SUGERENCIAS AL PLAN ESPECIAL DEL CONJUNTO HISTÓRICO DE CONIL

 Antonio Santos García

Historiador y profesor de secundaria

Delimitación del Conjunto Histórico de Conil, según el PEPRICH

Hace ya más de un año, LA LAJA presentó un razonado escrito de Sugerencias y Propuestas de mejora al Avance del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Conjunto Histórico (PEPRICH) de Conil (puede consultarse íntegro en nuestra web: www.lalaja.org). En este artículo están  sintetizados nuestros puntos de vista sobre dicho Plan, que constituye hoy una necesidad ineludible y urgente. Un buen plan podría convertirse en un instrumento útil para poner en valor el Conjunto Histórico, frenar su proceso de deterioro y actuar de cara a su conservación.

El documento de Avance se plantea como objetivos la protección, la ordenación  y la mejora de la calidad de vida. Sin embargo, el PEPRICH  presentado pone el interés y el acento en la “reforma interior”, más que en la “conservación” del patrimonio edificado. Con ello se revela deudor de dinámicas creadas y en funcionamiento que apuestan más por la libre interpretación  de lo construido que por su protección y conservación.

Las críticas y propuestas de mejora al PEPRICH de Conil que hizo LA LAJA se pueden sintetizar en siete puntos.

 

1. AJUSTAR LA DELIMITACIÓN Y CONCRETAR ÁREAS

 

Hay que empezar diciendo que la delimitación del Conjunto Histórico que se ha hecho es mejor que las realizadas hasta la fecha por Cultura (Conjunto Histórico-Artístico) o el PGOU de Conil (Área Histórico-Ambiental). El Conjunto incluiría el recinto amurallado, las primeras ampliaciones extramuros del siglo XVI (La Virgen) y, por vez primera, la totalidad de los barrios históricos extramuros de los siglos XVIII y XIX: barrios del Espíritu Santo, el Molino de Viento o barrio de las Flores y la Carretería. También se incluyen dos pequeños barrios más recientes, de mediados del siglo XX (la Huerta de los Frailes y la Chanquilla), lo que no nos parece mal, pues, aunque carecen de edificación de valor, su singular trama urbana los asemeja a los barrios históricos citados.

Sin embargo, se incluyen también dos áreas exteriores o “bordes” del Conjunto (entornos de La Chanca y de la calle Ortega y Gasset) y se deja fuera de forma incomprensible el Molino de Viento. Este elemento, que data al menos de comienzos del siglo XVIII y que da nombre a una de los barrios históricos extramuros, debería estar dentro de la delimitación del Conjunto, pues constituye parte significativa de la imagen urbana tradicional de Conil. Por el contrario, las otras dos zonas (áreas XIV, XV y XVI del Avance) son por su morfología y tipología ajenas a él, de reciente construcción o incluso todavía solar. Se trata de un error a corregir.

Por otra parte, el Plan establece 16 áreas homogéneas dentro del Conjunto Histórico (CH). Si descartamos las tres últimas, quedan todavía 13, demasiadas para un CH pequeño como Conil. La razón de la excesiva compartimentación creemos que viene dada por un estudio insuficiente y basado exclusivamente en las tipologías de la edificación, sin cruzar los datos con los de morfología o trama urbana. Pensamos que un estudio morfo-tipológico simplificaría notablemente el número de áreas, en beneficio del establecimiento de una normativa más sencilla y fácil de aplicar.

En base a esto, el CH de Conil puede dividirse en dos áreas fundamentales, el recinto amurallado y la zona extramuros. Según datos del Plan, las tipologías tradicionales de casa-patio (de primera y segunda categoría) y patio de vecinos (de dos modalidades, patio centrado y patio-corredor) suman el 58% de la edificación dentro del recinto amurallado. En él podrían distinguirse tres subáreas:

   -Área 1.- La zona monumental (Castillo-antigua Parroquia-Chanca), es decir, el centro primitivo de la villa (zona afectada por el proyecto de La Chanca);

   -Área 2.- Las manzanas interiores (áreas I a V del Avance), donde predominan la casa-patio y el patio de vecinos, con parcelas entre 125 y 300 m2;

   -Área 3.- El borde interior, que se adosa a la muralla, con mayor presencia de patios y más deteriorado, que exige un tratamiento diferenciado.

