APROXIMACIÓN HISTÓRICA A LA VIDA COTIDIANA DE LAS SOCIEDADES DEL PALEOLÍTICO EN LA ACTUAL COMARCA DE LA JANDA LITORAL

   Vicente Castañeda Fernández

   Universidad de Cádiz - Área de Prehistoria

  

Cueva de la pileta - Beanoján (Málaga)

   El territorio actual de La Janda Litoral, localizado en el extremo Sur de la Península Ibérica, es sin duda, un espacio tremendamente interesante desde un punto de vista geológico, medioambiental e histórico. Si a estas circunstancias le unimos su proximidad al continente africano, donde se produce el origen de la humanidad, esta comarca alcanza un interés inusitado especialmente para la Prehistoria.

   Desde nuestra perspectiva, consideramos que la comarca de La Janda no puede ser explicada como un territorio aislado de los procesos históricos que ocurrieron en su entorno inmediato, ya sea en el sur de la Península Ibérica o en el extremo norte del continente africano. Por esta circunstancia, nos parece interesante contextualizar este territorio dentro de un ámbito atlántico-mediterráneo, donde tengan cabida tanto el extremo Sur de la Península Ibérica como el Norte de África.

   Este territorio estuvo caracterizado por unas condiciones climáticas templadas durante el Pleistoceno, la etapa geológica en la que vivieron las sociedades del Paleolítico. Así, el extremo Sur de la Península Ibérica no estuvo sujeto al dominio de los períodos glaciares durante el Pleistoceno, como si ocurrió en otros territorios en latitudes más elevadas de Europa.

   Las primeras sociedades humanas que abandonaron el continente africano fueron probablemente grupos de Homo ergaster en torno a los 2 millones de años (m.a.) antes de nuestra era, y se extendieron por los territorios más templados del continente euroasiático, incluyendo, como es lógico, la comarca de La Janda Litoral. Su migración hacia los territorios más templados del continente eurasiático, y en concreto hacia las zonas próximas al agua dulce (ríos y lagunas), es debida a que éstos se corresponden con las zonas más aptas para la vida de estas sociedades.

   Desgraciadamente, hasta la fecha no hay ninguna evidencia relacionada con este tipo de sociedades en el litoral de La Janda, lo cual no quiere decir que nunca hallan existido sino que, probablemente, no se han descubierto aún o a que, por cuestiones geomorfológicas, no se ha podido conservar un registro de sus características. Sobre todo si atendemos a su localización geográfica y al registro arqueológico existente en el entorno inmediato.

   Por su localización geográfica,   la comarca de La Janda se ha relacionado históricamente con el continente africano, circunstancia que también ha ocurrido con las primeras ocupaciones humanas de la Península. Así, mientras que para algunos autores el Estrecho de Gibraltar funcionó como paso entre ambos continentes en determinados momentos del Pleistoceno Inferior; para otros fue una frontera infranqueable para este tipo de sociedades, convirtiéndose la Península Ibérica en el fondo de saco de las primeras poblaciones humanas que llegaron al continente europeo a través del Corredor de Palestina.

   La solución a este problema tan sólo la dará la investigación a ambos lados del Estrecho de Gibraltar, y aunque actualmente la mayoría de los investigadores consideran a este accidente geográfico como una frontera infranqueable entre ambos continentes, debemos recordar que la Ciencia no se rige por criterios de mayoría. Por ello, consideramos que, en el momento actual, no se debería descartar ninguna posibilidad, y contrastar esa hipótesis de trabajo que plantea la presencia de un arco insular o recifal, hoy día sumergido entre Tánger y Tarifa.

PRIMEROS POBLADORES

    Este modelo de puente o frontera también se plantea a la hora de explicar las sociedades portadoras del tecnocomplejo Achelense o modo 2. Así, hace aproximadamente unos 500.000 ó 400.000 años, el continente europeo aparece como un mosaico donde conviven dos sistemas técnicos, el Modo 1 u Olduvaiense y el Modo 2 o Achelense, tecnocomplejo este último que aparece en el continente africano hace aproximadamente 1’5 m.a.

