PASAJEROS A INDIAS DE CONIL (SIGLOS XVI AL XVIII)

 Francisco Basallote Muñoz

 

    En el Archivo General de Indias,  en la signatura de PASAJEROS,  se encuentran las relaciones de viajeros a Indias  que  desde 1509 (Real Cédula de 14 de noviembre. Valladolid) los oficiales de la Casa de Contratación tenían la obligación de confeccionar  tomando nota de todos los que fueran a Indias, y “asentando quien es cada uno, e de que manera e oficio ha vivido”; así mismo en los expedientes de la signatura de CONTRATACIÓN,  iniciados  después de  las segundas Ordenanzas para la Casa de Contratación (R.C. de 15 de junio de 1510. Monzón), obligatorios  para todos aquellos que quisieran pasar a Indias, por lo que debían obtener una Licencia extendida por la Casa para lo cual tenían que presentar una información testifical, hecha en su localidad de nacimiento, en la que se probara que no estaba incluido en los llamados “prohibidos”, es decir: moros, judíos, conversos, etc. ... En la signatura de Contratación se encuentran igualmente los denominados Autos de Bienes de Difuntos, en los que también hemos investigado referencias de naturales o vecinos de Conil. En el Anexo se relacionan todos los pasajeros a Indias registrados.

   Con toda seguridad  habrían muchos más que los relacionados, pues hubo muchos viajeros clandestinos, a los que se llamaban  "llovidos", que  se atrevían a embarcarse  en esas condiciones pese a ser obligatorio para el pasaje la licencia y a que habían fuertes multas para los polizones,  para los que:" si alguno pasaren sin esta... por el mismo hecho hayan perdido y pierdan los bienes... Y ordenamos que sean echados de nuestras Yndias..". Los clandestinos o sin licencia  llegaron a ser tantos a principios del  s.XVII, que según cuenta  L. Díaz-Trechuelo, se expidió una Real Orden Generalísima, es decir para todas las autoridades, ordenándoles “ que con mucho cuidado y diligencia procuren saber y averiguar” las personas existentes en sus territorios que carecieran de licencia. Hay cuatro casos de vecinos de Conil referidos en Bienes de Difuntos, que no aparecen como pasajeros en la ida, como veremos más adelante.  

 

 Galera y galeón, artillados (Museo Naval de Madrid)

    El primer pasajero a Indias vecino de Conil, relacionado en el Archivo General de Indias, es Bartolomé Díaz, que viaja en 1591, a los noventa y nueve años del Descubrimiento. El último viajero es Fernando Sánchez,  que lo hace dos siglos y un año después, en 1792, y como aquél a Nueva España.

    Algunos, probablemente por su profesión de mercaderes, repiten viaje, es el caso de Miguel de Ortega, que en 1667 viaja a Tierra Firme y en 1675 lo hace a Nueva España, y el de Matías Peinado, que viaja en 1680 y en 1692. Entre los citados, hay algunos que manifiestan en la solicitud de licencia de pasaje además de su naturaleza coñileña, su vecindad en Cádiz, ese es el caso de Bartolomé García, viajero en 1622, el de Matías Peinado, antes citado, y el de Francisco Mendoza, viajero en 1788.

Vista de Sevilla en el siglo XVI, cuadro atribuido a Alonso Sánchez Coello

SECUENCIA CRONOLÓGICA 

   Si en el resto de la Janda al igual que en toda Andalucía  la gran  emigración  a América se produce entre la segunda mitad del siglo XVI y el primer cuarto del siglo XVII, a partir de entonces comienza un descenso, que al principio es lento, intensificándose a partir de la peste de 1649. En el siglo XVIII la prosperidad de la región debió retener a muchos vecinos de la Janda en sus localidades, hecho que se manifiesta singularmente en Alcalá e incluso en Medina y Vejer. En Conil sucede al revés como consecuencia de la incidencia del comercio con América que había configurado en la costa gaditana un potente núcleo comercial, cuyas ramificaciones se extendieron hasta la vieja villa Ducal, de ahí que más de la mitad de sus pasajeros son  mercaderes o comerciantes que viajan  acompañados con sus criados. También viajan en el siglo XVIII vecinos de Conil como criados de mercaderes afincados en Cádiz, que tenían su segunda residencia en Conil, como sucede con Nicolás Sánchez, criado del mercader de Cádiz Diego de Pineda o Antonio Martínez que lo es de Miguel de Remolina, hecho bastante común como consecuencia  del desarrollo del comercio gaditano con América.

