LO QUE ME PREOCUPA

 Juan Antonio Gotor de Astorza

Después de varios años y algunos boletines puestos en la calle, intento hacer balance de los mismos para llegar a una serie de conclusiones que para nada son de mi agrado.

Cuando un 20 de agosto de 2002 un grupo de prácticamente desconocidos, pero que habían logrado contactar entre sí movidos por una misma inquietud, deciden constituir una plataforma cuyo único fin, para algunos salva patrias, era intentar que el lugar privilegiado en el que vivían no perdiera sus características y se transformara en “otro sitio” más, me sentí pletórico.

Comenzamos haciendo una valoración de lo que se había perdido y de lo que podíamos perder. De aquello por lo que merecía la pena moverse, actuar y por tanto comprometerse, aunque ello supusiera echarte encima gente que, incluso hasta entonces, había tomado un café de vez en cuando contigo. No era la intención de ir contra nadie, solamente ser leal a unas creencias, ideas, principios, o como quieran llamarle. Algo personal y a la vez compartido con otros, lo que hizo que no te sintieras solo ante el acometer. Mi propio dharma; “el cumplimiento de mi responsabilidad para conmigo, los demás, la sociedad y el planeta”.

Nos definimos y pusimos nombre: La Laja, amigos del patrimonio cultural y natural de Conil. Ideamos un logo y comenzamos la andadura con obstáculos y con mucha fuerza. Y aquí estamos seis años después poniendo “zancadillas” y actuando como “moscas cojoneras” para algunos. Mal considerados, poco valorados y mal vistos por el equipo de gobierno e ignorados por los que no pertenecen a él. Algo así como una “china en el zapato” sin mas daño que el temor a una mala prensa, de cara a unas futuras elecciones. No somos representantes políticos y no puede existir por tanto otro miedo. Aun así, nos han atacado como si fuéramos posibles adversarios a ocupar los “tronos” de los ediles en vez de vernos como lo que de verdad somos, una asociación de carácter cultural y ecológica que bien podría haber sido utilizada por los representantes y responsables de este municipio. Pero ante nuestros imprescindibles comentarios, sugerencias y demandas, reaccionaron como  si fueran ataques en vez de verlo como toques de atención para mejorar cosas que sólo hubieran repercutido en el bien común. Y cuando hemos visto que se ha actuado contra ese patrimonio cultural, natural e incluso social que tanto admirábamos y alababan turistas y foráneos, es cuando hemos vertido con  más rigor las críticas, hemos puesto denuncias y hemos señalado con nombres y apellidos a los que había que señalar. La omisión ha sido, y es casi siempre, la respuesta más dada a nuestras preocupaciones, que no eran, ni son, más que aquellas que añorarán las futuras generaciones.

Y si digo eran es porque ya, con todo mi dolor, poca cosa queda que me pueda preocupar. Y esto lo digo en singular. Me pregunto si merece la pena tanto gasto de energía. Miro hacia atrás, me basta eso, cinco o seis años y veo que hoy por hoy, por mí no hubiera surgido La Laja… Un casco histórico demasiado degradado, perdido, afeado.... Con ya sólo dos o tres cosas con un mínimo de interés, entre un enjambre de edificios de nueva planta ideados para la temporada de playa y con mas aledaños en las azoteas que el coche de Fernando Alonso, que pueden ser de, o estar en cualquier barrio de ciudad. Algún que otro patio que debería expedir en la puerta la autenticidad de su antigüedad, poco creíble con tanto azulejo de Mensaque y aluminio. Y trazados y acabados de calles de malísima  calidad y de dudoso gusto. ¡Poco queda que merezca la pena! Lo salvado, salvado está… El resto por mi parte..... ¡Un pensamiento preocupante!