   Este momento histórico puede ser considerado como uno de los más representativos y estables del poblamiento humano fuera del continente europeo. En el caso de la comarca de La Janda Litoral, este período estará representado tan sólo en sus etapas finales, dentro de lo que el profesor E. Vallespí denomina como Achelense Pleno Ibérico.

   Los depósitos donde se han documentado evidencias materiales relacionadas con el tecnocomplejo Achelense en la comarca de La Janda Litoral se corresponden con sitios próximos al agua dulce, ya sean lagunas o ríos. Éstos, se convierten en los lugares más idóneos para la vida de estas sociedades, al igual que ocurría en momentos anteriores, ya que les proporciona agua necesaria para la subsistencia, materias primas para la fabricación de las herramientas de trabajo (diferentes tipos de rocas, madera o hueso) y un lugar idóneo para la obtención de productos cárnicos, a partir de la carroña dejada por otros depredadores o por medio de la caza.

   Uno de los sitios más emblemáticos para acercarnos a este tipo de sociedades se corresponde con los depósitos cuaternarios localizados en formaciones geomorfológicas de la antigua Laguna de la Janda, donde desde principios del siglo XX se reconocieron diversos sitios relacionados con el tecnocomplejo Achelense o Modo 2. Así, podríamos mencionar, en Tarifa, Cortijo de los Caserones, Arraez, Casa del Espinazuelo, Cerro de las Campanillas, Embalse del Almodóvar, entre otros.

  Igualmente, tendríamos que mencionar algunos sitios relacionados con los principales ríos que vertebran la comarca de La Janda Litoral. Entre ellos, destacarían los localizados en las formaciones de terrazas del río Salado, como Cerro Jandilla en Conil de la Frontera, y del río Barbate, como Fuente del Viejo y Virgen de la Oliva en Barbate (Ramos, et al., 2004).

 

Herramienta de trabajo del sitio de Cerro Jandilla (Conil de la Frontera): Bifaz

  Las herramientas localizadas en estos sitios se vinculan principalmente con actividades destinadas al despiece y descuartizado de animales (bifaces, hendedores, cantos tallados), aunque también encontramos algunas relacionadas con aspectos de la vida cotidiana como el trabajo de las pieles, la fabricación y reparación de herramientas, el consumo de alimentos, etc.  

  La presencia de estas herramientas y la situación geográfica de estos sitios, siempre en zonas próximas al agua dulce (ríos y lagunas), los convierten, como ya hemos comentado, en unos lugares idóneos para la vida de este tipo de sociedades. 

 

       El interés de estos sitios radica en el hecho de que nos encontramos con unas sociedades, que siempre habían habitado en las zonas de valles y depresiones próximas al agua dulce, pero que ahora en torno a 150.000 años, o con anterioridad, comienzan a adentrarse en sitios geográficos de montaña. Para el profesor E. Vallespí, este hecho se debe a la búsqueda de nuevas materias primas como es el sílex para la fabricación de las herramientas de trabajo, aunque nosotros pensamos que esta circunstancia debe ir más allá y relacionarse con un proceso de transformación hacia un “comportamiento moderno” relacionado con la ocupación estacional del territorio. 

 

LOS NEANDERTALES

   Una frecuentación del territorio por medio del nomadismo a finales del tecnocomplejo Achelense o Modo 2, tal como ha puesto de manifiesto el profesor E. Vallespí, encaminada hacia la apropiación de materias primas silíceas para la fabricación de herramientas de trabajo, debe ser conjugada también con la realización de otros modos de trabajo tales como la caza o la recolección. Todo ello nos está informando sobre los inicios de un “comportamiento moderno” con sociedades que probablemente estén adscritas al Homo neanderthalensis en la comarca, con estas características:

a)      Organización social en bandas.

b)      Una economía estructuralmente muy precaria basada en la caza y en la recolección.

c)      Una frecuentación del territorio por medio del nomadismo con la finalidad de aprovechar al máximo los recursos alimenticios existentes en cada uno de los medios naturales.

d)      El desarrollo de la reciprocidad, como un sistema de complementación económica y solidaridad social, basada en el derecho y obligación institucional de dar y recibir.

