UN ITINERARIO GEOLÓGICO POR LAS PLAYAS DE 

BATELES, FONTANILLA Y FUENTE DEL GALLO

   Luis F. Gil Corral y Lola Yllescas Ortiz

   Geólogos y Profesores de Ciencias naturales

 

El presente artículo pretende ser una especie de “Guía de la Geología de las playas de Bateles, Fontanilla y Fuente del Gallo”, que el lector lleve bajo el brazo en uno de sus paseos por esas playas y pueda observar in situ, los comentarios que aquí se le hacen. Pensado para ser leído por el turista o por el conileño de a pie que, sin conocimientos previos en la disciplina, desee conocer más profundamente el entorno que lo envuelve, la intención última del artículo es, a través del conocimiento, estrechar la relación afectiva del lector con nuestras playas de cara a suscitar una actitud más activa en su defensa.

 Introducción a la geología de nuestro litoral.

 En un plano muy general, el litoral de Cádiz está constituido por dos tipos de materiales: materiales preorogénicos, depositados con anterioridad a la orogenia* alpina y afectados por ésta; y materiales postorogénicos , cuya sedimentación se efectuó a partir del Mioceno Superior y que, no habiendo sido deformados, han permanecido prácticamente horizontales hasta la actualidad.  En el litoral, el estuario del río Barbate marca el límite entre ambos materiales. Desde dicho estuario, hacia el norte, los materiales postorogénicos se implantan de forma generalizada, extendiéndose también por el sur de la provincia de Huelva. En este grupo se incluyen, pues, las rocas de nuestro itinerario, fundamentalmente arcillas y arenas, que clasificamos como rocas sedimentarias detríticas: sedimentarias por haberse formado por un proceso de acumulación, y detríticas por nutrirse de materiales procedentes de la erosión de rocas preexistentes, después de un transporte.

 Un rasgo general de la geología del litoral atlántico de la península Ibérica (y en particular, del conileño) es su enorme dinamismo. Mientras que numerosos procesos geológicos se caracterizan por su exasperante lentitud, confundida históricamente con inmovilismo,  los procesos litorales tienen lugar en la escala temporal humana: en estrechos márgenes de tiempo, de un día para otro incluso, pueden tener lugar cambios importantes. Ejemplos de este dinamismo son la desembocadura del río Salado, las rizaduras* en la arena de la Fontanilla o los frecuentes desprendimientos del acantilado de la Fuente del Gallo. 

 La desembocadura del río Salado: ¿Delta o Estuario?.

 Lo primero que hay que decir es que la desembocadura actual del río Salado no es una desembocadura natural, ha sido modificada por lo que se consideró, en su tiempo, beneficioso para Conil (Fig.1). Anteriormente el río, al llegar a las arenas de Los Bateles hacia una curva hacia el norte y continuaba su cauce paralelo al actual paseo marítimo, para finalmente, casi en La Fontanilla, unirse al mar. Los conileños, hasta finales de los años sesenta, para bañarse en el mar se encontraban delante del pueblo con arenas, el río, nuevas arenas y el mar por fin. El río se salvaba en barcas o con un curioso puente de madera.

Fig.1. Desembocadura del río Salado.

Otro hecho a tener en cuenta con el río Salado es su importante influencia mareal; cuando la marea está  subiendo, el agua salada entra por el río de manera notoria, haciendo pensar a algunos que el caudal del río se dirige al interior.

Así la desembocadura actual es confusa. Si la marea está bajando el caudal que se dirige al mar es claro y podríamos pensar que estamos frente a un estuario*, si además estamos en época de lluvias la cosa es más clara aún. Pero si la marea está subiendo y el caudal que baja es escaso, la desembocadura aparece dividida en brazos que, en muchos casos, se pierden bajo las arenas y dibujan una desembocadura difusa y abierta que recordaría a un delta*. En definitiva: a la pregunta de este epígrafe responderíamos con un depende de la hora y del tiempo o de las lluvias.

