CONIL EN EL SIGLO XV (1.411-1530) 

ALMADRABAS Y POBLAMIENTO EN LA FRONTERA GADITANA

   Antonio Santos García

   Historiador y Profesor de Secundaria 

  

Labores de salazón del atún en la almadraba de Conil (Hoefnagel, detalle)

   

   La Andalucía atlántica fue conquistada por los cristianos a mediados del s. XIII. Tras la expulsión de la población musulmana la zona quedó muy despoblada y la campiña gaditana quedó convertida en tierra de “frontera”.

   El fracaso o la incapacidad repobladora de los siglos XIII y XIV multiplicaron los despoblados en un época caracterizada por la guerra y la inseguridad. Medina Sidonia y Vejer eran meros puntos fortificados con escasa población. La aristocracia surgida de la “reconquista” aprovechó la coyuntura para extender sus señoríos jurisdiccionales y acrecentar sus propiedades. Entre esta nueva nobleza destacaron los Guzmanes, convertidos sucesivamente en señores de Sanlúcar (1295), condes de Niebla (1369) y duques de Medina Sidonia (1445).

   En el s. XV se reinicia la expansión de la Andalucía cristiana, en una coyuntura de crecimiento demográfico y de desarrollo económico. Las conquistas de Algeciras y de Gibraltar abrieron el Estrecho a la navegación cristiana y convirtieron la frontera gaditana en un lugar más seguro, lo que posibilitará que nuevos pobladores acudan a la zona, atraídos por el señor y por las posibilidades económicas que ofrecían sus tierras.

   

LA  TORRE DE GUZMÁN

 

   Conil era uno de los señoríos más antiguos de la provincia. La almadraba de Huedi Coní fue concedida por el rey Fernando IV a Alfonso Pérez de Guzmán el Bueno en 1299, segregada de Vejer, con poder para poblar. El lugar tenía pocos vecinos y don Alfonso edificó allí una torre, en la desembocadura del río Salado, al pie de una colina, en un lugar excelente para calar almadraba. Durante el s. XIV la Torre de Guzmán, denominación bajomedieval de Conil, debió tener escasos pobladores y es muy posible que volviera a despoblarse, o que mantuviese sólo una pequeña guarnición militar, recibiendo población estacional en primavera, durante la temporada de pesca del atún.

   La repoblación señorial de Conil se produce en el nuevo contexto expansivo del s. XV y la conocemos por unos documentos del Archivo Parroquial de Santa Catalina (Conil) y del Archivo Ducal de la Casa de Medina Sidonia (Sanlúcar de Barrameda), que son copias fechadas en el s. XVIII de cartas del s. XV que los condes de Niebla y los duques de Medina Sidonia concedieron a los vecinos. 

   A tenor de estas Cartas, durante el primer tercio del s. XV los condes de Niebla refundaron o crearon el concejo y término de la Torre de Guzmán-Conil. No sabemos si hubo concejo en el siglo XIV, pero don Enrique de Guzmán (1396-1436), II conde de Niebla y V señor de Sanlúcar, concedió Carta de privilegio en 1411 a algunos vecinos de Jerez para instalarse en la Torre de Guzmán. Se trata, por su contenido y forma, de una verdadera “carta puebla” o sigue su modelo. En ella podemos distinguir varios aspectos: 

  a) Creación del concejo, dando libertad a los pobladores para elegir entre ellos alcaldes, alguaciles, jurados y oficiales; 

  b) Concesión de tierras, para repartir y poner   en cultivo, y dos dehesas para el ganado; 

  c) Exenciones fiscales, declarando “francos” a los pobladores y con franquicia de la pasada o barca de Chiclana por dos años; 

  d) Licencias comerciales, al permitirles sacar pan y semillas para vender en Sevilla y otras partes, así como vender pan, vino y carne en la Torre, si es de su cosecha; 

  e) Entrada en oficios de las Almadrabas, en “taxos”, carreterías, carnicerías, hornos, con preferencia sobre otras personas de fuera del lugar; 

  Además, el conde de Niebla se comprometía a proteger la villa con un “cortixo” enterrado o muro alrededor de la Torre, a  “adobar” o preparar la Iglesia, y daba licencia a los pobladores para cortar madera de los montes de Vejer, para las casas.    

