EL MATORRAL MEDITERRANEO DE CONIL

 Luis Gil

Dibujos: Sonia Aguilar y Ángel Rosa (alumnos del I.E.S. La Atalaya)

 

CONDICIONES AMBIENTALES

   Conil se sitúa junto al mar; por ello, sus temperaturas son suaves sin importantes oscilaciones anuales ni diarias. Las heladas son raras. El azote del viento es importante Con frecuencia el bosque ha desaparecido, siendo importante la insolación que sufre este matorral. Las lluvias son moderadas a lo largo del año, y casi ausentes en el largo verano, como es propio del clima mediterráneo. Por todo ello, la ausencia de agua, provocada por los tres factores mencionados (viento, insolación y sequía estival), es el condicionante ecológico principal al que toda planta del matorral de Conil debe adaptarse para sobrevivir.
   El sustrato es variable, arenoso más cerca de la playa, siendo frecuentes las arcillas o las areniscas calcáreas en el resto. En general en las zonas donde aflora el matorral el suelo es pobre, poco profundo, pedregoso o arenoso, proclive a la erosión y con una  influencia humana importante.
   A grandes rasgos, podemos distinguir en Conil dos tipos de matorral:

   Matorral heliófilo o “amigo del sol”. Allí donde el pinar ha desaparecido, nos encontramos con un matorral donde el lentisco y el jerguen son las especies dominantes, alcanzado unas alturas máximas de 1,5 m aproximadamente.  Coexistiendo con estas plantas se desarrolla un denso e impenetrable matorral donde abundan  boalaga, palmito, coscoja, olivilla y diversos tipos de jaráceas (estepa blanca, estepa negra, jaguarzo)
   También son frecuentes, y localmente abundantes, el mirto, la sabina,  así como las labiadas como el romero,  el tomillo y el cantueso. Dos enredaderas contribuyen a enmarañar este matorral: la zarzaparrilla y la aristoloquia. Otras especies, que suelen aparecer en menor número son el torvisco y el matagallos, normalmente en lugares más abiertos.
   Matorral umbrófilo o “amigo de la sombra”. No hay en Conil un matorral umbrófilo propiamente dicho, pues el bosque más frecuente, el pinar, tiende a escasear y nunca es muy denso. No obstante, allí donde está mejor conservado, como cerca del río Roche, el matorral sufre algunos cambios significativos: el jerguen deja de ser la especie omnipresente y aparece más disperso, siendo el lentisco la única especie dominante del matorral, pudiendo alcanzar más de dos metros de altura. También desaparecen otras especies amigas del sol como el tomillo y las jaras. Por el contrario, aparecen especies no citadas antes como el rusco, el majuelo, bayón y enredaderas como la madreselva o la hiedra. Las demás especies (palmito, coscoja, romero, olivilla, sabina, zarzaparrilla, aristoloquia) siguen apareciendo, mostrando su carácter generalista.
   A continuación, presentamos la descripción y el dibujo de algunas de las plantas citadas. La descripción se ha ceñido a los rasgos indispensables para reconocer la plantas, intentándose evitar la utilización de términos técnicos. Esperamos ayudar al lector a conocer, y amar, nuestro querido matorral.

1.-  Cantueso. Es un arbusto ramoso, de bajo porte y muy aromático. Sus hojas nacen enfrentadas; son largas, estrechas, de borde entero y cubiertas de pilosidad en el envés. Las flores, que aparecen en primavera,  están apiñadas en densas espigas terminales de sección cuadrangular, que terminan con unos penachos (brácteas) de color violeta o rojizo, que atrae e a los insectos.. Cada espiga contiene de 6 a 10 flores de color morado oscuro que se superponen. Su nombre latino deriva de lavo o “lavar”, por haber sido utilizado para perfumar los baños.

2.- Coscoja. Es un arbusto leñoso, de corteza lisa y cenicienta, muy ramificado desde la base. Las hojas, que nacen alternas, son sencillas, de láminas rígidas y lampiñas, de un color verde intenso, con el margen ondulado y armado de dientes espinosos. Las flores son unisexuales, poco aparentes, y se agrupan en espigas cortas que cuelgan. El fruto es una bellota, rodeada en la base por una caperuza córnea, que madura en el otoño; su sabor amargo no las hace adecuadas al consumo.

3.-  Jaguarzo. Es un arbusto muy ramoso, de color blanco grisáceo. Sus hojas nacen enfrentadas; carecen de pecíolo y su lámina es ovalada, cubierta por abundantes pelos estrellados; suelen medir de 1,5 a 7 cm. Las flores son grandes y vistosas, de 4 a 6 cm de diámetro, largamente pedunculadas y con 5 pétalos entre rosa y púrpura. El fruto es una cápsula ovoidea, de 6 a 8 mm, que se abre en cinco valvas. Dada la belleza de sus flores, a veces se cultiva como ornamental.

