RAZONES PARA LA CONSERVACIÓN DE "EL PRADO"

  La Laja

  En julio de 2004, nuestra Asociación acordó realizar una recogida de firmas para salvar la playa de Castilnovo, tras denunciar la venta parcial de El Prado con fines especulativos, y acordó también solicitar una entrevista con el Ayuntamiento de Conil sobre el tema. La recogida de firmas se inició en agosto y la entrevista se celebró en septiembre. Para entonces, el Ayuntamiento se había pronunciado ya por la conservación del Prado (“le pese a quien le pese y lo dude quien lo dude”) y nosotros teníamos recogidas más de 7.000 firmas, que hoy ascienden a casi 11.000. La sensibilidad con el tema por parte de los ciudadanos ha sido importante. Pero la alarma ha vuelto a levantarse, pues los propietarios del Prado consiguieron del TSJA la 2ª suspensión del PGOU. Ante esto tenemos que recordar que El Prado no es negociable y volvemos a reiterar que necesita una figura de protección mayor, como ya ha reconocido el propio Ayuntamiento.  

Para contribuir a la tarea de salvar El Prado-Castilnovo, en su integridad, es decir,  la zona comprendida entre los ríos Salado y Conilete, la carretera del Palmar y la playa, LA LAJA ha elaborado un breve informe sobre sus valores ambientales y ecológicos, paisajísticos y culturales. 

VALORES AMBIENTALES Y ECOLÓGICOS 

La situación próxima al Estrecho de Gibraltar, con clima mediterráneo pero con la humedad y salinidad que propicia el Atlántico, el carácter de litoral arenoso y llano, la presencia de dos ríos, el Salado y Conilete con sus respectivas marismas, el contacto con un prado sin solución de continuidad y la presencia de zonas encharcables por lluvias o mareas (maltratadas por acumulación de escombros), proporcionan a la zona de Castilnovo unos factores ambientales abióticos muy especiales, que se corresponden con una fauna y flora igualmente especiales. En su variedad está su valor y resulta espectacular la heterogeneidad de sus ecosistemas: los estuarios del Conilete y del Salado y marismas asociadas, playas y trenes de dunas, encharcamientos temporales y extensos pastizales, así como todas las zonas de transición entre dichos biotopos, lo que incrementa notablemente la biodiversidad del conjunto. 

a) Valores botánicos 

La vegetación litoral del Golfo de Cádiz presenta comunidades propias, diferentes a las del resto de las zonas costeras del continente. Teniendo en cuenta la gran degradación que han sufrido las playas del Algarbe portugués, Huelva y Cádiz en las últimas décadas, la playa de Catilnovo nos queda como uno de los mejores exponentes de playas que conservan aún  comunidades vegetales originales.

La comunidad pionera que se establece por encima de la línea de pleamar está formada por la Barrilla pinchosa (Salsola kali) y Oruga de mar (Cakile marítima), destruidas en otras playas por el enorme trasiego de personas y vehículos.  

A continuación, en las dunas embrionarias, domina la Grama de mar (Agropyron junceum), pero aparecen acompañándola dos especies que forman una asociación vegetal exclusiva de nuestro litoral, la Linaria pedunculata y el Ononis variegata. En las dunas primarias la especie más característica es el Barrón (Ammophila arenaria) y en ellas encontramos también al Cardo marítimo (Eryngium maritimum) y el Tártago de mar (Euphorbia paralias). En los arenales más estables la diversidad florística se dispara.  

En las zonas encharcadas encontramos vegetación típica de estos medios, como el taraje (Tamarix africana) o los juncos (Juncus  acutus) o, en arenales próximos a éstas, el extraño helecho Equisetum ramosissimum. 

En los pastizales próximos, destaca la presencia de la compuesta Hypochoeris salzmanniana . Esta margarita es endémica del litoral gaditano y de la costa noroeste de Marruecos y sólo está presente en Europa en una veintena de localidades entre los términos de La Línea y El Puerto de Santa María, por lo que ha sido catalogada como “en peligro crítico” en la reciente Lista Roja de la Flora Silvestre Amenazada de Andalucía. 

b) Valores zoológicos 

Los encharcamientos antes citados son de gran importancia para los anfibios, que encuentran en ellos uno de los últimos refugios de la zona donde poder reproducirse. Entre ellos destacan dos endemismos, el Sapillo moteado ibérico (Pelodytes ibericus) y el Sapillo pintojo meridional (Discoglossus jeanneae), ambos catalogados también como “de interés especial” en la ley andaluza. 