Y con respecto al patrimonio natural, lo que aún me mueve es el paraje de Castilnovo, (pero incluso en esto me planteo si tal como esta la cosa, hoy por mi parte hubiera nacido La Laja). En nuestros inicios nos preocupaba el entorno natural de Conil en su totalidad, y desde entonces hasta ahora el deterioro ha sido tremendo pese a parecer lo contrario; se acabó con el Puntalejo. Se actuó sobre las calas (Véase el hotel). El acantilado de La Fuente del Gallo es un muro de contención de carretera. Se construye a destajo e impunemente sobre el suelo rústico... El campo ya no es campo. Se usurpa de manera preocupante el monte público. La mitad del pinar esta arrasado por los incendios. La Cala del Aceite y la zona del Río Roche están sentenciadas para ser construidas, así como la zona de la Fontanilla. Y para más INRI se está vendiendo, o comprando, a golpe de euro la zona que circunda Castilnovo, lo que augura su masiva construcción.

Al final “El Prado” será el jardín privilegiado para un futuro barrio residencial lo que está invitando a especular aun más.... ¿Qué queda por proteger en Conil? Lo que no está hecho, está por hacer y ya aprobado. Sólo falta el papeleo y la ejecución. ¿Y que nos queda entonces, rememorar solo artículos sobre el pasado? ¿Exponer fotos sobre lo que fue? ¿Servir de plataforma de ciudadanos para defender y exigir intereses y derechos? Para esto que actúen las asociaciones de vecinos.... Es cierto que uno de los fines de La Laja es transmitir valores culturales pero con el fin de preservar su patrimonio. Para hacer teatros, actividades musicales o talleres de poesía y lectura... que se ponga las pilas la concejalía de cultura. La Laja nació con otro fin, y un fin que ahora me preocupa. Y sobre todo porque sería algo muy serio que desapareciera la única asociación de esta índole que existe en el pueblo. Y no por desgaste, sino porque ya no tenga razón de ser. Por no tener nada que conservar ni proteger. Algo así como lo que pasará con las Tablas de Daimiel que dejarán de estar protegidas porque ya no tendrán agua. Es tremendo, pero así es.

Y lógicamente hay responsables detrás de todo esto. Responsables totalmente ajenos a su política de fracaso, bien porque han preferido vivir en la ignorancia intencionadamente sacando beneficios, o por  haber carecido de la más mínima preparación para llevar a cabo el papel (o papeles) asignado. En todas las profesiones piden un currículum. Un nivel mínimo de preparación. Los trabajos de gran responsabilidad deben estar en manos de expertos. Aquí salvo dos, tres o cuatro, me temo que no hay más (problema muy común en los pueblos), la preparación brilla por su ausencia. Es hora de pedir a los que nos van a representar diplomas que les acredite, como se le pide a cualquiera que busque trabajo.

Por otra parte es cuestión de decencia y coherencia. Basta con analizar la política desarrollista, meramente capitalista, aplicada a nivel general en todo (muy distinta a la llevada en Marinaleda por su alcalde Sánchez Gordillo…), y que ha proporcionado una alta “calidad de vida” a “muchos” en estos últimos años y que  justifican con lo que comienza a ser una frase ya casi tópica: “Que se puede ser de una “determinada” ideología y tener”... Sí, y tener y tener y tener.... Me parece indecente y aun más, incoherente. A modo de ejemplo, ¿qué se pensaría de un Presidente de la banca defendiendo teorías de carácter comunal y pronunciado discursos en pro de los antisistemas?

A través del engaño y la mentira es como alcanzan su meta: Rafael Crespo Torrado (Los Verdes) en el diario ABC de Sevilla, del 06-03-06, página 19, sobre la construcción de carriles bici en esta ciudad, a la pregunta del periodista: “Me imagino que este plan reconciliará a los Verdes con la Izquierda Unida Municipal de Sevilla....”, responde: Para nada. No podemos reconciliarnos con un colectivo que se avergüenza de su identidad comunista y que se presenta a las elecciones usando nuestro nombre y nuestro logo, engañando al electorado.....”

No es justo que por cuatro años de poder, u ocho o doce, no es que se hipoteque, sino que se sentencie firmemente el futuro de las generaciones venideras.... ¡Los estáis dejando sin suelo! Entre otras muchas cosas. Que os quede esto muy claro.