Un último detalle. Poco antes de entrar en el  mar, el río presenta un sinuoso trazado: son los meandros*. Aquí se puede observar con nitidez la dinámica de los mismos. En un meandro, la velocidad del agua es mayor en la orilla cóncava, lo cual favorece la erosión y la formación de un pequeño escarpe vertical. En la orilla convexa, la menor velocidad del agua favorece el depósito de aluviones, con forma de media luna (Fig. 2)

Fig. 2. Formas y orillas de un meandro

La playa de los Bateles.

 Seguimos nuestro paseo por delante del pueblo y del paseo marítimo. Estamos en la soberbia playa de los Bateles, donde se distingue con claridad la zonación de una playa ideal: una parte de la playa permanece siempre bajo el agua, aunque afectada por el oleaje; a continuación, la zona intermareal, cubierta por el agua durante la marea alta pero al descubierto durante la marea baja (es la zona “de paseo”);  seguidamente la zona supramareal, que se extiende hasta donde llega el agua en momentos de tormenta (es la zona donde situamos las sombrillas); por último, detrás puede hallarse o un acantilado (caso de la Fuente del Gallo) o una zona de dunas formada por la removilización de las arenas de la playa (Fig. 3 y 4). En ocasiones dichas dunas se hallan fijadas por la vegetación, como comienza a ser el caso aquí. Nuestras dunas son de pequeño tamaño y sin forma definida, probablemente debido al cambio constante de los vientos de Levante/Poniente. Tras ellas a veces se distingue una depresión con una pequeña marisma.  Dada la escasa pendiente, el intervalo mareal es aquí muy amplio, que estimamos puede superar el  centenar de metros en caso de mareas muy pronunciadas.

Fig. 3. Playa de la Fontanilla

Fig. 4. Partes de una playa respecto al nivel del mar

 

En Geología las estructuras pequeñas reproducen a pequeña escala las grandes. Y esto sucede con las rizaduras*  (o ripples,) y las dunas. Las rizaduras son pequeñas ondulaciones asimétricas que forma el viento cuya menor pendiente indica su dirección, ascendiendo por ella los granos de arena hasta caer por la zona de mayor pendiente. A las rizaduras de corriente, formadas por el viento, se oponen las rizaduras de oscilación, formadas por el movimiento oscilatorio de las olas y que fundamentalmente permanecen ocultas por el agua, pero que podemos notar bajo nuestros pies cuando nos bañamos. Estas rizaduras de oscilación son simétricas, con pendientes iguales en ambos extremos (Fig. 5)    

Fig.5. Distintos tipos de rizaduras.

En la playa de Bateles, donde el levante sopla con mayor fuerza, puede el viento levantar, en pocas horas, perfectas dunas de hasta un metro de altura y varios metros de longitud. Impresiona igualmente contemplar las arenas, salvajemente arrastradas por el viento a baja altura y se comprende perfectamente su poder erosivo. Es en suma, acción eólica en vivo, que necesita para ser eficaz espacios abiertos y materiales sueltos y secos que pueda levantar.

Los materiales del acantilado.

 Avanzamos nuestro paseo en dirección a La Fontanilla y empezamos a encontrarnos el acantilado al fondo de la playa, entre la Fontanilla y el Chorrillo.  Presenta un escarpe completamente vertical, de unos 20 m. Situado donde la amplísima playa alcanza su máxima anchura, el mar no llega actualmente a batir el pie del escarpe y, en consecuencia, hay que considerar este sector como un acantilado relicto, que tan sólo se erosiona por la acción de la lluvia y el viento.

 Situémonos en el mirador de La Atalaya. Tenemos dos opciones para bajar a la playa: la escalera o la rampa que conduce al restaurante “La Ola”. Quizás el caminante no haya reparado en que, a pesar de la aparente monotonía litológica, los  materiales presentes en uno y otro camino son  distintos.

Bajemos por la escalera. Encontramos un potente paquete de arenas bastante deleznables, de granulometría gruesa, color marrón claro, algo anaranjadas y en disposición horizontal o subhorizontal. Dichas arenas, presentan una vistosa estratificación* cruzada (Fig. 6), esto es, los planos  de estratificación no son paralelos entre sí sino que se hallan inclinados y chocan unos con otros, aunque el conjunto muestra una disposición suavemente inclinada, 15-20 º  hacia el SE.