 

DISTRIBUCIÓN SEGÚN SEXOS

    El paso de las mujeres solteras estaba prohibido desde Carlos  I (R.C. de 23 de mayo de 1539),  tampoco la mujer casada por sí misma podía hacerlo, ya que ésta debía viajar acompañada de su marido, o bien para reunirse con él, tras la carta de llamada. Desde 1515  la Corona obligaba a los casados residentes en Indias a reclamar a sus esposas, y en 1546 se ordenó a los oficiales de la Casa de Contratación que no dejarán pasar a ningún casado que no llevara mujer, alcanzando el rigor incluso a los mercaderes, quienes por sus reiterados viajes llegaron a esquivarla en muchas ocasiones. Ésta disposición se la saltaban las mujeres solteras que viajaban como criadas.  

   Los veintiún  pasajeros de Conil, se distribuyen en 19 hombres y 2 mujeres, las cuales viajan en el siglo XVI y XVIII, no viajando ninguna en el siglo XVII. Sólo tres mujeres naturales de Conil aparecen reflejadas, y sólo dos de ellas como viajeras: Juana Gutiérrez, que viaja en 1593 con su marido, natural de Jerez, y sus cinco hijas, a Nueva España; Juana Manuela Benítez lo hace en 1775 tras la llamada de su marido, establecido en La Habana. La otra es Catalina de Campos, esposa de Juan Navarro, natural de Carmona, fallecido en Indias, citada como heredera junto a sus hijas en un Auto de Bienes de Difuntos.   

CONIL

Siglo XVI

Siglo XVII

Siglo XVIII

Total

Hombres

1

8

10

19

Mujeres

1

0

1

2

 

DESTINOS DE LOS PASAJEROS A INDIAS   

   En los años inmediatamente posteriores al descubrimiento, las fuentes documentales no indican el destino de los solicitantes de pasaje a Indias; pero la omisión de este dato no es demasiado grave, ya que sólo podían ir a las Antillas y preferentemente a La Española. Según L.  DÍaz-Trechuelo hasta el 25 de junio de 1526 no aparece por primera vez Nueva España en la petición de un viajero. No cabe duda que, terminada la conquista de México en 1521, muchos debieron sentir la atracción de esas tierras y seguro que viajaron por alguna de las vías legales o ilegales que conocemos, al margen de su asiento en los Libros de Pasajeros. Aunque hay pasajeros con destinos bien concretos, en la mayoría de los casos no se precisan mucho, ya que suelen decir Tierra Firme, Perú o Nuevo Reino de Granada, conociéndose sólo su asentamiento por expedientes en la Casa de Contratación, como pueden ser los Autos de Bienes de Difuntos o las Cartas de llamada. De todos modos,  no cabe duda que el destino preferido es Nueva España, en un porcentaje alrededor del 30 %, para toda Andalucía.   

    El destino preferido de los conileños fue también Nueva España; a ella fueron los dos únicos viajeros del siglo XVI, dos en el XVII y siete en el XVIII, siendo el 52,38 % del total, el doble de la media andaluza.  A Perú, que fue el otro gran destino de los viajeros a Indias, sólo viajan dos, que son el 9, 52 % del total. A la Habana viaja una sola persona, así como a Tierra Firme. Aquellos que no especifican destino constituyen el 28,57 %.

OFICIOS DE LOS PASAJEROS DE CONIL

    En general no abunda en la documentación de la Casa de Contratación información sobre la profesión u oficio de los pasajeros a Indias siendo dicha omisión intencionada, de ahí la recomendación del Virrey de Perú D. García Hurtado de Mendoza que en 1593 escribe: “ sería conveniente no omitir en las licencias la profesión: de esta forma el que no la quisiera ejercer se reembarcaría para España”.