Además de la abundancia de especies residentes, hay que destacar la importancia de esta zona como área de descanso y alimentación para las aves migradoras. La situación estratégica de este paraje, próximo al Estrecho de Gibraltar por el que pasan cada año millones de aves de Europa a África y viceversa, unido a su tranquilidad y a la abundancia de alimento, hacen que sea una zona fundamental en las rutas migratorias. Entre estos migradores destaca el grupo de las limícolas, permaneciendo muchas de ellas durante todo el invierno en la zona. 

Entre las aves marinas destacan las gaviotas, siendo la más importante por su escasez la de Audouin (Larus audouinii), los charranes patinegros (Sterna sandvicensis) y los alcatraces (Sula bassana). 

En las pequeñas marismas y antiguas salinas, y en torno a los estuarios, son frecuentes las garzas como la Garza real (Ardea cinerea),  la Garceta común (Egretta garzetta) o la Garcilla bueyera (Bubulcus ibis), concentrándose en ocasiones grandes bandos de Cigüeña blanca (Ciconia ciconia) en migración. Las zonas encharcadas son también aprovechadas por las aves acuáticas como el Zampullín chico (Tachyhaptus ruficollis), Ánade real (Anas platyrhychos) y Gallineta común (Gallinula chloropus). 

Los pastizales  y zonas esteparias colindantes son el hábitat ideal para ciertos paseriformes como el Triguero (Milliaria calandra), la Calandria (Melanocorypha calandra), la Cogujada común (Galerida cristata) o el Buitrón (Cisticola juncidis), y para aves de mayor porte como el Sisón común (Tetrax tetrax) o el Alcaraván (Burhinus oedicnemus).  

En definitiva, el Prado-Castilnovo atesora una gran riqueza de ecosistemas: de biotopos y de biocenosis. La variedad ornitológica de la zona queda recogida en la relación de 42 especies que aparecen dibujadas, reseñadas y pintadas en acuarela por Gabriel de la Riva Pérez, como contribución a este artículo.  


AVES DE LA CAMPIÑA COSTERA DE CONIL

1.       Grajilla (Corvus monedula)

2.       Vencejo pálido (Apus pallidus)

3.       Garza real (Ardea cinerea)

4.       Calandria (Melanocorypha bimaculata)

5.       Aguilucho cenizo (Circus pygargus)

6.       Cernícalo vulgar (falco tinnunculus)

7.       Lechuza común (Tyto Alba)

8.       Estornino negro (Stornus unicolor)

9.       Triguero (Miliaria calandra)

10.   Tarabilla común (Saxicola torquata)

11.   Cigüeña común (Ciconia ciconia)

12.   Alcaraván (Burhinus oedicnemus)

13.   Garcilla bueyera ( Bubulcus ibis)

14.   Zarapito trinador (Numenius phaeopus)

15.   Aguja colinegra ( Limosa limosa)

16.   Correlimos menudo (Calidris minuta)

17.   Buitrón (Cisticola juncidis)

18.   Cogujada común (Galerida cristata)

19.   Canastera (Glareola pratincola)

20.   Correlimos común (calidris alpina)

21.   Terrera marismeña (Calandrella rufescens)

22.   Bisbita campestre (Anthus campestris)

23.   Chorlitejo chico (charadrius dubius)

24.   Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)

25.   Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus)

26.   Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

27.   Archibebe común ( Tringa totanus)

28.   Avoceta (Recurvirostra avosetta)

29.   Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

30.   Cigüeñela (Himantopus himantopus)

31.   Garceta común (Egretta garzetta)

32.   Charrancito (Sterna albifrons)

33.   Gaviota de Audouin (Larus audouinii)

34.   Gaviota reidora (Larus ridibundus )

35.   Golondrina común ( Hirundo rústica)

36.   Alcatraz (Sula bassana)

37.   Gaviota mediterránea (Larus Cachinnans)

38.   Gaviota sombría (Larus fuscus)

39.   Charrán común (Sterna hirundo)

40.   Charrán patinegro (Sterna sandvicensis)

41.   Halcón peregrino (Falco peregrinus)

42.   Milano negro (Mivus migrans)

VALORES PAISAJÍSTIC0S 

Para todos aquellos que no son capaces de ver o apreciar los valores ambientales y ecológicos de la zona y consideran que, en el caso de haberlos, pueden ser compatibles con el uso urbano-turístico dentro de un desarrollo sostenible, hagámosles observar el sitio como de un alto valor paisajístico. 