   Todas las mercedes y libertades se conceden sin límite temporal (salvo la franquicia de la pasada de Chiclana) y su única contrapartida era la obligación que tenían los pobladores de hacer una casa de cuatro “tijeras” o tramos de teja y plantar una aranzada de viña, en el plazo de 4 años, manteniendo la vecindad ellos y sus hijos. 

   Tras la muerte del conde en el sitio de Gibraltar, su hijo Juan Alonso (1436-1469)  confirmó la carta de su padre y, pocos años después, concedió a la Torre de Guzmán la dehesa de la Finojera o Hinojera, que había sido ya pedida sin éxito en 1411 por los pobladores. En esta segunda carta de privilegio, de 1444, Don Juan Alonso se dirige al Alcayde, Alcaldes, Alguacil, Rexidores, Jurados é homes buenos del Lugar, lo que prueba que el Concejo estaba ya en funcionamiento. La carta no suponía ampliación del término, sino cambio de uso de la dehesa, que fue sacada de la comunidad de pastos y acotada en exclusividad para Conil a perpetuidad, libre de cargas y como término propio “para que podades paszer las Yerbas con vuestros Ganados, è beber las aguas, è labrar, è sembrar, è criar, è cazar, è cortar los Montes del dicho Echon... por ennoblecer ese dicho mi Logar e porque se pueble mejor”, mandando a los de Medina Sidonia, Vejer y Chiclana no entrasen en ella sin permiso de los de Conil.  

   La donación de la Hinojera ocasionará problemas y pleitos con Vejer, que se prolongarán durante más de cien años.  

 

DE “LUGAR” A “VILLA”  

 

   Ya en posesión del título ducal de Medina Sidonia, don Juan Alfonso autorizó  durante los años 60 nuevos repartos de tierras y fomentó la producción agrícola local.  

   En 1462, el duque autoriza el cultivo de las tierras “vagas” del término, para los labradores, “libres e esemptas... como en tiempos pasados”, revocando mercedes concedidas sobre ellas, y que “las tierras, que están sembradas” no paguen terrazgo a nadie.  

   El “defendimiento del vino” es un privilegio económico que se concede en 1461, a petición del Concejo, y se confirma en 1467, mandando que hasta que el vino del término no sea “vendido, è despachado, no se traiga, ni meta en el, ningun otro vino, de fuera parte, salvo si no fuere al real de mis Almadrabas”. Desde los años 60, el poblamiento de Conil está consolidado. Prueba del éxito repoblador es que los duques se dirigen ya no al Lugar sino a la “Villa” de la Torre de Guzmán.  

   La Carta de 1467 da noticia de que en los últimos años se han plantado muchas viñas en Conil, autoriza a los vecinos para vender su vino dentro y fuera de ella, y reitera la protección del vino local por su contribución al poblamiento, quedando exceptuados de la prohibición los vasallos que vinieren a poblar la Torre de Guzmán desde las localidades circundantes del señorío, “porque cada día acaesze, que de cada una parte atra se vienen a vivir, è morar las Gentes es mi merzed, è voluntad es que quando alguno, o algunos de mis Vasallos de la mi Cibdad de Medina, o de las mis Villas de Vexer è Chiclana se vinieren a poblar, è vivir en esta dicha mi Villa... fagan Casas, è ponan Viñas.... è puedan traher sus vinos a esta dicha mi Villa è los vender”.  

   El II duque de Medina Sidonia, Enrique el Magnífico (1469-1492), confirmará en 1469 los privilegios anteriores de su abuelo y de su padre, corrigiendo ciertos abusos de éste último en lo tocante a los oficios concejiles, restableciendo el carácter electivo de los mismos entre los hombres buenos de la villa, a petición del Concejo, revocando mercedes de su padre sobre algunos de ellos y mandando que vuelvan a rotar anualmente los cargos, que ahora se detallan: 2 Alcaldes, 1 Alguacil, 4 Regidores y 2 Jurados, que junto al Alcaide (de designación ducal) formarán el Concejo. También se confirman las dehesas para pasto, el derecho a sembrar las tierras vagas, la corta de madera de los montes de Vejer, las sacas de pan y semillas, las franquicias y exenciones. 