   Abunda el  número de criados, pues es era una de las formas mas cómodas de emigración ilegal, ya que muchos de ellos no eran tales, sino que compraban amo  para emigrar. Es frecuente llevar como criado a un familiar,  declarándose ya que no se trata de un acto ilegal. Lo mismo ocurre en el séquito de virreyes, gobernadores, obispos  y otros cargos, con los que viajan como criados familiares y protegidos. Al oficio de criado, le siguen en importancia los religiosos, militares y comerciantes, mercaderes o factores, mientras que las personas con oficios liberales son escasas.

    No todos los pasajeros de Conil declaran su oficio, la mayoría declara ser criado, el 42,86 % del total, le sigue en importancia el de mercader, que si lo unimos en el mismo grupo de cargador, pues hacían la misma función, hacen en total el 50 % de los declarados, aunque hay algunos, como los citados Miguel de Ortega y Matías Peinado, que seguramente eran comerciantes, de ahí sus reiterados viajes; también lo debía ser el antes citado Ignacio  Robaina.  Hay un mercader de Conil con otro oficio y nunca mejor dicho: se trata de Pedro Antonio de la Torre, que viaja en 1730 y declara ser Alguacil del Santo Oficio de Conil. Nos quedamos sin saber en calidad de qué viajó y sobre todo con que fin.

   Hay también un cargo administrativo importante: en 1735 viaja a Perú, Carlos Prudencio de Guzmán que lo hace a su jurisdicción de Miraflores de Baña, en donde era Corregidor, acompañado de su criado Pascual Rodríguez, también natural de Conil.

  

EMIGRACIÓN FAMILIAR Y CARTAS DE LLAMADA

    Dos grupos familiares aparecen en el listado de naturales de Conil, y ambos de heterogénea procedencia: Juana Gutiérrez, natural de Conil, viaja en 1593 a Nueva España, con su esposo Alonso Benítez Rendón, natural de Jerez, y sus hijas María, Mariana, Catalina, Ana y Juana; en 1622, Bartolomé García, natural de Conil y vecino de Cádiz, viaja asimismo a Nueva España acompañado de su esposa Juana Mateos, natural de Rota, su hijo Francisco, su suegra Estebanía Bernal y su cuñada Sebastiana Rodriguez, vecinas de Rota (ambas como criadas), y Elvira, criada (auténtica). El viaje de un grupo familiar, tenía unas claras perspectivas de permanencia en el Continente, por eso fueron en algunas épocas  favorecidos, ya que llegaron a tener preferencia en los repartos de tierras. Los dos grupos de Conil, se sitúan en el periodo de mayor incidencia de viajes de grupos familiares de Andalucía: la segunda mitad del s.XVI y primera del XVII.     

   Fue frecuente el caso de que el cabeza de familia viajara sólo a probar fortuna, y una vez establecido viniera personalmente a recoger a su familia o la llamase mediante una de esas cartas de llamada, que se conservan en el Archivo General de Indias, de las que Enrique Otte e Isabelo Macías y F. Morales Padrón han hecho un estudio detallado y reproducción de numerosas de ellas. Esas cartas fueron uno de los documentos más efectivos en los expedientes de solicitud de viaje, recociéndoseles por la Casa de Contratación como testimonio fehaciente para otorgar la licencia de viaje. Por tal motivo se encuentran en los expedientes de petición de licencia en el Archivo General de Indias. A través de ellas y por su carácter intimista se conocen aspectos personales como religiosidad, la defensa del honor, la honradez,  la situación económica, el amor familiar, la fidelidad o la infidelidad conyugal, enfermedades, virtudes o defectos... siendo muy frecuente, cuando la llamada es a la esposa, que cuide el recato en el viaje.