 

Durante siglos, desde Conil, se ha divisado su espectacular paisaje, que constituye todavía hoy una de las pocas playas vírgenes que quedan en el litoral andaluz. Desde la misma playa de Castilnovo podemos ver aún, en días claros, la costa africana al Sur o las sierras del Aljibe y Grazalema al Noreste, las poblaciones de Vejer y Medina Sidonia, y siempre los altos de Patría y la Muela o el escalón de la Breña, sin olvidar las propias vista del pueblo de Conil. El sitio es de tal belleza que es utilizado como reclamo turístico por el sector hotelero (“Conil, el último paraíso”). 

Un lugar que se vende a los ojos de los visitantes y del que disfrutamos los lugareños cada vez más. Un lujo para todos aquellos habitantes de núcleos urbanos que cada fin de semana se lanzan a la carretera y hacen muchos kilómetros para buscar el sosiego que  transmite la simple visualización de un paraje natural, y del que aquí disfrutamos con tan solo cruzar un puente. Vasta extensión de terreno del que presumir. Pocos lugares pueden “enseñar” el curso serpenteante de un río en sus últimas brazas hacia el mar, desde las altas lomas que circundan el paisaje, como un dibujo perfecto, aunque con algún que otro borrón. Conil debe apostar por vender esto. El futuro es naturaleza. Quien mejor la sepa conservar, tendrá más asegurado su porvenir.  

El ritmo de vida actual nos lanza a la búsqueda de espacios naturales, de paraísos cada vez mas escasos. Lugares donde reponer energías para poder seguir soportando el estrés diario que cada vez más, nos aborda. Hartos de ciudades, ansiosos por cargar “las pilas”, nos lanzamos a la búsqueda de lugares como Castilnovo, donde la playa, el prado y la campiña mantienen todavía esa unidad y esa continuidad de las zonas no tocadas por el afán urbanizador, insaciable y destructor del paisaje.  

Castilnovo no se puede edificar. De hacerlo nos convertiremos en otra Costa del Sol o en otra vulgar Chiclana. Aunque el modelo de desarrollo sea distinto: horizontalidad frente a la verticalidad, en el fondo supone la urbanización del suelo, una saturación cada vez mayor y la desaparición de los pocos espacios naturales de costa que nos van quedando. Necesitamos conservar estos espacios libres, para garantizar unos mínimos de permeabilidad litoral y evitar la conurbación, es decir, el continuo de edificaciones que acaba fundiendo unos núcleos con otros, en este caso Conil y El Palmar. Esto ya ha sucedido en numerosas localidades del castigado litoral español, y también está ocurriendo en nuestra costa gaditana, por ejemplo la Ballena, entre los municipios de Chipiona y Rota. 

La expansión de Chiclana hacia Conil, con la intolerable saturación de la Loma del Puerco, podría ser otro ejemplo si no fuera porque el actual equipo de gobierno protege el espacio entre La Loma y la urbanización de Roche. Esto debe quedar bien atado, evitando que el tramo agrícola-forestal entre la costa y el pinar, ambos protegidos, se urbanice. Lo mismo pedimos para la zona de Castilnovo, al objeto de evitar que El Palmar de Vejer, con sus megaproyectos turísticos, quede en un futuro unido a la ciudad de Conil. Dejemos libre de toda construcción estos lugares entre municipios. Que no tengamos que coger un coche un domingo para buscar naturaleza. Que las futuras generaciones sigan cruzando un puente y puedan oxigenar no solo los pulmones, sino también el cerebro. Vendamos naturaleza. 

VALORES CULTURALES  

Los valores culturales del Prado están también fuera de duda, valores históricos, arqueológicos y etnológicos relacionados con formas de vida y actividades tradicionales, pesqueras, agropecuarias o industriales de Conil, en particular, y de la comarca de la Janda en general. 