La zona extramuros, aparte los monumentos y elementos singulares, posee una edificación menos valiosa y podría también dividirse en tres:

   -Área 4.- La zona monumental extramuros (Convento-Arco de la Villa-Misericordia), zona de la primitiva expansión de la villa y centro del Conil contemporáneo, donde predominan las tipologías tradicionales, similares a las de la  zona intramuros;

   -Área 5.- Barrios históricos extramuros (áreas IX y XI del Avance), con presencia de patios pero dominio abrumador del caserío de “arrabal” y compleja trama;

   -Área 6.- Barrios recientes (áreas X y XII del Avance), similar a la anterior en caserío, trama y parcelaciones de pequeña superficie de menos de 90 m2.

 

2. COMPLETAR Y MEJORAR EL DIAGNÓSTICO

   

El Avance del PEPRICH hace un balance negativo de los efectos del turismo sobre el patrimonio, que compartimos: terciarización turística y expulsión de población residente, que se ha traducido desde los años 70-80 en una progresiva pérdida de identidad (desaparición de la vivienda tradicional) y, simultáneamente, en pérdida de calidad del espacio público (vehículos circulando o aparcados, mal tratamiento de plazas y calles, pequeñas alteraciones “menores” de todo tipo: zócalos y rótulos a capricho, falta de soterramiento de líneas eléctricas o de telefonía, aparición de colores, etc.).

El plan habla del deterioro de la edificación tradicional pero, sin embargo, ni la describe ni se interesa por ella; tampoco contempla la alteración y pérdida de monumentos y elementos singulares (salvo el antiguo Convento, de pasada), como el Castillo (parcialmente derribado en 1982) o la Misericordia (grave alteración reciente), que ni se nombran.

Por otra parte, aunque se critican ciertos disparates volumétricos en los bordes del Conjunto Histórico, se guarda un sospechoso silencio sobre el nuevo edificio de la plaza de Goya y nada se dice de la pérdida de “visuales”, fuera-dentro y dentro-afuera, es decir, no se tienen en cuenta los “perfiles” urbanos (pueblo asentado en la ladera de una colina, y por tanto en cuesta).

Tampoco se hace mención a otras circunstancias que contribuyen a la pérdida de calidad ambiental, como el ruido, el tráfico motero o las basuras, que dan una pobre “imagen” turística del pueblo. Si queremos frenar e invertir el deterioro general del Conjunto y mejorar su calidad ambiental es preciso diagnosticar bien y del modo más completo  la situación de partida.

 

3. MEJORAR LA CALIDAD AMBIENTAL

 

Para mejorar la calidad ambiental de Conil, el Plan concreta varios proyectos estructurales y siete proyectos relevantes. Entre los primeros estarían la ordenación de la red viaria y la peatonalización del centro, la búsqueda de aparcamientos disuasorios, la ampliación de dotaciones y equipamientos. Estamos de acuerdo en que la mejora de la calidad del espacio público exige recuperar las calles para el peatón y en que hay que buscar aparcamientos disuasorios, pero no en cualquier sitio (ej. La Misericordia) ni pegados al CH. También coincidimos en la necesidad de la rehabilitación de viviendas (que es preciso incentivar y controlar) o la adquisición de inmuebles para dotaciones. Sin duda, es preciso repoblar el centro, pero este es un asunto complicado. Aquí, el Plan opta por la implantación de vivienda protegida (de nueva planta) sin la menor mención al fomento del alquiler de población estable. Pero sin ello, difícilmente podrá evitarse el vacío invernal y la saturación veraniega, que sin duda contribuyen al deterioro.

Hay que dar nueva vida al centro con el fomento del alquiler, las ayudas al pequeño comercio o mediante la ampliación dotacional (reubicación de Raíces Conileñas en una casa adecuada y espaciosa, sedes de Asociaciones...), pero hay también que mejorar y descongestionar los equipamientos existentes (antiguo Convento, Torre de Guzmán). También vemos necesario precisar más los usos permitidos y prohibidos, teniendo en cuenta las zonas saturadas (ruido, hoteles...). Se trata de luchar contra la despoblación y vaciamiento del centro, cada vez más terciarizado y convertido en “parque temático” de temporada (alquiler veraniego, tiendas de bisutería, bares y pubs...). Si de verdad queremos conservar, la “marca Conil” no debe ser la de la  “imagen playera” durante el día y la “marcha conileña” por la noche.