 

TIEMPO DE DIFICULTADES  

 

   El último tercio del s. XV es una época de dificultades para Conil y otras poblaciones del Ducado (banderías nobiliarias, guerra de Granada, aumento de la piratería), que quizá se tradujera en la imposición de ciertos servicios o “pechos” a los vecinos, violación de privilegios o abusos concretos. De dicha época data una importante mejora del Castillo de Conil, dándole su configuración definitiva, al edificar la torre de la Vela y la doble planta con arquería por la parte de la mar, mejorando así la defensa de la población y su almadraba, consiguiendo también los duques un alojamiento más desahogado y seguro durante la temporada de pesca.   

   El III duque don Juan Alonso (1493-1507), mejoró la administración de sus “estados” (inicios de la Contabilidad de rentas, incremento de la burocracia, establecimiento de un Consejo ducal de letrados, primeros Libros de Almadrabas, redacción de Ordenanzas generales) y dio respuesta en 1493 a algunas demandas planteadas desde sus señoríos, que tienen su origen en abusos de la etapa anterior. Las peticiones de la Torre de Guzmán versaban sobre tres “capítulos” fundamentales para la villa: tierras, rentas y licencias económicas. 

   En relación con las tierras, el Concejo pide que las “tierras vagas” sean libres y exentas del pago de terrazgo y que la dehesa de la Hinojera quede para pasto y cultivo de los vecinos, argumentando la escasez del término y el riesgo de despoblación. El duque remite lo primero a un Juez de Términos y sobre lo segundo dice que lo estudiará. En relación con las rentas, el Concejo pide para sí la renta de la Carnicería (6.000 mrs.) al objeto de pagar la Santa Hermandad (8.000 mrs.), concediendo el duque una parte de ella (2.000 mrs.), a perpetuidad, merced que confirmará en 1513, Doña Leonor de Guzmán.  

   El Concejo reivindica como propio el Alguacilazgo de la villa, que dicen tener denunciado, “porque estando por renta... esta villa es muy fatigada”. El duque accede a su devolución. Finalmente, pide licencia para la saca del cuarto del pan, en beneficio de los labradores, que el duque acepta a condición de que sea de la propia cosecha y con la limitación de no venderlo por mar ni fuera del reino.  

   Como vemos, el duque Juan Alonso accedió a algunas de las peticiones, pero desconocemos la respuesta dada al tema de las tierras. En la contabilidad ducal de años posteriores (1509-11), la Dehesa de la Hinojera estaba entre las rentas ducales (30.000 mrs.)  y también el Alguazilazgo (15.000), lo que parece indicar que estas peticiones no fueron atendidas.  

   En época del III duque se construyó la primera muralla de Conil (1502) para proteger a la villa de la piratería norteafricana. La inesperada muerte de don Juan Alonso de Guzmán en 1507 abre una crisis sucesoria en el linaje, que se prolongará hasta 1517. En dicha época se produjo el asalto pirata de 1515, cuando cuatro fustas con 200 moros desembarcaron en las Tres Piedras de noche y entraron en la villa por la puerta de Cádiz, prendiendo fuego a las casas y robando, matando a 11 vecinos y cautivando a 70 personas, que al parecer fueron pronto rescatadas.  

    

LAS ALMADRABAS

 

Almadraba de Torre de Hércules, Cádiz, en el siglo XVI (Hoefnagel)

 

   La pesca era uno de los capítulos principales de la economía en todo el litoral atlántico desde mediados del s. XV: artes playeros y pesca de bajura, pesca de altura en los caladeros norteafricanos y, sobre todo, las almadrabas. Las referencias a ellas son indirectas en las Cartas de privilegio y de mercedes comentadas, pero no faltan. El desarrollo del Concejo durante esta etapa tiene como objetivo último disponer de personal suficiente para armar almadraba cada primavera en Conil, principal interés de los Guzmanes en la villa.