Fig. 6. Estratificación cruzada en el acantilado. 

Esta estratificación cruzada nos habla de un agente sedimentario muy dinámico, que cambia de dirección continuamente, como ocurre con la sedimentación que se produce en las dunas y zonas intermareales. El no encontrar ningún fósil marino o de playa en estas arenas quizás indiquen que estamos ante un sedimento dunar.                                                                                                             

Tomemos ahora la rampa. El material anterior no está; ha sido sustituido por otro de color más claro, de calcarenita *, más compacto, con estratificación poco marcada pero de inclinación similar al anterior,  y rico en restos fosilíferos, sobre todo bivalvos, rotos, fragmentados y de difícil identificación. Este material ya nos acompañará hasta la Fuente del Gallo. El contacto entre los dos materiales no se puede apreciar debido a la vegetación y modificaciones hechas por el hombre, pero probablemente sea un contacto tectónico, esto es, una fractura.

 Si tomamos ahora la carretera que baja, desde el mirador hasta la playa de la Fontanilla, observaremos que sobre esta calcarenita  fosilífera de tonos claros, se encuentran unas arcillas* rojas, muy oxidadas, y ricas en cantos rodados  de cuarcita. No son muy potentes y parecen coincidir con lo descrito como Cuaternario (Pleistoceno) en otras zonas del litoral gaditano. Son arcillas  que se encuentran cubriendo lo que fue la superficie del relieve antes del Cuaternario, y parecen tener orígenes relacionados con fenómenos fluviales, hecho que nos explicaría la presencia de los cantos rodados de cuarcita. En todo caso deseamos llamar la atención sobre dos puntos:

 1.       El límite calcarenita clara – arcilla roja es un ejemplo de discordancia *, esto es, entre el depósito de una y otra ha tenido lugar un período de reajuste tectónico que ha volcado suavemente hacia el SE los materiales inferiores y después un período erosivo, que ha originado una superficie horizontal sobre la que se han depositado las arcillas, en un ambiente geológicamente muy distinto (ambiente fluvial-aluvial)

2.        La diferencia en la dureza de unas y otras, que hacen que destaquen en el paisaje las calcarenitas y que se erosionen dando pendientes suaves las arcillas (Fig. 7.)

Fig. 7. Contacto discordante entre arcilla roja    -    Fig. 8. Cárcavas originadas por la erosión hídrica  y calcarenita 

Sigamos nuestro paseo de la Fontanilla hacia la Fuente del Gallo y hagamos un breve paréntesis. En el tramo comprendido entre el restaurante La Fontanilla y el restaurante El Roqueo, llama la atención las zonas desnudas de vegetación producidas por la circulación de motos y quads. Al tratarse de materiales poco consolidados y con gran pendiente, estos usos no permitidos potenciarán la erosión* . Un buen ejemplo de los estragos de la erosión sobre las rocas de la playa de la Fontanilla lo encontramos cerca de El Roqueo. Aparece un escarpe vertical, totalmente desnudo, marcado con apretadas cárcavas*, esto es, regueros y surcos en V que forma el agua al correr en materiales poco permeables (Fig. 8). Eliminemos la vegetación, y estas heridas de la tierra se extenderán por doquier. 

Describamos con más detalle estas calcarenitas o areniscas de tonos claros. Están formando estratos de potencia imprecisa, con buzamiento* hacia el SE, y así al avanzar hacia el N siguiendo la playa, nos vamos encontrando los estratos inferiores de la serie, o lo que es lo mismo los más antiguos (Fig. 9) 

Fig. 9.- Esquema que indica que se camina hacia los estratos más antiguos del acantilado

Además, dentro de su  aparente monotonía, estas calcarenitas presentan una gran variabilidad:  

1.       El grado de compactación es variable,  siendo al tacto desde bastante duras a deleznables.

2.       Aparecen variaciones laterales de tonalidad. Así, al comienzo de la Fuente del Gallo, se intercalan cuñas  grises-azuladas, que de forma gradual dan paso a las de tonos claros.