    Hemos localizado una carta de llamada  a una vecina de Conil. En el  expediente de información existente en  la Casa de Contratación, para la concesión de licencia de pasaje a Indias de la vecina de Conil, Juana Manuela Benítez,  se encuentra la carta de llamada escrita por su esposo Ignacio Robaina, natural de Las Palmas de Gran Canaria y establecido en la Habana, que ya le había escrito en dos ocasiones anteriores: en septiembre y octubre de 1774. La tercera carta de llamada, publicada por Isabelo Macias y Morales Padrón en su libro "Cartas de América 1700-1800”, la transcribimos a continuación:

Amada esposa, muy querida y mi más estimada:

   Celebraré goces de buena salud, junta con la de madre y demás personas de obligación, la que poseo por la presente, gracias al Cielo, es buena para servirte.

   Juana, respecto que Dios me concede facultades en ésta para poder vivir con algún descanso y mantenerte con alguna decencia, graduo conveniente el que te vengas a ésta para vivir en buena unión y compaña.  Y así, mediante a que mi hermano José Robaina sale para esa con ánimo de restituirse pronto a ésta, te prevengo deliberes venirte en su compañía, pues ya le he dado comisión de que te traiga y, juntamente, para que te suministre los reales que sean necesarios en caso de no alcanzarte ciento y cincuenta pesos fuertes que por el mismo te remito, para que te equipes de ropas y vengas como mujer de honor, y que pagues hasta donde alcance, que luego acá yo abono todo lo más que causares.

  Y cuidado no se te ponga inconveniente para la venida, porque de no seguir con dicho mi hermano ahora, a mi comparecer luego no sé si Dios proporcionará otra ocasión tan buena. Y en esta suposición quedo esperando verte al recibo de mi hermano a ésta.

 La Habana y septiembre de 1774

 Ignacio Robaina

 Esposa Doña Juana Manuela Benítez (A.G.I.,CONT. 5520)

    No necesita muchos comentarios la citada carta; pero hacemos hincapié en el deseo expresado por el marido de que   te equipes de ropas y vengas como mujer de honor .

  

AUTOS DE BIENES DE DIFUNTOS

   Se denominan Bienes de Difuntos aquellos que dejaron en Indias los emigrantes allí fallecidos, sin  que se conocieran herederos en aquellas tierras. La tramitación de todos los expedientes referidos a dichos bienes era función de dos organismos: el Juzgado de Indias y la Casa de la Contratación. El Juzgado de Indias desde 1550 tenía asignado en cada Audiencia un Juez especial para la tutela y salvaguardia de los bienes quien, una vez recibida noticia del fallecimiento de una persona carente de herederos,  iniciaba  un largo proceso de investigación  que culminaba con su remisión a la Casa de Contratación, la cual a partir de las segundas Ordenanzas dadas el 15 de junio de 1510, quedaba encargada de la administración de los bienes remitidos. Todo el proceso generado desde el inicio de dicha investigación por el Juez de Bienes de Difuntos hasta la recepción por los legítimos herederos de los bienes resultantes  produjo una masa documental  importantísima, conservada con el nombre de “Autos de Bienes de Difuntos” en el Archivo General de Indias .

Puerto de Cádiz, Hoefnagel

   Cada auto de Bienes de Difuntos comprende numerosos documentos: testamento, investigación ordenada por el Juez de Bienes de Difuntos,  inventario de los bienes, almoneda de los mismos, resolución de cuentas pagando y cobrando deudas del difunto, “Carta de diligencia”, pedimento, probanzas ante los Oficiales de la Casa de Contratación  y acto de entrega. Para Enriqueta Vila, los documentos de Bienes de Difuntos constituyen verdaderos protocolos notariales, ya que mediante la tutela regia han llegado a formar parte de la documentación estatal. La riqueza documental de los Autos de Bienes de Difuntos es amplísima, ofreciendo innumerables posibilidades de investigación. Según Carlos Alberto González Sánchez “La documentación de Bienes de Difuntos es una fuente de primera mano no sólo para la historia económica, sino también para lo que podríamos definir como sociología del capital, porque aquí tocamos parámetros históricos muy sutiles pero cuantificables: mentalidad inversora, idea de lujo, concepto del bienestar,  el precio de la muerte y el peso económico de la religión y las creencias por citar algunos extremos dados en la resoluciones de cuentas.”. Entre los documentos existentes en los Autos de Bienes de Difuntos, uno de los más importantes, a nuestro juicio,  son los testamentos, aunque lamentablemente no se conservan en todos . Ellos nos ofrecen mucha información sobre la personalidad, trayectoria humana y el medio del individuo:  origen, estado civil, ascendencia, descendencia, oficio, mentalidad religiosa,  etc.