   La documentación que actualmente tenemos sobre la presencia de Homo neanderthalensis en la comarca de La Janda Litoral sigue siendo bastante deficiente, restringida a las localizaciones existentes en los depósitos cuaternarios de las diversas formaciones geomorfológicas de los entornos de la antigua laguna de La Janda y en los ambientes fluviales, tales como las localizadas en los ríos Salado, Barbate y Almodóvar. Igualmente, también tendríamos que mencionar algunas localizaciones costeras, tales como Cabo Roche, Puntalejo I, Puntalejo II y El Roqueo, todas ellas en Conil de la Frontera (Ramos, et al., 2004). 

   Los restos arqueológicos localizados en estos sitios se corresponden con evidencias materiales realizadas en roca, las únicas que han llegado hasta nosotros. Aquí, y con relación a épocas anteriores, se produce una selección de los objetos naturales, donde el sílex alcanza unas proporciones importantes, y unos modelos de explotación de las materias primas más complejos.

   Las herramientas de trabajo localizadas nos aproximan a la forma de vida de estas sociedades, relacionadas tanto con la depredación (caza y recolección) como con la vida cotidiana (fabricación y reparación de herramientas, trabajos de las pieles, entre otras).

   Los yacimientos localizados pertenecientes a esta época en La Janda Litoral se relacionan, al igual que en épocas anteriores, con sitios próximos al agua dulce (ríos y lagunas), ya que continúan siendo un lugar idóneo para la vida. Sin embargo, el territorio habitado por los neandertales no se restringe únicamente a ellos, sino que desarrollan una ocupación estacional del territorio, aprovechando los recursos subsistenciales existentes en cada uno de los biotopos (costa, valles y montaña).

   A pesar del escaso número de sitios relacionados con esta época, estamos convencidos de que esta comarca debe convertirse en un referente interesante para responder a determinadas preguntas relacionadas con:

1)  La profundización en la cronología y la posible convivencia de dos sistemas técnicos, los modos 2 y 3.

2)  La articulación social del territorio.

3)  La tardía desaparición de los neandertales.

4)  La posible convivencia con el Homo sapiens sapiens.

5)  Las causas de su desaparición. 

   Todo ello nos obliga a seguir investigando y trabajando con nuestras hipótesis de trabajo, circunstancia que se ve complicada por la cercanía del continente africano. 

EL HOMO SAPIENS SAPIENS Y LA ARTICULACIÓN DEL TERRITORIO 

   La información que tenemos sobre la presencia de los primeros Homo sapiens sapiens en el Sur de la Península Ibérica, y en concreto en la comarca de La Janda Litoral, sigue siendo igualmente bastante deficiente, conociendo tan sólo algunos momentos históricos concretos.

   Quizás, una de estas etapas sea la que se corresponde con las denominadas sociedades portadoras del tecnocomplejo Solutrense. Su identificación en este territorio ha sido más sencilla gracias al fósil director que se relaciona con la misma, tal como son los diferentes tipos de puntas foliáceas.

   La comarca de La Janda Litoral durante estos momentos históricos no puede ser explicada de forma independiente y aislada de su contexto territorial e histórico, debiendo ser enmarcada en el acontecer del suroeste de la Península Ibérica a finales del Pleistoceno. Más, cuando estamos hablando de sociedades que emplean el nomadismo para frecuentar de una forma cíclica los diferentes medios naturales existentes en un territorio.

