AUTOMÓVILES FRENTE A PEATONES

  Juan Antonio Morán Álvarez

   Ingeniero Técnico Industrial

   

Grandes o pequeñas, todas las ciudades tienen problemas de tráfico.

El incesante incremento del número de vehículos en unas ciudades no diseñadas para afrontar esta situación, ha dado lugar a un caos circulatorio que se manifiesta en: alta densidad de vehículos en las calles, dificultades de aparcamiento, peligro para los peatones, altos índices de ruido y contaminación, etc.

En muchos casos, la situación ha alcanzado cotas verdaderamente insoportables para el ciudadano y las autoridades municipales no han tenido más remedio que poner coto a los privilegios de que disfrutaban los vehículos.

Diferentes son las medidas adoptadas en función de los problemas específicos de cada ciudad y van desde la peatonalización total o parcial, hasta la disuasión punitiva del uso del vehículo particular, pasando por la imprescindible educación vial.

Por lo que respecta a Conil, dos son las preguntas clave para entender la situación:

       1.- ¿qué es lo que se está haciendo desde nuestro Ayuntamiento al respecto?

       2.- ¿cuál es la situación en real?

 La respuesta a la primera pregunta es: nada (que sepamos), salvo confiar en que la próxima construcción de la Ronda Norte sea la panacea y solucione, como por encanto, todos los problemas.

Respecto a la segunda, pueden ilustrarse viendo el reportaje fotográfico que les ofrezco, que no es más que el reflejo de lo que nos encontramos cada día en nuestras calles:

  • Coches aparcados ocupando completamente la acera.

  • Vehículos circulando por dirección prohibida.

  • Quads circulando a altísima velocidad por el centro urbano (incluso tomando las curvas sobre dos ruedas)

  • Motocicletas efectuando giros en cualquier parte y de cualquier manera y, prácticamente, la totalidad de los conductores, sin casco.

  • Coches-discoteca mostrándonos las excelencias de sus equipos de música.

  • Señales de tráfico que faltan en algunos lugares, que sobran en otros, que están mal colocadas o están tapadas.

  • Señales que nadie respeta ni hace respetar.

  • Camiones de la basura que tienen establecidas algunas rutas circulando por dirección prohibida.

  • Obras que ocupan la acera, sin habilitar un paso seguro para los peatones.

  • Rebajes en las aceras para facilitar la entrada de los coches, tan profundos en algunos casos, que pueden provocar accidentes a los transeúntes (intenten caminar por la acera de los pares en la calle Toneleros). Supongo que el concejal correspondiente no sabe que en las entradas a las cocheras no hay que rebajar la acera sino, solamente, el bordillo para que los peatones puedan transitar sin riesgo.

  • Terrazas de algunos bares (seguramente autorizadas por el ayuntamiento) que ocupan completamente la acera obligando a los peatones a caminar por la calle.

  • Árboles y arbustos cuyas ramas impiden el paso por la acera.

  • Muchas calles sin acerado y sin peatonalizar, con lo cual las personas y los coches tiene que disputarse su derecho a transitar por ellas.

  • El callejón de El Portillo convertido en un atajo para las motos.

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 Todo esto y mucho más, es la consecuencia lógica de la actitud de nuestras autoridades que han decidido dar prioridad absoluta a los vehículos en detrimento de los peatones.

Hay que decir, sin embargo, que este sinsentido no es exclusivo del partido que gobierna nuestro Ayuntamiento pues un edil de la oposición tuvo la osadía de pedir, en Pleno, que la grúa no hiciera su labor de retirar los vehículos mal aparcados “para no dar la impresión de que se hace por recaudar”. Ya ven ustedes, un concejal que piensa que los automovilistas deben estar por encima de la ley.

 

 

 Si algún responsable municipal lee lo que antecede, seguramente me lanzará los anatemas  correspondientes: que si es muy fácil criticar, que a ver qué haría yo, que menos crítica destructiva y más hacer propuestas; en fin, todas esas cosas a las que tan acostumbrados nos tienen nuestros representantes cuando los criticamos por no hacer bien el trabajo para el que fueron elegidos. No obstante, y sin entrar en profundidades ya que no es esa la misión de este artículo, deseo exponer aquí una propuesta muy simple que se podría desarrollar con más profundidad: 

1.- En una ciudad pequeña como la nuestra, no hay ningún trayecto dentro del casco urbano que requiera la utilización del coche: salvo excepciones, se puede, y se debe, ir a pie a todos los sitios. Por lo tanto, se debería peatonalizar el centro histórico y restringir fuertemente el uso de vehículos en el resto de la ciudad (residentes, carga y descarga) 

2.- Los coches que vengan de fuera del casco urbano se quedarán en un aparcamiento a la entrada del pueblo y se les aplicarán las restricciones del punto anterior. 

3.- Este aparcamiento podría estar situado, por ejemplo, bajo la calle Carretera, entre la estación de autobuses y el cuartel de la Guardia Civil; es un espacio suficientemente grande para acoger gran cantidad de coches y evitaría el paso de éstos al casco urbano. 

Evidentemente, esta no es más que “otra” propuesta a sumar a las múltiples ya existentes. De lo que se trata es de que ésta y todas las demás se conozcan, se analicen, se elija la mejor y se lleve a cabo. Lo que no es de recibo es  … no hacer nada.

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