos y descendientes está siendo hipotecado, vendido y deformado. Nos preguntamos, a la vista de tanto desmán urbanístico ¿qué clase de mundo vamos a legar a las generaciones futuras?.
   Poco a poco, el modelo urbanístico de la especulación, del pelotazo y la depredación de nuestro medioambiente se instala en nuestras costas y municipios.  El modelo Costa del Sol y Levante se traslada aquí. Empresarios ávidos de beneficios rápidos y seguros; políticos de todos los colores que se dejan embaucar por el dinero y el lujo recalificando terrenos y dando licencias; administraciones públicas estatales y autonómicas que no hacen su trabajo y dejan hacer barbaridades en un silencio vergonzoso y criminal; obreros y gente del pueblo engañada con un falso progreso económico y que justifican y apoyan su propia destrucción... Muchos son los implicados en esta loca red del negocio del ladrillo y la especulación.

  Esta peste llegó hace años a nuestro litoral donde poco a poco van desapareciendo y privatizándose nuestras calas, pinares, playas y acantilados. Destruimos nuestros parajes naturales, aquellos de los que siempre nos hemos enorgullecidos, los que atrajeron no hace mucho al turista y que ahora vendemos al mejor postor para que de su destrucción saquen tajada tres empresarios mientras nosotros perdemos un bien patrimonial  y natural signo de nuestra identidad como pueblo. Hablamos de multinacionales hoteleras; de empresarios explotadores y mafiosos que a golpe de talonario instalan sus complejos turísticos en primerísima línea de playa y sin ningún impedimento, es más, con todo el apoyo de los políticos de todos los municipios de nuestra provincia  y la Junta de Andalucía. Y esto, amigos, solo lo puede parar el pueblo concienciado, que no se deja engañar y que lucha por salvaguardar un legado de siglos y milenios, el paisaje de siempre, nuestro rico medioambiente que desaparece bajo el peso de enormes moles de un sistema criminal y estúpido.
   Sin embargo, hoy también queremos aplaudir y apoyar que se quiera proteger y conservar este hermoso paraje natural, con tanta historia y tanta belleza, que ha acompañado a la villa de Conil desde siempre. Que es uno de sus signos de identidad. El Prado-Castilnovo, como todos nuestros parajes naturales costeros, está en el punto de mira de los depredadores y piratas inmobiliarios.
   Todos quieren aprovecharse de éste y construir sus magecomplejos hoteleros aquí. Ahora mismo es terreno no urbanizable en el PGOU, pero ¿es esto una garantía?. Ni mucho menos, es un peligro. Un peligro porque vemos como en todos los municipios de este litoral (Vejer, Barbete, Zahara...) los gobiernos municipales con el apoyo de todos los partidos recalifican terrenos para hacerlos urbanizables sin ningún impedimento y con la complicidad de una Junta de Andalucía corrupta, mediocre y activa cómplice en los desmanes que asolan nuestras costas.

Nuestro ayuntamiento quiere proteger este paraje e impedir que caiga en manos de la especulación y se convierta en paraje natural para que así podamos disfrutarlo todos y nos alegre con la belleza que desprende un paraje hermoso. Hasta aquí, y en este sentido, tiene nuestro apoyo. Y denunciamos y rechazamos que el PSOE, el PP y los demás defiendan la urbanización, privatización y destrucción del Prado–Castilnovo. Gentes mediocres que están más a favor de los empresarios y de un modelo condenado a su propio agotamiento y autodestrucción.

  Queremos se incluya el Prado-Castilnovo como Paraje Natural de Especial Protección en la Red Natura 2000 de la Unión Europea. Solo con esta calificación estará en condiciones de ser protegido aunque siempre el pueblo, nosotros, tenemos que estar alerta pues el poder nunca es de fiar. Por esto, apoyamos que se quiera proteger y salvar este trocito de nuestro litoral y sustraerlo a los corsarios de la especulación y el pelotazo. Pero esto no es suficiente ni mucho menos.
   El modelo turístico de masas, de sol y playa, de vender nuestras playas y pueblo como si de un producto de consumo más se tratara, es un camino que no queremos se siga porque es sencillamente INSOSTENIBLE e innecesario. Jamás el turismo que ahora existe en Conil puede ser sostenible. ¿Cómo un pueblo con unas infraestructuras para 20.000 habitantes y residentes habituales, puede convertirse en verano en una urbe con más de 90.000 personas?. Está bien claro, urbanizando y construyendo a destajo, preparando unas infraestructuras no como bienes públicos de disfrute por todos sino por el contrario con la privatización de calas, pinares y acantilados que pasan a convertirse en urbanizaciones residenciales (como Fuente del Gallo II, urbanización de Puntalejos, urbanización del Roche y un largo etcétera que se irá ampliando con los años). Construyendo hoteles al borde de nuestros acantilados y rodeando nuestras calas que pasan al disfrute privado e individual de horteras ricachotes que van del hotel a la sombrilla prefabricada y preparada para su real disfrute. Construyendo pisos y casas masivamente mientras encarecen los precios del suelo y la vivienda, mientras los albañiles y peones de Conil (aquellos que las construyen) no pueden proveerse de un techo debido a la especulación de la que es presa nuestro territorio. Cientos de viviendas vacías que solo son ocupadas en verano.
 