   En el s. XV había almadrabas en diversos puntos de la Andalucía atlántica, entre los que destacaban Conil y Zahara, las más antiguas y más rentables de todo el litoral. Hay datos fragmentarios que apuntan a un importante aumento de las capturas de atunes desde mediados del s. XV. Pedro de Medina, cronista ducal, dice que por entonces se pescaban entre ambas almadrabas hasta 100.000 atunes. Es la época en que Conil alcanza la categoría de villa y cuando se construye el Palacio de las Pilas de Zahara o su fortificación perimetral, para defensa de la población pescadora y del negocio.

   Las almadrabas eran una gran empresa económica y los duques de Medina Sidonia pretendieron explotar la pesquería en régimen de monopolio (de Huelva a Almería), lo que fue origen de pleitos con otros señores que quisieron también participar en el negocio. Estos pleitos, que degeneraron a veces en enfrentamientos armados, recorren los siglos XV y XVI.

   Especial virulencia tuvo el conflicto que enfrentó al duque Enrique con el marqués de Cádiz que, en el último tercio del s. XV, armaba almadrabas en Torre de Hércules y Sancti-Petri, a barlovento de Conil, rivalizando con las almadrabas del duque y

mermando seguramente su rentabilidad. En 1492, las almadrabas del marqués pasaron a la Corona, pero los pleitos continuaron.

   No sabemos cómo estuvo organizada la pesquería en el s. XV. En los primeros libros de almadraba conservados hay noticias de una “compañía” de las almadrabas. Álvarez de Toledo dice que estaría integrada por pescadores profesionales, propietarios de las embarcaciones, que vendían las capturas al duque. Éste podía ir a medias o a la parte con los vecinos, o se limitaba a comprar los atunes para envasarlos en la chanca, donde trabajaban cuadrillas de esclavos y también mujeres. Los vecinos del ducado aportarían también bueyes y  carretas,  20 a la de Conil y 28 a la de Zahara, un servicio obligatorio pero no gratuito.

   En relación con este asunto sabemos que, en 1480, la ciudad de Medina Sidonia se liberó de las 10 carretas anuales que debía mandar para el servicio de las almadrabas de Zahara y la Torre de Guzmán a cambio de 80.000 mrs., seguramente por considerar gravoso o mal pagado el servicio. Por otra parte, ya en los años 30 del s. XVI, Vejer apeló a la justicia real y obtuvo sentencia favorable sobre ciertos  agravios y vejaciones que el duque les imponía en relación con las almadrabas como costear guardas costeras, dar hospedaje y vestimenta a calafates o la obligación de realizar prestaciones personales en carretas y esclavos. Lo cierto es que los abusos ducales o las exigencias de un mejor reparto de los beneficios de la pesca dieron al traste con la “compañía”.  Desaparecida ésta, el duque compró barcas propias, empezó a contratar tripulaciones y remeros de otras poblaciones y alquilaba las carretas, que terminó también comprando. La empresa terminó convertida en un negocio exclusivo del duque, una empresa “capitalista” que requería importantes inversiones.

   Tras el auge pesquero, el negocio entró en crisis a fines del s. XV, motivada quizá por las cuestiones que apuntamos: la competencia derivada de la proliferación de almadrabas y la reorganización de la pesquera por la falta de mano de obra. Pedro de Medina, que visita por primera vez Conil en 1505, corrobora la escasez de pesca pues “muchos años ví que no mataba el almadraba más que seis o siete mill pejes, y esto era en la de Conil: que muchos años no se armó la de Zahara; porque era mucha la costa y poca la pesquería”. La crisis también pudo deberse a otras razones: falta de compradores o de atunes, crisis demográficas puntuales, problemas con el abasto de sal o la inseguridad costera. Sería preciso investigar los primeros libros de Almadraba,  desde 1503, poco o nada estudiados para confirmarlo. La mala época debió continuar unos años más, pero desde los años 20 del s. XVI el negocio se recupera.