3.       La riqueza de restos orgánicos es muy variable, de muy rica a casi ausente.

4.       Frecuente presencia, sobre todo en el primer tramo de la Fuente del Gallo, de grandes nódulos o bolos, fruto de corrimientos de los materiales durante la sedimentación (Fig 10)

 Estos materiales coinciden, en gran medida, con los descritos por Gutiérrez Mas y otros en “Introducción a la geología de la Provincia de Cádiz”, como del Mioceno superior (de hace 10-5 millones de años). Son de origen marino; se formaron en un mar que se iba retirando después de haber entrado por el valle del Guadalquivir hasta el pie de Sierra Morena.

Fig.10. Nódulos y bolos sinsedimentarios en el acantilado playero que presenta variaciones laterales de color

Estos materiales forman relieves muy conocidos y característicos en Cádiz, como son: el Tajo de Arcos, el cerro de Medina–Sidonia y el de Vejer, el acantilado de La Breña en Barbate. Sus componentes más recientes muestran claramente estratificación cruzada. Serán los últimos sedimentos de ese mar Mioceno ya de poca profundidad, pero de alta energía, a causa de las corrientes y el oleaje.

 Seguimos avanzando, y hacia la parte media de la Fuente del Gallo hemos de destacar un hecho geológico importante: a la altura de la escalera que baja a la playa desde el aparcamiento, los materiales cambian: ahora aparecen con tonos más anaranjados, más ricos en fósiles y su estratificación es, a grandes rasgos, horizontal; son de otro tipo y de otra época, del Plioceno ( de hace 5–2 millones de años). La litología no supone gran novedad: seguimos con calcarenitas, ahora ricas en cuarzo y con menos carbonato cálcico. Gradualmente, a partir de la cala del Puntalejo, la presencia de rodolitos* hace más ostensible la diferencia con los materiales miocenos (vease nº 3 del Boletín la Laja: Riqueza fosilífera de los acantilados de Roche).

El contacto Mioceno-Plioceno no es nítido, aparece en una zona muy intervenida y cubierta de vegetación, pero se trata de una falla* que no presenta un claro plano de falla sino una zona de rotura y desgarre, zona que ha aprovechado la circulación del agua y ha originado la llamada Fuente del Gallo y propiciado el desarrollo del cañaveral (Fig. 11). Esta falla supone un hecho relevante, pues a partir de ella todos los materiales que encontraremos serán pliocenos, y se extenderán por Chiclana, San Fernando, Puerto Real y Cádiz.  La falla pone a una altura estratigráfica semejante a unos materiales miocenos, más antiguos y por tanto más bajos, y a unos pliocenos, más recientes; esto se puede explicar admitiendo que los miocenos han sido elevados a favor de una falla inversa, y sobre ellos ha desaparecido por erosión los pliocenos que le quedasen encima. Esta hipótesis se adecua bien al buzamiento SE ya descrito de los materiales miocenos.

Fig. 11.- Materiales pliocenos a la izquierda y miocenos a la derecha de la bajada de la Fuente del Gallo

Por otro lado, a lo largo de la zona de la Fuente del Gallo, no le pasarán desapercibidas al observador pequeñas fracturas aquí y allá en el acantilado, algunas meras diaclasas*, que provocan cambios bruscos en la orientación de la pared y favorecen su derrumbamiento, y otras pequeñas fallas. Éstas son difíciles de observar pues la distinción entre falla y diaclasa requiere la presencia de un nivel de referencia claro a un lado y otro de la fractura, cuyo desplazamiento por el plano de falla evidencia el tipo de falla y el “salto” (magnitud del desplazamiento) de la misma. Pero dado la monótona litología del acantilado, no es fácil encontrar tales estratos que destaquen en el conjunto.