Aplaudimos los dos proyectos de ampliación de las plazas históricas de la Constitución y Puerta de Cádiz. Ambos son, por razones distintas, espacios simbólicos de primera magnitud, administrativo-religioso el primero y centro del barrio pescador el segundo, una apertura al Mar de la ciudad y un espacio lleno de sabor y autenticidad. Pero creemos que ambas actuaciones deberían ligarse también a la recuperación del patrimonio monumental de Conil, rescatando el Claustro del antiguo Convento de Mínimos en la primera y el lienzo de la Muralla que aún queda entre El Baluarte y la Puerta Cai, en la segunda actuación, mejorando la categoría y la calidad de ambos espacios.

Pero el Plan, más que conservar y recuperar, lo que se plantea es construir. Algunos de los proyectos “relevantes” han sido ya descartados por el Equipo de Gobierno ante la contestación social 

Grave alteración reciente de La Misericordia

(aparcamiento de La Misericordia, Puerta de Cádiz). Otros dos, San José y La Bodega, no son más que proyectos de construcción disfrazados, impropios de un Avance, que debe poner el énfasis en el patrimonio y no en la edificación de nueva planta.  

Estamos radicalmente en contra de la saturación del centro y de sus bordes, que es lo que en realidad buscan dichos proyectos. Estos verdaderos  espacios de oportunidad, el cine San José y la antigua Bodega, podrían ser origen de las nuevas plazas que Conil necesita, que contribuirían a “oxigenar” la ciudad, y no dar lugar a decenas de viviendas. En el segundo caso, además, va a provocar, un incremento de los problemas de tráfico y aparcamiento, generando también un nuevo impacto visual negativo en los perfiles por la elevación en altura (¡!). ¿No tenemos bastante con las barbaridades del Carril de la Fuente, el Punto, el Molino de Viento o la plaza de Goya?.

 4. RECTIFICAR LOS CRITERIOS

Los criterios de intervención arquitectónica sobre la edificación del CH que propone el Equipo Redactor del Plan son una sucesión de despropósitos. De ellos parece deducirse que modernidad y patrimonio son incompatibles. Y es que aquí, el Plan se muestra “autista”: no mira y no ve; o solo mira lo que le gusta o es capaz de entender y, sobre todo, se mira a sí mismo.

Enfoscado reciente del claustro del antiguo convento

Por ejemplo, no ve el Conil curvo, ni en su emplazamiento (ubicación escalonada sobre una colina), ni en la trama urbana y el trazado de sus calles, ni en sus arcos o en sus muros...

Y para justificar intervenciones sobre la edificación que son de su gusto se refugia en un marco “teórico” dogmático: Conil es “cúbico”, “moderno” y hasta “vanguardista”, una percepción parcial, limitada y subjetiva. Lo “tradicional” se degrada hasta lo “académico” y “folclórico”, que hay que “reinterpretar” desde la abstracción y el “esencialismo” (¡!), para no caer en “falsarias aculturales” (¿?). Su lema es la arquitectura como modificación, renunciando incluso al mantenimiento del ambiente urbano.

A juicio del Equipo Redactor, el incumplimiento continuado de las Ordenanzas durante los últimos años, en vez de suponer un renovado reto disciplinario que habría que asumir, invalida por el contrario los criterios “fachadistas” vigentes y da paso a la “calidad” arquitectónica como criterio general de intervención. Y todo ello movido por “impulsos culturales que trascienden lo local”. La identidad no existe, se hace, se crea y se destruye, transformándose con incorporación de las nuevas tendencias arquitectónicas al legado histórico (!?). La incomprensión y el desprecio por la arquitectura tradicional, popular, vernácula o como se la quiera llamar es total. “Más cajas de zapatos”, dice la gente, que ve como los “modernitas” le cambian su pueblo poco a poco.