   Desde 1525 poseemos series completas de capturas. Entonces había en Conil dos almadrabas, la principal frente a la villa y otra a sotavento de ella, en Conilejo o Castilnovo, que sólo se calaba esporádicamente. Zahara era la otra almadraba importante de los duques. Las cifras revelan que el mejor año fue 1526 y el peor 1528, pescándose unos 31.000 atunes de promedio anual entre Conil y Zahara, 14.000-15.000 por almadraba y año.

  ATUNES PESCADOS EN LAS ALMADRABAS DEL DUQUE, 1525-1530  (Fuente: Sarmiento, Extracto ...)      

Año

Torre de Guzmán

Conilejo o Castilnovo

Zahara (Vejer)

Totales anuales

1525

10.662

4.442

16.141

31.245

1526

22.980

6.312

16.554

45.846

1527

10.592

3.184

17.410

31.186

1528

9.413

 

8.015

17.728*

1529

14.848

 

17.565

32.413

1530

16.750

 

15.692

32.605*

Sexenio

85.245

13.938

91.377

191.023*

Promedio anual

14.208

4.646

15.229

31.037/31.760

*Las sumas de 1528 y 1530 no coinciden (+463 atunes).

   Las almadrabas de tiro exigía mucha mano de obra, pertrechos y embarcaciones. Sus oficiales y trabajadores procedían de Conil, Vejer y otras poblaciones. Según los libros de contabilidad, el año 1528 había pescando en Conil 225 personas: 128 para tirar de la cuerda, 40 cargadores y recueros o remeros de mar, 12 recueros de tierra, 12 que servían en el toldo, 7 proeles, almocadenes, 2 atalayas, 6 armadores, los guardas del cabo Roche, 1 carpintero y calafate, 1 clérigo, 1 ama y el gobernador. En Zahara, menos rentable ese año, había 200 hombres. Pero los esclavos del duque, que trabajaban en la chanca y cargaban los barcos, no están incluidos. En todo caso, dicho año fue el de menos pesca del sexenio (sólo 17.000 atunes entre Conil y Zahara), siendo sin duda mayor el número de trabajadores en años de más pesca (a comienzos del s. XVII, con cifras de capturas similares había en la almadraba de Conil más de 600 hombres). Todo el personal contratado recibía de la empresa comida, sueldo y parte sobre las capturas.

   Nada sabemos del número de barcos empleados en la pesquería. En 1478, el marqués de Cádiz empleaba 16 barcos entre sus dos almadrabas:  Sacti-Petri (3 barcos y 6 calones) y Torre de Hércules (3 barcos y 4 calones). Las de Conil, durante los años 20, debieron emplear seguramente más embarcaciones, entre barcas, boliches y calones. Los pertrechos (redes, cuerdas, boyas...) se renovaban cada año.

 

INDUSTRIA Y COMERCIO  

 

   El atún capturado, o parte de él, se despiezaba y salaba en la chanca, levantada cada año a pie de playa., como aparece en el grabado de Hoefnagel de 1564 y explica el cronista Medina: “una ramada muy grande junto a las dichas pilas, y en esta andaba la gente partiendo los atunes, salando y empilando... Los atunes que se mataban se lavaban en las pilas que están cerca del toldo, y allí estaban en su salmuera, hasta que desarmada el almadraba, se embarrilaban y llevaban por la mar a muchas partes de levante”. 

Por esta época, los documentos distinguen entre atún blanco y atún badán, más barato. Según Ladero el blanco era el fresco y el badán el atún salado o mojama de atún. Ambas calidades se envasaban en botas o barriles grandes, el “terciado” (1/3 de badán y 2/3 de blanco) en barriles quintaleños y el de refino e ijada en cuñetes. Los precios variaban mucho por temporada y se verían afectados por la subida general del s. XVI. Pero del atún se aprovechaba todo: cabezas, espinazos y sangrazas, que también se vendían.

   La pesca y su industria derivada animaban la economía de la región pues se necesitaban toneles para envasar, esparto y cáñamo para las artes de pesca y mucha sal. Ésta se traía de diversos lugares de la baja Andalucía y era materia prima imprescindible: hacia 1525 el duque compraba en El Puerto de Santa María no menos de 24.000 fanegas de sal por año.  Ello explica que quisiera sal a pie de obra, concediendo en 1528 tierra de alvinas o de  marisma a Juan Martín, vecino de Conil, para que hiciese 200 tajos de salinas en la villa, junto a la Norieta, a cambio de poner sal en la Almadraba. 