  Frente a ello, la realidad de la mayoría: cientos de jóvenes viviendo con sus padres o en la precariedad absoluta, explotados en sus trabajos temporales y estacionales en hoteles, bares y restaurantes o en la construcción. Muchos sin contrato trabajando en jornadas de 12 y 13 horas. Una presión urbanística, poblacional y contaminadora totalmente imposible de sostener por un pueblo y un medioambiente que no están para ser consumidos como cualquier producto de supermercado. Por ello, por este turismo y sus supuestos beneficios, se debe construir donde sea, sin licencias, en primera línea de playa... todo está justificado porque el turismo de sol y playa, el turismo masivo y la especulación urbanística nos van a traer una época de prosperidad económica y beneficios.

   Eso nos dicen.
   Pero, ¿a quienes está beneficiando realmente este modelo?.
   ¿A nosotros, la gente del pueblo que cada vez más nos tratan como ciudadanos de segunda frente al turista acomodado y adinerado de megahoteles ecológicos?. ¿A nosotros, los trabajadores que trabajamos tres meses al año para después buscarnos la vida en otras comunidades o países el resto del año?  ¿A nosotros, que nos roban en la construcción o la hostelería donde no se respetan nuestros derechos y nos explotan?. ¿A nosotros, los jóvenes que tenemos que emigrar  a otros sitios  para  buscar trabajo en
invierno o un trabajo moderadamente digno porque en nuestro pueblo es una quimera imposible de conseguir?.  ¿A nosotros, los precarios que tenemos que pagar alquileres desorbitados y que no podemos proveernos de un techo porque los precios están por las nubes...?
   No. A nosotros no nos está beneficiando. Empresarios, explotadores, especuladores, mafiosos, politicuchos... esos son los verdaderos beneficiados de esta locura del hormigón, aquellos que solo pueden mirar por su interés personal y privado, los que solo ven dinero, beneficios y poder donde nosotros vemos vida y belleza.
   Rechazamos, pues, este turismo insostenible que nos quieren vender como ecológico y de sostenibilidad. Rechazamos a todos los partidos políticos porque son éstos cómplices activos de la destrucción de nuestras costas, porque han abrazado por votos, dinero y poder un modelo de destrucción, de mentiras y de hipoteca del futuro de todos y todas.  

   Rechazamos la gestión de la Junta de Andalucía por corrupta, inepta, mediocre y mafiosa, por ser cómplice activa de todos los desmanes. Porque si tirasen de los hilos de las mafias y la corrupción que está implícita en este modelo desarrollista, no solo Marbella aparecería en los noticiarios. No queremos más hoteles ni urbanizaciones horteras y de mal gusto en nuestras calas. No queremos que se siga vendiendo Conil como un producto de consumo de sol y playa, no queremos ese turismo insostenible. Queremos la verdadera sostenibilidad, la conservación de nuestros espacios medioambientales, la interacción cultural y antropológica entre un turista comprometido con el pueblo y su conservación que se preocupe por la vida de todo el año en el pueblo y la historia e idiosincrasia de nuestra tierra.

  Queremos que se pare esta locura de masificación insoportable, de especulación urbanística y hoteles de lujo, de trabajos de sobreexplotación, de que los políticos defiendan los intereses privados de las multinacionales y empresarios explotadores.   Queremos ser productivos no serviciales, queremos ver nuestras playas y calas libres del peso del hormigón. Queremos disfrutar y que disfruten todos de nuestros espacios naturales protegiéndolos y concienciándonos de que es un bien público para todos y  que no puede ni debe jamás caer en las garras de gentes sin corazón, al interés particular y privado.
   Que nos dejen en paz a nosotros y nuestro litoral. Por eso...

Sopla levante, sopla fuerte y tumba con tus ráfagas el muro de hormigón que nos impide ver el mar, que nos roba la vida y nos deshumaniza en la jungla gris del cemento y el acero en la que quieren enjaularnos”.