    Cuatro referencias existen en el Archivo General de Indias a Bienes de Difuntos naturales de Conil o relacionados con naturales de Conil: Juan Román Ruiz, que murió en Guayaquil dejando testamento, siendo sus herederos su esposa Isabel de Mendoza y sus hijos: Pedro, Cristina y Catalina. Pedro de Sevilla, difunto en el puerto de Magdalena de Pisco, con testamento a favor de sus hermanas Mª García Sevillano, Catalina Ruiz Santana y Francisca Garcia Sevillano. Catalina de Campos, esposa de Juan Navarro, natural de Carmona, es heredera junto con sus hijas de los bienes de su marido, difunto. Y finalmente, Juan Nuñez, que de regreso, muere en Cádiz, sin poder llegar a Conil y sin testamento.

 CONCLUSIÓN

    La emigración a Indias de Conil es reducida, sus 21 pasajeros son apenas el 6 por diezmil de la emigración andaluza y el 4,09 % de la población de la zona de la Janda, y además es una emigración tardía en la que no prevalece el riesgo y la aventura. Es, en definitiva, una emigración conservadora si pudiera definirse así y muy distinta de la que se produce en otros lugares del interior de  la zona.

    Entre los pasajeros de Conil se detectan dos etapas claramente coincidentes con el desarrollo económico social de la zona. En la primera, desde finales del siglo XVI y durante el  XVII, predomina la emigración de grupos familiares; en la segunda, en el XVIII, se confirma la incidencia del comercio con América, que había configurado en la costa gaditana un potente núcleo comercial, cuyas ramificaciones se extendieron hasta la vieja villa Ducal, de ahí que más de la mitad de sus pasajeros son  mercaderes o comerciantes que viajan  acompañados de sus criados. También viajan en el siglo XVIII vecinos de Conil como criados de mercaderes afincados en Cádiz, que tenían su segunda residencia en Conil, como hemos citado anteriormente, hecho bastante común como consecuencia  del desarrollo del comercio gaditano con América.

 

BIBLIOGRAFÍA:

RECOPILACIÓN DE LAS LEYES DE INDIAS.

DIAZ-TRECHUELO,L.:  “La emigración andaluza a las tierras americanas”. Los andaluces y América.

Gran enciclopedia de España y América. Madrid, 1992.

MÁRQUEZ GARCÍA, R.: "La emigración española a América (1765-1824)”, Universidad de Oviedo.1995.

OTTE, E. Cartas privadas de emigrantes a Indias, 1540-1616. Sevilla,1991

MACÍAS , Isabelo; MORALES PADRÓN, F. Cartas desde América. Sevilla, 1991

VILA VILAR, Enriqueta: “La documentación de bienes de difuntos como fuente para la historia social hispanoamericana. Panamá a finales del siglo XVI”. Jornadas de Investigación: España y América en el siglo XVI. Madrid, 1983

GONZÁLEZ SÁNCHEZ, C.A.: “Repatriación de capitales del Virreynato de Perú en el siglo XVI”. Banco de España. Estudios de Historia Económica, nº 20. Madrid ,1991

ANEXO : PASAJEROS A INDIAS  DE CONIL DE LA FRONTERA

FECHA

NOMBRE

HIJO DE

DESTINO

SIGNATURAS

OBSERVACIONES

1591-07-01

BARTOLOMÉ DÍAZ

Bartolomé Glez.  y Antonia García

Nueva  España

CONT.5234B,N2,R46 PAS. L7,836

 