   El atún era el principal producto de exportación del puerto de Sanlúcar, capital y puerto del Ducado, desde donde salían vía marítima hacia varios destinos, principalmente el Levante español (Barcelona y sus escalas: Cartagena, Alicante, Valencia o Tarragona) e Italia (Cagliari, Nápoles, Livorno, Génova).

   Los duques participaban directamente con barcos propios, que  transportaban sólo atún, contratado por grandes mercaderes extranjeros (genoveses e ingleses) instalados en Sanlúcar y  dedicados principalmente a la exportación de atún y vino (a cambio de paños). En 1529 el duque utilizó dos barcos de su propiedad y otros seis más para trasportar a Barcelona y escalas 321 toneladas de atún (189 barriles de atún blanco, 438 de badán y 2.519 barriles quintaleños), algunos de los cuales salieron de las mismas almadrabas de Conil y Zahara.

   Numerosos pequeños comerciantes,  casi todos andaluces y vascos, surtían el mercado local y regional, siendo Sevilla el principal mercado. Los mismos agentes o criados del duque vendían el atún salado por los pueblos andaluces y extremeños.

 

El real de la almadraba de Zahara de los Atunes, siglo XVI,  (Wyngaerde, detalle)

 

CONIL A COMIENZOS DEL S. XVI

  

   Tras el asalto pirata de 1515, la muralla de Conil fue mejorada y también las defensas costeras de la villa.  

   De la época del VI duque Juan Alfonso (1518-1558) datan dos torres vigías próximas a la población, la Torre Blanca, al noroeste y frente a las Tres Piedras, y la Torre-fortaleza de Castilnovo, al sur. Ambas debieran estar ya construidas hacia 1530.

   Por entonces Conil era una pequeña villa de poco más de 700 habitantes dedicados principalmente a las actividades primarias. Había plantadas numerosas viñas en el rodeo de la población y tierras sembradas de cereal en la Vega, la Campiña y otras partes, así como algunas aranzadas de olivar. Pero la mayor parte del término eran baldíos dedicados a pastos para ganaderías y otros aprovechamientos comunales. El Duque tenía escasas propiedades en Conil (la Hinojera y las Tierras bajas), que arrendaba. La pesca de playa y bahía (jábegas, pesca de cordel y anzuelo) –de la que no tenemos noticia- debía ocupar también a una parte de sus habitantes.

   Las rentas que generaba la villa, de escasa población y reducido término, suponían muy poco para la  hacienda ducal, sólo algo más del 1%  sobre los 12.000.000 mrs. (32.000 ducados) que le rentaban  las 30 poblaciones que integraban el Ducado. Para la Casa de Medina Sidonia, la principal riqueza de Conil eran sus almadrabas que, al ser explotación directa y no arrendada, no están incluidas en los libros de cuentas, teniendo libros propios de almadrabas, conservados desde 1503.

   Armar almadraba resultaba caro, pero el margen de beneficio era grande, siempre que se pescase un mínimo que cubriese gastos, y hubiese compradores. El precio del atún variaba cada temporada, pero puede hacerse una aproximación: en 1514-15 el atún valió de promedio en las almadrabas de Cádiz 222 mrs. Multiplicando esta cantidad por los 31.000 atunes anuales pescados en Conil y Zahara en el sexenio 1525-30 obtenemos 7.000.000 mrs., que podríamos redondear en 20.000 ducados sumando la inflación.

    Esto coincide con las estimaciones de González Jiménez y de Ladero sobre la rentabilidad de la pesquería en el primer tercio del s. XVI. La mitad de dicha cantidad, 10.000 ducados, procedía de Conil, lo que equivaldría a una quinta o sexta parte de las rentas ducales hacia 1525-30, teniendo en cuenta el incremento de éstas para entonces. Las almadrabas eran un gran negocio, sin duda, el principal negocio de los duques de Medina Sidonia.