¿Es que somos unos cuantos los que tenemos esta especie de “don” para prever los males que nos acechan y habrán de caer sobre los que vienen detrás? La inmensa mayoría también. Pero no quiere aceptarlo. No interesa. Así pues, ante este panorama nos va quedando solo la “cultura del ladrillo” bajo la “Augusta presidencia” de “Poceros” y “Sandokanes” y el concepto erróneo y manipulado de que el desarrollo equivale a tener más población y viviendas.” ¿Y si somos seiscientos, para que queremos ser seis mil?” Decía una anciana hace poco en un programa de radio.....

Por eso, cuando me consta que nuestros “cabezas municipales” viajan, me pregunto que en qué se fijan, visitan o ven. ¿No perciben y constatan que los pueblos alemanes, franceses, o donde quieran que hayan puesto sus pies, siempre dentro de este primer mundo, tienen un nivel elevado de desarrollo y que éste poco tiene que ver con el concepto que nos venden aquí? El número de viviendas y población esta proporcionado. Los servicios básicos y las alternativas de ocio y cultura son bastante elogiables. Las ofertas de empleo son diversas, no se ciñen exclusivamente al sector servicios... Y aquí, siendo cada vez más población y con un parque inmobiliario capaz de multiplicar por cuatro o cinco el número actual de habitantes, y que sigue creciendo de manera desmesurada, seguimos con los mismos servicios que hace doce años: para hacernos una radiografía tenemos que desplazarnos, para ir al cine o teatro, tenemos que desplazarnos y para apagar un fuego se tienen que desplazar....

Y todavía más, pues hay cosas que merman como por ejemplo, el interés por poseer una licenciatura, que hasta hace poco era muy aceptable, está disminuyendo de manera alarmante. Todos quieren trabajar en la construcción o en la hostelería (tampoco se motiva para más). ¿Qué ven nuestros políticos cuando viajan? ¿Que en París, Lisboa o Barcelona no hay marcha? ¿Que para marcha Conil?

Un paseo por la playa en las horas más centrales del día del mes de agosto, es muy significativo, pocas familias con niños y muchas pandillas de jóvenes con los rostros resacosos. El encanto del entorno de Conil está siendo sustituido por el “encanto de su marcha”. Conil fuera de su municipio, más que a playa suena a marcha. Tiene más nombre la calle del Peñón, que la Chanca o la playa de Castilnovo… El lema de turismo sensible es muy apropiado y funciona ¿Qué puede ser más sensible que la sonrisa de un joven  puesto “hasta las trancas” paseando apaciblemente en su “tuning” a todo gas?

En fin, porque esto es marear la perdiz, acabo pero dejando claro que a La Laja le preocupó el campo y le sigue preocupando, aunque queden tres hectáreas sin construir. Que le preocupó el acantilado y que le sigue preocupando, pese a tener más mallas que las piernas de un bailarín. Que le preocupó las Calas y le sigue preocupando, pese a haber levantado sobre ellas “un muro” que las limita y marcan su fin. Que le preocupó el pinar (aunque aún haya quien piense que le “metió mecha”), y el monte público, y que ambas cosas les sigue preocupando ¡La Laja quiere recuperar lo perdido y repoblar lo quemado! Que le preocupó el casco histórico y le sigue preocupando, aunque queden cuatro tejas viejas y una azotea sin construir. Que le preocupó Castilnovo y le sigue preocupando hasta que no vea firmados y sellados los documentos que lo acrediten definitivamente como un espacio protegido. Y que conste además, que La Laja no somos ni cuatro ni cuarenta, somos muchos más, pues en ella están representados los que están por llegar y que os pedirán cuentas…  Pero lo que a mí no me preocupó y ahora me preocupa bastante, es que La Laja desaparezca porque ya no tenga objetivos que marcar ni llevar a cabo. Seguramente los más ignorantes deseen esto, porque muchas veces estos movimientos culturales y ecológicos afectan demasiado a sus intereses meramente especulativos o políticos y totalmente personales, importándoles un comino el bien general. Ya quisieran muchos municipios tener asociaciones como la nuestra. Lo digo con la boca muy llena. Y ya quisieran asociaciones como la nuestra tener representantes preparados y ante todo, lo dicho: coherentes.... Y el que se sienta aludido, que se lo replantee.

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