DIEZ AÑOS DE "JESTIÓN"

   Juan A. Gotor de Astorza

 

Después de tantísimos años disfrutando de un rincón más que “sostenido”, tengo que hablar, porque si no estallo, de los diez años de “Jestión” del actual equipo de gobierno. De los de gestión ya lo han hecho ellos.

Y haciendo uso del libreto, más de opereta que operístico, editado para conmemorar el aniversario, en el que aires de alarde y precampaña soplan, y como exponente del más vasto y patético exhibicionismo que sobrepasa el límite narcisista que se pueda tolerar en una sociedad “decente”, que como tal debe cuidarse muy mucho de no mirarse tanto el ombligo, ni mirar tanto en ojo ajeno, -ni en exceso para uno, ni en exceso para otro- me expreso porque estoy en mi derecho.

En el folleto se ve lo que son: políticos,  personajes en los que cada vez se cree y se confía menos. Hoy por hoy son las asociaciones, organizaciones no gubernamentales, plataformas.... las que pujan y adquieren el apoyo sin ánimo de lucro o voto. Esta confianza depositada es la que van perdiendo ministros, diputados, senadores, consejeros, delegados, ediles... y todo porque la política se equipara a engaño, es pura mentira, huele a corrupción... y esto cala en la gente, sean mayorías o minorías. Son los políticos los que más promesas hacen y también los que menos cumplen.

Sin querer darle tinte a mis palabras, me decanto, no por la neutralidad ni por la idea generalizada de que el talante conservador es “diestro” y el tolerante “zurdo”, sino por la idea “proteccionista” como término amplio y no restrictivo. Como concepto de desarrollo, equilibrio, viabilidad y libertad. Dejando fuera la idea paternalista -bien protectora, bien permisiva- o de “salvapatrias” que se empeñan en colocarnos a los que deseamos que el mundo evolucione sin hacerle daño. Y no me rebatan con la estrofilla  “es lo que queremos todos”, porque no me lo creo.

Hablo de la actitud conservacionista como aceleradora del bienestar común e individual, no como freno o estancamiento. Protección como base solidaria y argumento para la armonía intergeneracional. Como peana para la virgen más virgen: La Tolerancia. Así pues, protegiendo el patrimonio protegemos a nuestros ancestros y a nuestros herederos. Protegiendo la Naturaleza, a nuestros hijos, a sus hijos y a sus nietos. ¿No es esto desarrollo?  

Portada del folleto propagandístico

 Protegemos las especies vivas porque estamos obligados. No somos nadie ni nada nos da el derecho a destruir sus habitats, ni tenemos porqué valorar la importancia que tengan o no para decidir si allí pueden seguir viviendo. Tenemos la tutela, nos guste o no, de todos los seres vivos que no piensan -no puede ser el pensamiento la excusa para actuar sobre ellos y contra ellos, sean animales o plantas-, y por tanto debemos ejercerla. El mundo inerte va pidiendo cuentas...

 Somos responsables de todo aquello que, sea por la circunstancia que sea, se hace o hacemos frágil. Tenemos que proteger a los niños de los abusos y ataque de los mayores, a las mujeres de sus “amados” enemigos, al obrero y trabajador del patrono o jefe abusivo, al inmigrante de los brotes racistas y xenófobos, a los condenados por sus crímenes de las torturas... A los “sin techo” hay que darles uno... El mundo es de todos, y la idea de poner en venta el Planeta Tierra en parcelas, con precios cada vez más desorbitados, me parece surrealista y es una vergüenza. Debiera estar legislado que por el hecho de pertenecer al mismo, unos metros cuadrados debieran de ser gratis. ¡Qué menos que un cobijo! Un abrigo para protegernos del frío, un paraguas para hacerlo de la lluvia, la sombrilla para el sol, zapatos para los pies, bufandas para la garganta.... Otros construyen un búnker por si acaso... 

Miremos por donde miremos y busquemos por donde busquemos, el hombre ha necesitado siempre protección. Ya sea del Cielo o de la Tierra, de donde venga, pero la necesita. Sin ella se ve impotente, inseguro, tiene miedo... Y los gobiernos deben garantizarla en colaboración con  las ONG y asociaciones. Pero está sucediendo lo contrario.