1593-01-25

JUANA GUTIÉRREZ

Pedro Gutiérrez y

Catalina Pérez

Nueva  España

PAS. L7. E 2414

Con su esposo Alonso Benítez Rendón y sus hijas: María,  Mariana, Catalina, Ana y Juana

1607

JUAN ROMAN RUIZ

    -

Difunto en Guayaquil

AUTOS B.D.1607

CONT.276,N1

Deja testamento. Herederos: Isabel de Mendoza, mujer, y Pedro, Cristina y Catalina, hijos

1622

PEDRO DE SEVILLA

    -

Difunto en Magdalena de Pisco

AUTOS B.D.1622

CONT.348B, N1

Deja testamento. Herederos: Mª Gª Sevillano, Catalina Ruiz Sta. Ana y Fca.

Gª Sevillano, hermanas

1622-05-30

BARTOLOMÉ GARCÍA

Pedro Gordo Altamirano y Elvira Martín Buscavida

Nueva  España

CONT.5380 N.11

INDIF.2076 N296

PAS. L10 E3278

Vecino de Cádiz, con su mujer, Juana Mateos, natural de Rota, su hijo, cuñada, suegra y criada.

1652

CATALINA DE CAMPOS

Francisco García Barragán

 

AUTOS B.D.VARIOS

CONT. 554 N2 R1

Heredera con sus hijas de su esposo Juan Navarro, natural de Carmona.

1667-01-04

MIGUEL DE ORTEGA

Cristóbal de Ortega y Catalina de Ariza

Tierra Firme

PAS. L.12 E.2066

*

 

1675-07-04

MIGUEL DE ORTEGA

Cristóbal de O.  y Catalina de Ariza

Nueva España

PAS. L.13 E 891

*

repite viaje

1680-07-06

MATÍAS PEINADO

Fernando Peinado y Sebastiana Jiménez

 

CONT.5443 N2 R145

PAS. L.13 E1502

vecino de Cádiz (+)

1686

JUAN NUÑEZ

 

 

AUTOS B.D.1686

CONT.5583,N140

Difunto en Cádiz

1692-07-11

MATÍAS PEINADO

Fernando Peinado y Sebastiana Jiménez

Nueva  España

PAS. L.14 E.471

(+) repite viaje

1716-03-12

JUAN DORRONZORO

 

Juan Carlos Dorronzoro y Mª de Plata

Nueva  Galicia

CONT.5469 N2 R18

Criado del Dr. Ginés Gómez de Parada.

Racionero de la Cat. de Guadalupe

1730-05-19

PEDRO  A. DE LA TORRE

 

 

CONT.5478 N3 R24

Mercader.

Alguacil del Santo Oficio de Conil

1735-05-20

CARLOS P. DE GUZMÁN

 

Perú

CONT.5482A, N1,R31

Corregidor de Miraflores de Saña (=)

1735-05-20

PASCUAL RODRÍGUEZ

 

Perú

CONT.5482A, N1 R31

Criado de (=)

1735-08-04

NIICOLÁS SÁNCHEZ

 

Nueva España

CONT.5482B,N1 R64

Criado de Diego de Pineda, cargador de Cádiz

1754-10-31

FRANCISCO SÁNCHEZ

 

Nueva España

CONT.5496 N3  R25

Criado de Jose Barreda, mercader de Huelva

1755-02-10

JUANA M. BENÍTEZ

Antón Benítez y Rosa Mª de Meza

La Habana

CONT.5520 N1 R3

Va a reunirse  con su marido

Ignacio Robaina

1764-12-96

ANTONIO MARTÍNEZ

 

Nueva España

CONT.5507 N3 R73

Criado de Miguel de Remolina, mercader de Cádiz

1780-04-12

DIEGO VICENTE RODRÍGUEZ GALÁN

 

Veracruz

CONT.5525 N2

R20

Mercader

1788-06-21

FRANCISCO MENDOZA

Juan Antonio de Mendoza

Veracruz

CONT.5552 N2

R24

Vecino de Cádiz

1792-08-04

FERNANDO SÁNCHEZ

 

Nueva España

CONT.5477 N97 

Criado de Fco. Sanchez de la Madrid, mercader.

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