   La ocupación estacional del territorio puede explicarse a partir de los denominados “sitios de agregación” por autoras como Conkey y Utrilla. ¿Qué son los sitios de agregación?. Son lugares, localizados en cuevas o al aire libre, frecuentados estacionalmente por bandas de cazadores-recolectores procedentes de distintos territorios y medios naturales. Los lugares de agregación deben relacionarse con intensas actividades sociales, posibilitando la exogamia para la regulación biológica del grupo, la transmisión de conocimientos, la práctica de distintos ritos de iniciación y ceremonias de “alianzas”, actividades de reciprocidad cooperativa, entre otras.

   Los sitios de agregación han sido identificados en el Sur de la Península Ibérica a partir de cavidades tales como la de Pileta (Benaoján, Málaga), Ardales (Ardales, Málaga) e incluso Nerja (Nerja, Málaga) (Cantalejo, 1995). Todas estas cavidades presentan una serie de características que las convierten en idóneas para ser identificadas como sitios de agregación, con una perfecta comunicación con diferentes medios naturales, una altitud media relativamente baja para evitar las rigurosidades climáticas, son cavidades de grandes dimensiones, una ocupación temporal amplia, unos paneles con pinturas y grabados perfectamente estructurados y sin ningún tipo de carácter aleatorio, entre otras (Castañeda, 2002).

   Una vez desarrolladas estas actividades, los grupos agregados o bandas ampliadas reunidos en estos sitios de agregación, se dividen y se dispersan por las latitudes bajas para llevar a cabo trabajos de apropiación, generalmente durante las estaciones con un clima más riguroso.

   Para explicar la articulación del territorio en el Suroeste de la Península Ibérica a finales del Pleistoceno, tendríamos que partir, como ya hemos comentado, de la cueva de la Pileta (Benaoján, Málaga), relacionada a grandes rasgos con la Subbética occidental y los valles de la actual provincia de Cádiz. Así, esta cavidad se encuentra perfectamente comunicada con los valles y la costa atlántico-mediterránea a través de diferentes pasos naturales, tales como el río Guadalete, que la relaciona con la costa atlántica gaditana, y el río Guadiaro, que lo comunica con el Campo de Gibraltar.

   La comarca de La Janda Litoral aparece representada fundamentalmente por tres tipos de lugares atendiendo a las actividades, de carácter material (zonas de hábitat, cazaderos, áreas destinadas a la extracción de las materias primas, entre otras) o simbólica, desarrolladas en cada uno de ellos (Castañeda, 2002). Todo ello destinado a la identificación de las bandas con determinados territorios

Cueva de la Pileta - Benaoján (Málaga)

    Los sitios con una clara vinculación simbólica aparecen localizados en pequeñas cavidades o abrigos con escasas manifestaciones simbólicas, ya sean pictóricas o grabadas, y con un importante carácter monotemático. Aquí, podría citarse la cueva de las Motillas (Jerez de la Frontera, Cádiz), el Tajo de las Figuras (Benalup, Cádiz) o la cueva del Moro (Tarifa, Cádiz).

   Otros sitios serían los lugares destinados a los trabajos de apropiación (altos de caza, cazaderos). Podemos destacar la cueva de Higueral de Motilla (Jerez de la Frontera, Cádiz), la cueva de Higueral de Sierra Valleja (Arcos de la Frontera, Cádiz), entre otras.

   Finalmente, nos encontramos con aquellos sitios destinados al desarrollo de la vida cotidiana, es decir, los campamentos. Aquí, como hipótesis de trabajo podríamos incluir el sitio de La Fontanilla (Conil de la Frontera, Cádiz) (Ramos, Castañeda y Gracia, 1995; Castañeda, 2005).

   El posible campamento de La Fontanilla ha permitido la documentación de unas evidencias materiales relacionadas con la vida cotidiana (trabajo de las pieles, preparación de los alimentos para el consumo,…), la depredación (caza y recolección) y también con la fabricación y reparación de las  herramientas de trabajo, tal como se constata arqueológicamente ante la presencia de todo el proceso de talla relacionado con estas actividades.