 Con los años, los conceptos van encajando como piezas de un puzzle, y términos como “conservación”, “defensa”, “progreso”, “desarrollo”... dejan de tener las connotaciones de antaño. Poco a poco elaboramos criterios propios que van prevaleciendo sobre cualquier fundamento partidista, a veces mero dogmatismo, aunque esto hay que trabajárselo y no todos están por ello, ni están preparados. Nos encontramos con un sector de la sociedad tan “politizado”, que lo que ve uno lo ven todos y en los “contrarios” no hay nada bueno, sólo en ellos. Y esto es preocupante. No puedo entender cómo se puede estar media vida esperando alcanzar el poder para ejecutar los principios en los que siempre se ha creído y, cuando se tiene la oportunidad de plasmar en un lienzo la multitud de bocetos realizados en los años previos, se termine pintando el mismo cuadro que pintaron otros, eso sí, con ciertos matices que lo hacen distinto.. Algo así como esos pasatiempos en los que se debe buscar las siete diferencias o errores.

Y ya ciñéndome al folleto propagandístico editado por el Ayuntamiento, me preocupan las palabras de su máximo exponente: “Hemos liderado la transición de pueblo a ciudad...”

 ¿Es el Conil de hoy el concepto de Ciudad que tiene un partido que mira a la izquierda? ¿En qué se distingue del modelo de ciudad de las sociedades puramente capitalistas? ¿Es objetivo primero para los partidos más “sociales” la especulación del suelo, el desorden urbanístico, la primacía de lo privado sobre lo público y la sectorización social? ¿Se hace ciudad a base de gente y casas? Además,  ¿por qué ese empeño en querer ser Ciudad?

  ¿Por eso se siguen trazando calles estrechas para el tráfico rodado y las aceras apenas sostienen el paso en paralelo de los viandantes? La gestión en este aspecto nos perjudica a todos, a nosotros, los usuarios de estas vías. Pero como todo funciona bien, el lema -para mí que hubiera estado mejor plagiado de los gallegos, “Nunca más”- es rotundo: “Más que nunca”. Aunque en cierto modo tienen razón... Sí, plantaron árboles, más que nunca... pero puedo contarlos, cosa que no puedo hacer con los que cortaron. Y más que nunca he visto aquí destruir tanto, aunque debo reconocer que en determinadas cuestiones han actuado bastante mejor que otros que ya estuvieron e incluso, me atrevería a predecir, mejor que  otros que están esperando el sitio. Si es así mejor que se queden donde están. Ahora, como los que se han subido al escenario son estos “actores”, pues sobre ellos cae mi crítica que, por otra parte, no tiene que ser ni mucho menos respetable. Y porque en el fondo me duele mucho lo que se está haciendo con Conil, su entorno y su gente, es mi juicio más destructivo que constructivo, y eso que se construye “tela”. A buen entendedor... o ¿hace falta que explique a qué me refiero con construir?

Y porque se construye tanto, he visto destruir los largos paseos por los acantilados –también he visto nacer otros por Castilnovo, ¡luchemos por conservarlo!- que desde la Fontanilla hasta Roche urbanización, sólo la espesa nube del Hotel Flamenco los enturbiaba, pero el desarrollo sostenible no ha podido sostenerlos. Veo cómo las pistas y caminos rurales y forestales se asfaltan como si fuesen suelos urbanos, propiciando la revalorización de las tierras colindantes y por consiguiente su compra y posterior construcción, ¡legal. Incluso en monte público, ¡suelo de todos! Consentido esto, ¿que se puede esperar? -la autoridad aquí se desmorona. De este modo por donde transitaban particulares para llegar a sus tierras de labor, hoy circulan cientos de vehículos e incluso camiones de gran tonelaje que ponen en peligro la seguridad de paseantes, ciclistas o conductores.

El carril de la Fuente y el nuevo hotel

  El bosque se contamina y se deteriora cada vez más, ese bosque que ahora empieza a preocupar a los vecinos -¿por qué? ¿porque ahora hay casas?. ¿No bastaba con adecentar los carriles? Donde iban tres, hoy van tres mil, gracias a la fantástica “Jestión” , que en este aspecto la han escrito con J, mayúscula, ya que en vez de solucionar problemas, éstos se han agravado considerablemente. El deterioro del suelo rústico es patente. El campo de Conil está literalmente muerto. Se lo han cargado. Aparte de ser un sucio negocio.