Nosotros pensamos que es necesario mantener el ambiente urbano y que los criterios de intervención sobre la edificación deben tender a la conservación de la identidad del lugar, a partir del conocimiento del “patrimonio edificado” y contemplar, entre sus objetivos, la puesta en valor de dicho patrimonio ante la población. De lo contrario, estamos perdidos y nos quedamos sin pueblo...

5. HACER, CON RIGOR, UN NUEVO CATÁLOGO 

El pre-Catálogo que incluye el Avance del PEPRICH es un desastre por varios motivos: su propio contenido, el grado de explicitación o el desinterés y el desdén  por el patrimonio. Dicho catálogo no amplía verdaderamente el propuesto en el PGOU y contiene muchos edificios mal catalogados.

Exceptuados unos pocos inmuebles (17 entre monumentos y elementos singulares), que sólo admiten obras de conservación y restauración, el resto de los edificios catalogados (147 elementos, con diversos grados de protección) admiten en general obras de rehabilitación y, sobre todo, de renovación parcial. La mala catalogación y su indefinición (va a depender de quién interprete la norma), permiten obras de “renovación parcial” de todo tipo sobre la edificación “protegida” (sustituciones, conservación exclusiva de fachada o solo de algunos elementos), lo que, de no corregirse, va a poner en peligro toda la edificación tradicional de Conil.

Veamos algunos ejemplos: el pre-catálogo omite la ermita del Espíritu Santo, los Molinos, el viejo Pósito Pescador, las Cruces, numerosas casas y patios, los pozos...; sus errores de clasificación son igualmente clamorosos, pues con mal criterio clasifica como “tipológicos” edificios que no lo son (ej. la Oficina Técnica Municipal) y como “ambientales” otras edificaciones con importantes valores (por ej. el bar La Tertulia).

Estado del antiguo Mesón Ducal

Ello significa que el primero queda bien protegido (no se puede tocar) y el segundo, una casa-patio del siglo XVII, en buen estado de conservación y representativa de la mejor arquitectura tradicional de Conil, solo tiene obligación de mantener su fachada (!?). Otros ejemplos de ignorancia son el Castillo y la Muralla, que siendo BIC desde 1949, se clasifican por partes y de formas diversas o, simplemente, se omiten (por ej., lienzo de Muralla de la Puerta de Cádiz).

En definitiva, se aprecia escaso rigor y un gran descuido, es decir, desinterés por el patrimonio edificado de Conil, cuya clasificación se realiza en base a criterios subjetivos y nada científicos, por personal no especialista, pues no hay en el Equipo Redactor ni entre sus asesores ningún arqueólogo, ni historiador, ni antropólogo o personal especializado en patrimonio. El Catálogo debe ser por tanto desechado y hacerse de nuevo.

Además, definir tanto el catálogo en el Avance, a nivel de elementos y no de criterios, solo va a servir para que los propietarios afectados se den prisa en tirar más viviendas y elementos antes de que el Plan entre en vigor. 

     

 6. SUGERENCIAS AL PROYECTO DE LA CHANCA Y SU ENTORNO

Entorno cada vez más degradado de La Chanca

El proyecto de rehabilitación y uso de La Chanca y el desarrollo de su entorno (unidades V-7 y V-8) son incluidos como proyectos “relevantes”, y contradictorios, uno de conservación y otro de construcción, ambos ajenos al Plan. Hoy, el espacio de La Chanca es sin duda la primera gran oportunidad de Conil: su restauración y uso como Museo de la Pesca y de la Ciudad, Archivo Histórico, Sala de Exposiciones y Conferencias fue una propuesta que ya hicimos en 1997, y nos alegramos sinceramente de que hoy esté concretándose el Proyecto. Aplaudimos también la restauración felizmente en marcha de Santa Catalina y su uso como equipamiento.

Pero no podemos olvidar el Castillo de Conil. Nadie habla de él, solo de la Torre de Guzmán. El PEPRICH no plantea ninguna actuación para este edificio emblemático de la población. El espacio está incluido en el Proyecto de la Chanca, pero se va a actuar sobre él solo de modo superficial. ¿Para cuándo la restauración? Habría que restaurar la Torre de Guzmán y la parte del castillo que nos queda, que no es poco: el lienzo norte de su muralla, la torre circular y la torre de la Vela, todo ello en la actualidad enfoscado de cemento, pintado de amarillo y muy alterado. ¿No se dan cuenta que su estado actual da una mala imagen turística de Conil? Una imagen cateta y de insensibilidad. Es una de las primeras cosas que ve el turista y la reacción siempre es la misma: “qué pena...”.

