¿POR QUÉ ME HE HECHO SOCIA DE LA LAJA?

(Por proteger la naturaleza y las cosas antiguas de Conil)

 Birgit Hofmann

Conozco la región ya desde hace unos 15 años y desde al año 2004 vivo aquí en Conil y voy a casarme con mi novio conileño.

Me gusta el ambiente de Conil y me encanta el entorno y la naturaleza.

Conil está creciendo y esto es bueno por un lado. Por el otro lado, veo que se pierden cosas antiguas y tradicionales. Eso es una pena porque algunos patios tradicionales se pierden y esos dan carácter al pueblo (por ejemplo). Modernizar casas antiguas sin cuidar el estilo antiguo me da pena verlo. ¿Por qué me duele verlo? Porque ya no se podrá recuperar, está perdido para siempre y es una parte importante del pueblo, también para los turistas. Ellos vienen porque buscan cosas típicas y originales.

He visto fotos antiguas del pueblo y parece que había más zonas verdes y árboles en el centro. Ahora no hay. Seguro que hay más cosas que echan los habitantes de aquí de menos. Me gustaría saber qué es.

Un buen ejemplo para mí es Vejer. Ellos cuidan su ciudad y hacen concursos para los mejores patios.

Además las playas son muy bonitas, hay zonas importantes para los pájaros, para disfrutar un paseo o irse en bicicleta.

Soy del sector del turismo y he visto varios destinos que han sido destruidos por mucha construcción. Hay que crecer y hay que crear más puestos de trabajo pero todo bien pensado.

¿Por qué? Porque si rompemos la naturaleza, la zona no tiene tanto valor para un turismo de calidad. Y también hay que pensar en los varios animales a los cuales quitamos “sus casas de vivir”. No tenemos derecho a pensar solamente en nuestras ventajas. Hace falta ser más responsable con lo que tenemos.

La zona vive de los turistas “tipo individualista”, a los que no les gustan mucho las zonas hoteleras grandes. Ellos quieren “sentir” el carácter del pueblo, quieren comer típico aquí, quieren disfrutar el pueblo comprando productos conileños y cosas que no encuentran en su país/casa.

Lo mejor para la región aquí sería seguir con hoteles pequeños (hasta unas 40 habitaciones máximo) de calidad con trato personalizado y un ambiente acogedor. O también apartamentos de calidad. A ese tipo de turista le gusta conocer la zona, irse a cenar y almorzar en restaurantes típicos de aquí.

Un turista de un hotel de 4 estrellas no va a cenar o almorzar en un restaurante típico de aquí. Tiene comida de buffet de buena calidad/precio en su hotel y es muy agradable y cómodo para él aprovechar todo en el hotel por un precio atractivo.

Está claro que un hotel crea muchos puestos de trabajo. Pero si hubiera más hoteles pequeños aquí, también habría más puestos de trabajo. Y más negocios que pueden vivir del turista “individualista”.

Y si hay en la playa más turistas de un hotel grande, los turistas “individualistas” no vuelven a la misma playa. Porque no les gusta ese ambiente. Eso significa que viene menos gente a los hostales.

Porque la competencia entre un hostal y un hotel referente al precio, que se pueden ofrecer, es grave. Un hotel de “masa” puede ofrecer muchas ventajas para un precio atractivo, que un hostal no puedo ofrecer.

¿No sería más interesante dar la posibilidad de montar hoteles pequeños a personas particulares que tienen ganas de montar un negocio? Todo el dinero quedaría aquí.

Un rico que monta un hotel grande aquí, se hace más rico y el dinero no se queda aquí.

Un buen ejemplo es Formentera en las Islas Baleares. En los años 70 han conseguido proteger la isla. Y así no pudieron romper las playas vírgenes con tanta construcción.

Los hostales y hoteles pequeños pueden conseguir un precio bastante alto, porque los turistas lo pagan, porque encuentran playas vírgenes y de éstas no hay muchas ahora en España. Espero que aquí no hagan los mismos fallos como en otros destinos: como en la Costa del Sol (Málaga y Marbella) o como en Fuerteventura y Tenerife.

Todos pierden: los habitantes pierden calidad, porque la naturaleza está rota y la naturaleza influye nuestra mente y cuerpo en una manera positiva; los turistas pierden, porque encuentran una isla de cemento.

Los únicos que ganan son los constructores y las personas que venden el terreno.

Un sueño sería conseguir un camino de buenos compromisos. Lo triste es que echamos de menos las cosas cuando no las tenemos. Cuando las tenemos, muchas veces no las valoramos, ¿verdad?

Hay muchas cosas nuevas en Conil que son muy buenas. Pero también se han perdido en el casco antiguo cosas antiguas, que es una pena.

Espero que se apunten más socios a La Laja, porque hacen un muy buen trabajo y es importante seguir luchando para la naturaleza y por el pueblo.

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