El Parking de la Atalaya

Moles hoteleras y negocios dentro del DPMT

 No es mi intención dar una imagen apocalíptica, pero es tanto lo que he visto caer, deformar, desbaratar.... ¿Sobreviven las formas que configuraban, desde la lejanía, en el camino que va a la Meca, un mosaico blanco con aspecto de túnido? Sí, en las fotos que se recopilan para hacer exposiciones y editar libros. ¿Existen los catalejos que permitían observar desde cualquier azotea la Almadraba o las crestas de las olas en pleno temporal? Los edificios compiten en altura y donde había un lugar, hoy existen cincuenta. Surgen moles de cemento y hormigón como símbolo patético de que “ya somos un poquito más Ciudad”, como verdaderos monumentos a esos complejos que se quieren superar, ensombreciendo y asfixiando el laberinto de callejas que se sienten muy orgullosas de sí mismas.

Aprovecho para destacar la actuación realizada, y la que se realiza, en los distintos barrios. Aquí la gestión se escribiría con “g”, si no fuera por la obsesión que tienen con el chino lavado. 

 He visto derribar casas y patios centenarios, edificios destacables por su notable interés histórico, estético y etnológico, queriéndolo compensar con la adquisición de la Chanca como mérito propio. Acudan a las hemerotecas y vean quien fue el precursor de que hoy no exista allí un enjambre de apartamentos... Veo agonizar, sin auxilio, el casco antiguo desde todas las perspectivas posibles.

 He visto también deslomar las lomas, alterar gravemente la topografía del terreno. He visto y oído la tala de los árboles en la Atalaya, el Puntalejo y en lo que hoy quieren llamar Parque de la Fontanilla...

Me cuestiono el por qué de este cambio en la forma de pensar, y por pura inercia actuar, de estos señores, ya que ¿son ellos, a los que tanto se preocupan por  las clases menos favorecidas, los que en diez años de “Jestión” han levantado una media de 9,8 casas por año para los más necesitados? ¿Cuántas de uso residencial? ¿Son ellos los que potencian y promocionan el turismo de alto nivel, arrinconando a ese “turismo de mochila” que siempre nos ha visitado? ¡Buen principio social! ¿Es el futuro uso del litoral privilegio casi exclusivo para los que más tienen? ¿Acaso no son los gobiernos más comprometidos con los valores sociales los que están levantando “santuarios” de lujo al borde del mar y que, a modo de muralla, interrumpen el paso, antes libre, de cualquier ciudadano? ¿Son éstos gobiernos de Izquierda? Evidentemente No.

 El Servicio público, la vivienda social y protegida, los espacios comunes, las zonas arboladas y ajardinadas, la peatonalización  de las calles céntricas y comerciales, la recogida selectiva de residuos, la eliminación del ruido, el control de la especulación, los servicios sociales, las infraestructuras públicas, la conservación integral del entorno natural y del patrimonio cultural... el cese de los tratos de favor, el dejar de hacer la “vista gorda”... ¿No son sueños de todos? ¿No deben ser las metas donde más insistir los partidos en los que subyace un gran trasfondo social y por ende sensible? Porque las ciudades deben ser sociales y sociables para así alcanzar el grado de sensibilidad del que tanto se presume aquí, en los trípticos y carteles turísticos. ¿Pero dónde está esa sensibilidad? ¿Dónde el turismo sensible? El veraneante llega cansado de la ciudad y se topa con un “simulacro” de la misma, en la que sólo encuentra los inconvenientes y no las ventajas. ¡Que no sólo de playa y de sol vive el turista!. 

Y por no desviarme de este pequeño recorrido sobre los diez maravillosos años, que a modo de mandamientos nos quieren vender como algo correcto, me detengo brevemente en las campañas de concienciación ciudadana. Y es cierto que se hicieron algunas, mas ¿de qué han servido?. ¿Perviven aún los carteles de dos jóvenes desnudos sobre una moto con un casco puesto? ¿Fueron eficaces, o no? ¿Me estaré equivocando...? La del ruido también ha dado sus frutos. ¡A ver quien lo niega! ¿o no? ¿Me estaré equivocando...? ¿Valió la pena gastarse tanto dinero...?. Es preciso educar a la gente, pero también hacer cumplir la ley o la norma.

Otro asunto es el dinero que se destina para las grandes o pequeñas obras públicas ejecutadas por otras administraciones y que aquí se toman como méritos propios: la autovía Chiclana-Vejer, el puente sobre el Río Salado, las nuevas instalaciones educativas, el paseo marítimo... Se habrá negociado bastante estos proyectos, pero no son cosecha propia. Lo único que se hace es confundir a la gente y eso está muy mal hecho. Tampoco creo que se esté en condiciones de exigir por un lado a las administraciones y pedir por otro a la ciudadanía la celebración de marchas triunfales o reivindicativas para resolver el caos circulatorio exterior cuando el interior es un desastre. Cuando las infraestructuras internas fallan, no podemos pedir “salir a la calle” para que funcionen las de fuera. Bastante se le está dando a este municipio, siendo muchísimos los “no contribuyentes”...