   Pero las almadrabas poseían también una gran importancia social para Conil. Pedro de Medina dice que hacia 1500 la mayoría de los vecinos de Conil “se sustentaban con lo que ganaban del almadraba, en los oficios que allí suele haber”. Durante los meses de mayo y junio la pesca del atún animaba la débil economía  local, dando trabajo a pescadores, carpinteros, calafates, carreteros, toneleros o esparteros, de la localidad y muchos forasteros. La población de Conil se incrementaba notablemente cada primavera con la llegada de temporeros o trabajadores contratados, gente al servicio del duque y esclavos de su propiedad, compradores de atún “por menudo” o transportistas, animando el mesón ducal y las pequeñas tiendas de la localidad, que harían por entonces su particular agosto.  

   De Sanlúcar llegaban todos los años pequeñas embarcaciones con mercancías diversas: madera y toneles, trigo y cebada, vino y todo lo necesario para la pesquería.

   La riqueza que generaba la pesca del atún está, sin duda, en el origen del poblamiento medieval de Conil y explica el desarrollo y configuración de la villa durante el s. XVI, verdadera “edad de oro” de las almadrabas. 

 

Conil y su costa en el siglo XVI (Hoefnagel, detalle)

    


Bibliografía  

ARCHIVO PARROQUIAL DE SANTA CATALINA: Documento suelto en 16 folios, copia fechada en 1724, que contiene las Cartas de Privilegio de Conil de la Frontera.

-ARCHIVO DUCAL DE MEDINA SIDONIA: Confirmación despachada por la Sra. Duquesa Dª Josefa Pacheco, como madre y curadora del Sr. Duque D. Pedro, a favor de la Villa de Conil, de todos los privilegios concedidos por los Sres. de la Casa  predecesores. Chiclana, año 1740. Legajo 1049.  

-SANTOS GARCÍA, A. (2003): “La repoblación de Conil durante el siglo XV y el pleito con Vejer de 1529”. Boletín de la Sociedad Vejeriega de Amigos del País nº 9. Vejer.  

(2001): “La Chanca de Conil. Almadrabas, industria de salazones y sociedad durante el Antiguo Régimen”. Janda nº 4. Vejer.  

-SANTOS GARCÍA, A. y GONZÁLEZ UREBA, F. (2006): “Origen de la villa de Conil de la Frontera. Poblamiento y privilegios ducales durante el siglo XV”, Janda nº 5. Vejer.  

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-SARMIENTO (1757): “Extracto de atunes según los Libros de Almadrabas de la Casa de Medina Sidonia, desde 1525...”, en López Capont, F. (1997): La faceta pesquera del padre Sarmiento y su época. Caixa de Pontevedra.  

-ALVAREZ DE TOLEDO, L.I. (2006): La almadrabas de los Guzmanes. Fundación Casa de Medina Sidonia.  

-LADERO QUESADA, M.A. (1993): “Las almadrabas de Andalucía (siglos XIII-XVI)”. Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo CXC, cuaderno III, Madrid.  

-FRANCO SILVA, A. y MORENO OLLERO, A. (1981): “Datos sobre el comercio del puerto de Sanlúcar de Barrameda en el primer tercio del siglo XVI”. Actas del 2º coloquio de Historia Medieval Andaluza. Sevilla.  

-MORENO OLLERO, A. (1992): “Los barcos del Duque de Medina Sidonia a comienzos del siglo XVI: jarcias, pertrechos, tripulación y rutas”. Gades nº 20. Diputación de Cádiz.  

-NAVARRO SAINZ, A. (1988): “Aspectos económicos de los señoríos de los Duques de Medina Sidonia a principios del siglo XVI”. Huelva en su historia, nº 2.  

-SOLANO RUIZ, E. (1972): “La hacienda de las casas de Medina Sidonia y Arcos en la Andalucía del siglo XV”. Archivo Hispalense nº 168. Sevilla.  

-MUÑOZ RODRÍGUEZ, A. (1995): “Juan Relinque y el origen de los pleitos de los vecinos de Vejer con la Casa de Medina Sidonia”. Janda nº 2. Vejer.  

(1996): Vejer de la Frontera. Diputación de Cádiz.  

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