Un ejemplo de tal falla lo encontrará el paseante bajo el primer edificio del hotel Flamenco. La presencia de todas estas fracturas es normal, pues suponen reajustes asociados a la falla principal reseñada anteriormente (Fig. 12)

 

Fig. 12. Pequeña falla bajo el hotel Flamenco

Morfología litoral a partir de la Fuente del Gallo

El acantilado de la Fuente del Gallo es un acantilado en pleno proceso de erosión y retroceso, un acantilado vivo a diferencia del anteriormente descrito. Durante las mareas altas, el mar lame con variable intensidad la base del acantilado y lo desgasta gradualmente, provocando la formación de la llamada socavadura basal*, que al avanzar deja sin soporte a niveles superiores que terminan por caer, desplomándose al pie del acantilado. El mismo origen tienen varias cuevas excavadas en la base del acantilado (Fig.13). 

Fig. 13. Desplomes y cuevas formadas en la base del acantilado

Los desplomes y desprendimientos * son rasgos geológicos llamativos en la Fuente del Gallo, donde dada su frecuencia y la altura desde la que se producen pueden ser peligrosos. Existen señales que avisan del peligro, señales a las que nadie hace caso. Los materiales caídos, reutilizados por el mar como metralla contra el acantilado, son progresivamente triturados y lavados, quedando sólo los fragmentos más grandes al pie del escarpe.      

La erosión del acantilado es especialmente importante durante los grandes temporales de Poniente, capaces de levantar olas de varios metros de altura, o durante las fuertes subidas del mar motivadas por las mareas equinocciales.  

El retroceso del acantilado origina las plafaformas de abrasión, superficies rocosas que nos marcan el retroceso erosivo del acantilado (Fig. 14 y 15). Esta plataforma se puede reconocer aquí por las rocas que, parcialmente sobresalen de la arena durante la marea baja, con el mismo buzamiento que sus estratos hermanos del acantilado. Sólo una delgada capa de arena las cubre, arena que a veces desaparece transportada al mar durante los temporales del invierno.

Fig. 14. Plataforma de abrasión en Fuente del Gallo Fig.15 Esquema del retroceso de un acantilado

 

Últimos apuntes geológicos.

 Deseamos, antes de finalizar el artículo, realizar tres últimos apuntes de naturaleza diversa:


1.       Origen de la arena y su tipología. Los materiales finos arrastrados por la red fluvial de la zona, son desalojados hacia el mar, adonde llegan volúmenes variables de arenas y arcillas, que son distribuidas a lo largo de la costa por las mareas, oleaje y corrientes de deriva. Es muy probable que sean estos aportes y los derivados de la erosión del acantilado los que alimentan la playa de la Fuente del Gallo, pues la corriente litoral que procede del Noroeste no debe penetrar en el ángulo más resguardado de la ensenada, sino que probablemente tome una trayectoria más rectilínea y desde el cabo Roche se dirija hacia la desembocadura del río Salado; esto explicaría la enorme extensión que adquiere la playa en las proximidades de Conil y su estrechez progresiva hacia el interior.

2.       El suelo *. En lo alto del acantilado de la Fuente del Gallo se observa una delgada y delicada costra marrón oscura discordante con la estratificación de las arenas subyacentes : es el suelo . Se forma, muy lentamente, por la interacción de rocas, seres vivos, lluvia y aire, y es imprescindible para el crecimiento vegetal. Aquí tiene unos 50 cm de espesor (Fig. 16). Es bueno recordar que en condiciones adversas (falta de protección vegetal, pendiente, lluvias  intensas) se erosiona con rapidez y conduce a la desertización de la zona que lo pierde. La prosperidad humana, la vida animal y vegetal, reposa en esta delgada piel de la Tierra llamada suelo. Por cierto, en el “campo de Conil” se está perdiendo de forma acelerada e irreversible,  gran cantidad de suelo, de alto valor agrícola, debido a su creciente urbanización.

3.       Erosión eólica. Como se ha reseñado, los desprendimientos son algunos de los fenómenos geológicos dominantes de nuestro acantilado. Tras ello, la pared del acantilado queda anormalmente plana, lisa. Cerca ya de la cala de Puntalejo, un desprendimiento reciente permite ver el contraste entre el acantilado normal, muy irregular, donde la erosión eólica ha hecho resaltar los materiales más resistentes y ha originado un sinfín de oquedades que aprovechan las aves para reposar, y el acantilado no sometido a dicha erosión, donde materiales blandos y duros forman un plano único (Fig. 17)

Fig. 16. Suelo coronando el acantilado de la Fuente del Gallo

Fig. 17. Material con erosión  eólica 

A modo de conclusión

 Las playas más cercanas a Conil, de Bateles a Fuente del Gallo, ofrecen una oportunidad para que, en alguno de nuestros paseos, miremos con ojos más curiosos e interrogantes el entorno que nos rodea. Deseamos que el presente artículo haya enriquecido la cultura naturalista tanto del residente como del visitante ocasional.