 Me levanto. Es domingo. Voy a votar. Creo que en mis manos tengo la papeleta que puede contribuir a que las cosas cambien y dejen de ser como en todas partes. No quiero moldes, ni “made in USA” ni cubanos. Sólo deseo vivir en un lugar que sirva de referencia a la hora de elegir una  forma de vida diferente. Más humana. Un modelo solidario con sus ciudadanos y con su medio, en el que no existan distancias entre los “de fuera” y los de dentro. Que destaque por sus valores sociales, frente a los que actualmente se desarrollan como consecuencia de la política social aplicada: el orgullo, la envidia, el individualismo insolidario... ¿no son éstos pecados capitales? Triunfan los valores del “nuevo rico”. ¿No se ha tenido la oportunidad de demostrar que puede haber otras formas de convivencia lejanas a las propuestas en este mundo globalizado, que tanto criticamos desde nuestra “mirilla”? ¿Cuáles son las pinceladas que pretenden hacernos creer que el lienzo plasmado es otro? ¿Los tres millones de metros cuadrados protegidos en Roche y que para compensar, construirá ROSAM en los aledaños de la Cala del Aceite y a lo largo de la rivera del río del mismo nombre? ¿La propuesta de declaración de la zona del Prado-Castilnovo como paraje natural? ¿Se compensará con la construcción masiva del entorno que se quiere proteger, convirtiendo la zona en una especie de jaula sin rejas? (Los últimos rumores hablan de la compra masiva de los terrenos que circundan la zona). ¿La construcción en los próximos años de trescientas cuarenta viviendas sociales a unos precios que las hace inalcanzables a la gente que en teoría no tiene ni trabajo?

Entorno arrasado de la Cala del Aceite

Casas en las cárcavas de Roche

Muchísimos somos los que queremos un cuadro nuevo en su totalidad. Nos hemos equivocado de artista, pero yo creo que se puede pintar otro cuadro. La cuestión es buscar al autor que se atreva, y aquí está la madre del cordero, que nadie se ha atrevido. ¿Quieren un ejemplo? ¿Por qué no se ha actuado sobre la construcción ilegal? ¿Porque todo el mundo está implicado? ¿Todo el monte es orégano? ¿Todas las aves son gansos? Para mí no.

 En definitiva que tras estos diez años, no me queda más remedio que remitirme de nuevo a ese sabio proverbio chino: “Si haces planes para un año, planta arroz. Si lo haces para diez, planta árboles. Si lo haces para cien, educa a la gente”. ¡Y pensar que llevamos diez sembrando arroz y que podrían quedar sólo noventa para alcanzar la meta...!

 No nos hagan reproches, no hacemos nada que muchos de ustedes no hicieran antes, no opinamos de diferente manera a la de algunos que hoy día ocupan cargos destacados –incluida la máxima autoridad de este municipio- no hicieran antes. Cada vez estoy más convencido de que muchos logros en este mundo se han hecho desde el anonimato. 

Edisson dio con la tecla cuando escuchó a alguien decirle a otro “cabeza hueca” y nació la bombilla... Gracias al esfuerzo anónimo no se levantó en Conil, hace más de una década, un restaurante sobre el acantilado del Puntalejo. Voces, entonces anónimas, lo impidieron. No somos pioneros de nada. Somos los hijos de aquellos “Amigos de la Costa de Conil”. 

Sus herederos. Los que se pronunciaron contra la construcción de las casas del Hotel Flamenco. ¿Fue tan solo una estrategia para poder estar hoy ahí, más alto si cabe, en la mole que es el Hotel del Chan, en el mamotreto que se ha construido en la cala del Áspero, o en los nuevos hoteles que se pretenden hacer en la Fontanilla?

A veces depositamos nuestra confianza en gente que cree que puede, pero que no sirve. No por eso hay que menospreciar las ideas que supuestamente pretenden representar. “Las que se tienen que dar a respetar son las personas, no las creencias” (F. Savater). Es sólo cuestión de dignidad, de  ética; de puros principios.  

  Sé que me levantaré otro domingo y que tal vez coja la misma papeleta. Si así fuese, espero encontrar otros nombres, otra lista en la que figure el artista valiente y capaz de pintar el cuadro. El sublime actor que arriba, en el escenario, reciba sólo elogios y todos los aplausos. Alguien que le eche...

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