La torre de Castilnovo es, sin duda, el elemento más destacado del paisaje. Fue construida a comienzos del siglo XVI, como las salinas, y poseía una doble función: era torre vigía de la costa y también atalaya para la almadraba de vista que se caló en dicho paraje durante los siglos XVI y XVII.  La pequeña fortaleza fue destruida por el maremoto de 1755, quedando en pié sólo la torre. Se trata de una construcción excepcional en nuestro litoral por su gran volumen, altura de más de 20 metros y función residencial complementaria. Está declarada monumento (Bien de Interés Cultural) desde 1949. En 2005, la Delegación de Cultura de Cádiz ha iniciado por fin actuaciones encaminadas a su consolidación, sin excluir su estudio arqueológico. La actuación deberá tener continuidad con la restauración de la torre y la excavación arqueológica de su pequeña fortaleza. Ello contribuirá sin duda a poner en valor esta zona privilegiada de nuestro litoral, enriqueciendo su conocimiento histórico y etnológico.  

En la desembocadura y ribera izquierda del Río Salado, en el montículo donde está edificado el Cortijo del Prado está situado, según Michel Ponsich, un yacimiento romano del siglo I, con continuidad en los siglos IV y V, donde se han localizado numerosos restos de cerámica, ánforas, ladrillos y tejas, así como muchos fragmentos de vértebras fosilizadas de atunes y túnidos, que confirman la presencia de una fábrica de salazón antigua con su propio taller de ánforas asociado.  

En el Prado están ubicadas también unas salinas de siglo XVI, que abastecían parcialmente a la Chanca, perfectamente reconocibles hoy sobre el terreno, con sus piscinas, de formas rectangulares muy alargadas, sus tajos y muretes, que acumulaban el agua procedente del río Salado, con pleamar. Sabemos que dichas salinas funcionaron de modo intermitente durante el XVI o el XVIII, y hay plano de ellas de 1772, cuando quizás fueran reconstruidas. Se trata de unas salinas de pequeñas dimensiones, sin edificaciones asociadas, pero que constituyen una expresión de modos de vida y trabajo tradicionales, relacionados con la gran industria de la Chanca y la pesca de atunes, que dieron fama a Conil durante el Antiguo Régimen. 
Las salinas eran del Duque (Torno del Duque), pero El Prado fue durante el Antiguo Régimen una Dehesa comunal perteneciente a los Vecinos de Conil: el Prado de Caballos y Potros. En ella existieron y aún existen varios pozos públicos para abrevadero y descansadero del ganado de labor, entre los que destacan el Pozo de las Norietas y el Pozo Nuevo o del Prado. Éste último  está situado justo al otro lado del río Salado y data de fines del XVIII o comienzos del XIX. Se trata de un pozo de grandes dimensiones y austera belleza, con fábrica de mampostería de piedra, decorado en su tercio superior con pintura a la almagra componiendo rombos, del que arranca un largo pilón.                                                            

Pozo del Prado

PROPUESTAS DE ACTUACIÓN 

En vista de sus numerosos valores, ambientales, paisajísticos y culturales, LA LAJA cree que El Prado merece una figura de protección mayor de la que hoy posee, al objeto de garantizar su preservación íntegra para las generaciones futuras.  

El Plan Especial de Protección del Medio Físico y Catálogo de la Provincia de Cádiz ha clasificado El Prado-Castilnovo como “Complejo litoral de Interés Ambiental” y “Espacio de Protección Cautelar”. El PGOU de Conil califica la zona como de Especial Protección, sin más argumentación. Nosotros proponemos: 

a)      Que se promueva la inclusión del Prado en la “RED NATURA 2000”, una figura de protección de mayor rango, aún en fase de elaboración. De no prosperar dicha iniciativa, podría convertirse en Parque Periurbano de Conil, completamente libre de edificaciones, al objeto de garantizar un espacio de permeabilidad litoral y un magnífico paseo en plena naturaleza para conileños y visitantes. 

b)      En este espacio privilegiado y frágil deben establecerse USOS LIMITADOS, prohibiéndose el acceso al mismo de vehículos a motor, coches y motos de dos o cuatro ruedas (salvo para servidumbre de fincas, vigilancia o limpieza). Proponemos por tanto accesos exclusivamente peatonales o en bicicleta, desde el Río Salado o desde El Palmar. 

c)       Creemos finalmente muy conveniente una adecuada SEÑALIZACIÓN de toda la zona, en sus accesos y en diversos puntos de su recorrido, que aporte información suficiente sobre su normativa de uso y valores naturales, paisajísticos y culturales. 

LA LAJA se compromete desde aquí a colaborar con  el Ayuntamiento de Conil en el diseño y en los contenidos de dichos paneles informativos. 

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