4.-  Lentisco. Puede alcanzar, si se le deja, los 6-7 m de altura. Sus ramas son leñosas, rojizas en las más jóvenes y grisáceas después. Las hojas son alternas y compuestas, con un número par de hojuelas (2 a 12) enteras, de contorno estrechamente ovalado. Las flores son unisexuales, menuditas; nacen en cortas espigas en la axila de las hojas y carecen de pétalos. El fruto es pequeño, globuloso, con poca carne, rojo al principio y casi negro al madurar. Florece en primavera y el fruto madura en el otoño. Su facilidad para el fuego, unido a su lento crecimiento, es la causa de que raramente alcance un porte arbóreo.

5.-  Matagallo.  Arbusto siempre verde y no muy alto (0.5 a 1 m). Sus ramas están cubiertas de una borra blanquecina. Las hojas , que nacen enfrentadas, son gruesas y rugosas, de lámina lanceolada y borde entero, con abundantes pelos algodonosos en el envés. Las flores nacen agrupadas en verticilos, de 6 a 10 flores, en las axilas de las hojas. Florece en primavera.  Su corola, grande y rosada, está dividida en dos labios, el superior encorvado a modo de casco. Es una planta amiga del sol, que aguanta bien los suelos pedregosos y poco profundos.

6.-  Majuelo. Arbusto espinoso, de hojas en disposición alterna, con pecíolo bien desarrollado y lámina hendida profundamente en 3 a 7 lóbulos desiguales (recuerdan al perejil). Sus flores son blancas, de cinco pétalos y numerosos estambres. Los frutos, que maduran al comienzo del otoño, son globosos y de color rojo, con un solo huesecillo y de sabor dulce; formaron parte de la dieta de los hombres primitivos. Sus flores, desecadas y tomadas en tisana, se hanrecomendado contra la arteriosclerosis y la angina de pecho.


matorral

7.-  Mirto (o arrayán.) . Arbusto de hojas ovaladas,  coriáceas y lustrosas, casi sin pecíolo; crecen  enfrentadas. Las flores nacen solitarias en las axilas de las hojas; tienen cinco pétalos blancos y numerosos estambres. El fruto es una baya negro azulada. Su nombre latino Myrtus significa perfume, por ser planta muy aromática. Sus llamativas flores blancas, su perfume y su resistencia a la poda han hecho de ella una planta ornamental muy solicitada, habiendo dado nombre a  el Patio de los Arrayanes de la Alambra.

8.-  Olivilla. Arbusto verde todo el año, con ramas de sección cuadrangular y densamente cubiertas de pelos blanquecinos. Las hojas nacen enfrentadas, poseen cortos pecíolo y su forma es lanceolada, con el borde entero, verde brillante en el haz y blanquecinas en el envés. Las flores, de 1,5 a 2,5 cm, nacen solitarias en las axilas de las hojas y destacan por tener sólo el labio inferior, dividido en tres lóbulos; su color es lila claro con venas violetas. Los cuatro estambres y el estilo sobresalen, curvándose en arco. Es planta apreciada en jardinería por su agradable follaje y gran resistencia, necesitando pocos cuidados.

9.-  Romero. Tiene muchísimas hojas, estrechas y casi cilíndricas; son verdes por el haz y blancas por el envés;  carecen de pecíolo y nacen enfrentadas. Las flores nacen en cortos ramilletes axilares; su colora es azul pálido, pequeña y dividida en dos labios, el superior con una escotadura. De  la flor, sobresalen dos largos estambres. Florece casi todo el año. Del romero dijo Linneo que “crece en España tan abundante, que los marinos, antes de ver tierra, perciben su olor”.

 10.-  Rusco  (o brusco). Planta peculiar por que sus tallos se han transformado en pseudohojas (cladodios) de color verde oscuro, rígidas, ovaladas y terminadas en una espina. De su centro nacen flores diminutas, verdosas y unisexuales. El fruto es una baya globosa y roja, que destaca agradablemente sobre la lámina verde que la sostiene. Es utilizada como planta ornamental. Sus brotes jóvenes se cocinan con recetas y sabores similares al espárrago.

11.-  Torvisco.  Arbusto de ramas largas y mimbreñas Las hojas se disponen de manera densa y regular en la parte superior de las ramas; son enteras y lampiñas, estrechas y alargadas. Las flores se agrupan en la terminación de las ramas; son pequeñas, tubulares, hermafroditas, divididas en cuatro lóbulos blancos; carecen de pétalos. El fruto es globoso, pequeño, anaranjado o rojizo y con una sola semilla. Florece en verano y otoño, pudiendo coexistir flor y fruto. Este último es tóxico, pudiendo ocasionar la muerte a niños.

12.-  Zarzaparrilla. Planta de tallos trepadores, en zig-zag, muy angulosos y armados de espinas ganchudas que le facilitan el agarre. Las hojas nacen alternas; son  lampiñas, de base acorazonada y lámina aflechada, con espinitas en el margen y en el nervio medio; alcanzan los 10 cm de longitud.. Las flores, unisexuales, son pequeñas y verde-amarillentas, de 6 pétalos. El fruto es una baya globosa, roja o negra, dispuestas en ramilletes colgantes que recuerdan un racimo de uvas. Florece en verano y madura el fruto en otoño. El nombre alude a su parecido tanto con la zarza como con la parra.