Herramientas de trabajo del sitio La Fontanilla (Conil de la Frontera): Puntas de flecha

   Este tipo de sociedades están caracterizadas con la aparición y desarrollo del arco y la flecha. Esta herramienta revolucionó las técnicas de caza, ya que desde una distancia más o menos cómoda se podía abatir, por primera vez, un animal.

   Las últimas etapas del Paleolítico se desarrollan durante la mejoría climática del Holoceno, período en el cual nos encontramos en la actualidad y caracterizado por la presencia de unas condiciones climáticas templadas.

   Durante estas fechas se desarrollan las últimas bandas de cazadores-recolectores-pescadores, los cuales seguirán manteniendo una forma de vida nómada basada en la depredación. Desgraciadamente, hasta la fecha no se han documentado evidencias materiales relacionadas con este tipo de sociedades en la comarca de La Janda Litoral, aunque si en los entornos inmediatos tal como ocurre en el Embarcadero del Río Palmones (Algeciras) (Ramos y Castañeda, eds., 2005).

   Como conclusión, comentar como nos encontramos en torno al VI milenio a.C. con un momento histórico interesante, ya que se constata la presencia de sociedades  que se encuentran en momentos previos a los modos de vida semisedentarios, en un interesante modelo de tránsito hacia el proceso de neolitización, que empiezan a constatarse en la comarca de La Janda Litoral. En definitiva, el proceso histórico se sitúa en la primera gran transformación de la sociedad, el paso de sociedades depredadoras a productoras de alimentos.


Bibliografía

CANTALEJO, P., 1995: "Arte paleolítico del sur peninsular. Las manifestaciones costeras y los santuarios de interior". En RAMOS, J., et al., 1995: El Paleolítico Superior Final del río Palmones (Algeciras, Cádiz). Un ejemplo de la tecnología de las comunidades especializadas de cazadores-recolectores. Instituto de Estudios Campogibraltareños. Algeciras.

CASTAÑEDA, V., 2002: “Las bandas de cazadores-recolectores portadoras del tecnocomplejo Solutrense en el Suroeste de la Península Ibérica. La articulación social del territorio”. SPAL, 9 (2000). 245-256. Universidad de Sevilla.

CASTAÑEDA, V., 2005: “El sitio de La Fontanilla (Conil de la Frontera, Cádiz) y las bandas de cazadores-recolectores. Su contextualización histórica en el Suroeste de la Península Ibérica”. Boletín La Laja, 5. Conil de la Frontera.

RAMOS MUÑOZ, J., CASTAÑEDA, V., y GRACIA, F.J., 1995: “El asentamiento al aire libre de La Fontanilla (Conil de la Frontera, Cádiz). Nuevas aportaciones para el estudio de las comunidades de cazadores-recolectores especializados en la Banda Atlántica de Cádiz”. Zephyrus, XLVIII: 269-288.  1995. Universidad de Salamanca. Salamanca.

RAMOS, J., CASTAÑEDA, V., PÉREZ, M., CÁCERES, I., DOMÍNGUEZ-BELLA, S., y HERRERO, N, 2004: “Balance sucinto de la ocupación de las sociedades cazadoras-recolectoras en el proyecto: ‘La ocupación prehistórica de la campiña litoral y banda atlántica de Cádiz’ en un contexto regional”. Sociedades recolectoras y primeros productores. Actas de las Jornadas Temáticas Andaluzas de Arqueología. Arqueología Monografías. 51-65. Consejería de Cultura. Sevilla.

RAMOS, J., y CASTAÑEDA, V., eds., 2005: Excavación en el asentamiento prehistórico del Embarcadero del río Palmones (Algeciras, Cádiz). Una contribución al estudio de las ultimas comunidades cazadoras y recolectoras. Universidad de Cádiz/Ayuntamiento de Algeciras.

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