Por último, y por desgracia para Conil, el entorno de La Chanca es otra pena. Tras la declaración de La Chanca como BIC (Bien de Interés Cultural) y el establecimiento de su “entorno de protección”, la especulación urbanística  se ha disparado (Plaza de Goya, calle Colmuela). Con estos antecedentes, nadie se atrevió a proponer políticas valientes de recuperación de este  espacio urbano emblemático, con la desaparición de las “torres gemelas” de la Plaza de Goya y la Avenida de la Playa.

Hoy, la única zona que queda por construir son las unidades V-7 y V-8. Cultura ha puesto límites a la actuación en esta zona sensible del entorno de la vieja fábrica, que esperemos sean efectivas. Pero creemos también que el plan especial de dicha zona debe ser mejorado, abriendo una plaza ajardinada en la fachada de La Chanca, ampliando la anchura de la calle Bateles y eliminando los áticos previstos para las nuevas construcciones. La idea es realzar La Chanca, preservando sus visuales y su conexión con la playa.

 

 7- INCLUIR PROGRAMAS  O POLÍTICAS DE CONSERVACIÓN

 

No hay en el Plan ninguna política o programa concreto de conservación. Ello explica que el Equipo Redactor haya incluido el Proyecto de La Chanca.

Nada hay de recuperación patrimonial, ni de análisis del estado actual de las edificación. En el mejor de los casos, y aunque se trate del patrimonio más emblemático o singular de la población, el Plan se limita a anotarlo y a clasificarlo. Ni una palabra sobre la arquitectura religiosa (La Misericordia, ermitas o cruces), ni sobre la arquitectura militar (castillo, murallas), ni tampoco de la otra arquitectura industrial (Molinos, Bodega) u otros elementos de interés, patios y pozos o la vivienda en general. El Patrimonio Cultural de Conil, su conservación, ya se trate de restauración o rehabilitación, está contemplada en la “teoría” (fines, principios y objetivos del Plan) pero no en la “letra”, pues muchos elementos ni siquiera aparecen reseñados.

Desde LA LAJA, pensamos que la recuperación de la “memoria” y de la “identidad” exige un programa de actuaciones a corto y medio plazo, con un calendario a corto-medio plazo e implicación de otras Administraciones –como se está haciendo con La Chanca y Santa Catalina. No todo se podrá restaurar, evidentemente, pero al menos deberemos anotar su necesidad en la libreta de asuntos pendientes, para cuando se pueda.

Todo ello debe ir acompañado por programas de educación y de sensibilización de la población, tendentes a la revalorización social de la ciudad histórica, más allá de las pobres “acciones culturales complementarias” que se proponen (Conil blanco, etc). ¿Serán capaces nuestros políticos de pensar más allá de cuatro años?

En síntesis, el Avance del PEPRICH de Conil es un documento muy pobre e inmaduro, que debe necesariamente incorporar modificaciones “sustanciales”  antes de su Aprobación Inicial. Dicha aprobación estaba prevista para hace meses pero, con las controversias suscitadas y las elecciones municipales a la vista, el proceso está paralizado desde hace tiempo.  

 ¿Negociaciones?. El diálogo mal entendido, es decir, sólo con la parte de la propiedad, no es buen camino para un asunto tan complejo como es ordenar y mejorar un Conjunto Histórico con la compleja problemática del de Conil.

Vivienda tradicional y ruinosa en calle Ancha

Aunque somos conscientes de la realidad del deterioro, desde LA LAJA pensamos que hay todavía mucho patrimonio por proteger y recuperar, y mucho margen para mejorar la calidad de vida urbana en el centro. El Plan Especial de Conservación no debe quedar convertido en un Plan de Reforma Interior, es decir, de mera remodelación urbana que, tal como está planteado, solo contribuirá a acrecentar los problemas y a deteriorar aún más un Conjunto surgido en la baja Edad Media y el Renacimiento.

Molinos de viento en la Plaza del Chapapote

cerrar