 

Glosario

 

Arcilla: roca sedimentaria detrítica de grano muy fino, inferior a 1/16 mm

Arenisca: roca sedimentaria detrítica, cuyo tamaño de grano, tamaño de las arenas, se halla comprendido entre 2 mm y 1/16 mm.

Buzamiento: inclinación de los estratos y ángulo que forman con la superficie horizontal.

Calcarenita: arenisca donde el material de cementación que une los granos de arena y los propios granos, son ricos en carbonato cálcico.

Cárcavas: regueros y surcos en V que forma el agua al correr con violencia pendiente abajo en terrenos poco permeables.

Diaclasa: (ver falla)

Delta: desembocaduras donde se produce una amplia acumulación de sedimentos de origen fluvial, que dificultan el paso del río y le obligan a dividirse en varios brazos.  Marcan un límite claro entre el río y el mar

Desprendimiento: caída brusca y aislada de bloques o fragmentos rocosos de un talud.

Detrítica: tipo de roca sedimentaria formada por restos de otras preexistentes cuyo transporte se ha realizado en estado sólido y no en disolución ( en cuyo caso serían rocas sedimentarias de precipitación química)

Discordancia: superficie de contacto entre dos materiales , en la cual no hay paralelismo entre la estratificación de los materiales situados encima y debajo de dicha superficie.

Erosión: proceso de alteración, rotura y fragmentación de las rocas por la acción del agua, el viento, los seres vivos, etc. Los fragmentos separados son sometidos a un proceso de transporte por el mismo agente.

Estratificación: disposición en capas superpuestas o estratos, típica de las rocas sedimentarias. Si no ha habido deformación posterior,  los estratos son capas horizontales donde cada capa es más antigua que la que tiene inmediatamente encima.

Estuario: desembocadura abierta, en forma de embudo,  carente de sedimentación fluvial por lo que no hay un límite claro entre el río y el mar.

Falla: fractura rocosa con desplazamiento a uno y otro lado de la fractura de los materiales separados por dicha fractura.. Si hay fractura pero no se produce dicho desplazamiento, hablamos de diaclasa.

Meandro: curvas que describe el cauce de un río cuando transcurre por un terreno de escasa pendiente.

Orogenia: episodio geológico de intensa deformación durante el cual se forman cordilleras por el pliegue de sedimentos depositados en los márgenes continentales.

Rizadura: pequeñas ondulaciones superficiales causadas por un fluido en movimiento (río, mar o viento).

Rodolitos: fósiles de algas coralinas y nódulos calcáreos, ampliamente descritos en el Plioceno del litoral gaditano y abundantísimos en las playas y calas situadas más al Norte de la zona descrita.

Socavadura basal: forma de erosión marina, consistente en un desgaste pronunciado de la base del acantilado, a veces con formación de una cueva, que deja sin soporte a los materiales superiores.

Suelo: capa superficial, disgregada y de espesor variable, que recubre la superficie terrestre. Procede de la alteración física química de la roca subyacente por la acción de la atmósfera, el agua y los seres vivos.

 

Bibliografía consultada:

 1.      Guías naturalistas de la provincia de Cádiz: El litoral. Fernández-Palacios Carmona, Arturo y otros. Editada por la Diputación de Cádiz en 1988.

2.       Introducción a la Geología de la provincia de Cádiz. Gutierrez Mas, Jose Manuel y otros. Editada por la Universidad de Cádiz en  1991.

3.      Geología: procesos externos. Ancochea y Anguita. Edelvives  1988.

4.      Geologia. Vera y otros. Edelvives. 1978.

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