HAY QUE PONER "PUERTAS" AL CAMPO

 Rosa López Sanfeliú

 

 

   A principios de este año el Ayuntamiento de Conil repartió generosamente por todo el pueblo un folleto en el que informaba a sus ciudadanos “sobre las edificaciones en suelo no urbanizable”. El folleto, además, pretendía propiciar “una nueva conciencia urbanística”. Cualquier lector bienintencionado podía entender que se establecía un borrón y cuenta nueva, un antes y un después de este documento informativo que recogía las indicaciones de la Ley 7/2002 de Ordenación Urbanística de Andalucía (LOUA) que entró en vigor el 20 de enero de este año. Pero ni su paternal diagnóstico, ni su embaucadora pero engañosa prosa, convencieron a otros tantos lectores que, quizás no tan ingenuos, entendemos que el tema del diseminado rural en Conil es realmente un problema, una urgencia.

Desde ese punto de vista, la política de hechos-construcciones consumados, de permisividades ante lo “tradicional “, de hacer la vista gorda ante el considerable deterioro que está sufriendo el entorno conileño y la sospecha, cuando no la evidencia, de que en el campo se sigue construyendo y desordenadamente, nos obliga a hacer un poco de historia y algunas reflexiones.

<construcciones ilegales>

Construcciones ilegales con suministro eléctrico

   El problema viene de lejos y el Ayuntamiento, evidentemente, lo conoce. En noviembre de 2002 la empresa Clave S.L. realiza para el Ayuntamiento de Conil un documento: Plan Estratégico de Conil (PEC), con su correspondiente diagnóstico de la situación. El PEC aporta datos “estimativos” sobre la vivienda que hay que manejar críticamente. No sólo son discutibles, sino que están ya hoy desfasados –son del año 2000-. En cualquier caso, son indicativos y aprovechables. Destaquemos tres:

   1.- En el término de Conil habría en el año 2000 unas 8.981 viviendas: 6.089 en la villa (el 68%), 1.025 en las dos urbanizaciones costeras, principalmente en Roche (11%) y 1.867 viviendas en el diseminado rural (21%). Hemos incluído en este último bloque Barrio Nuevo que aunque el P.G.O.U. lo clasifique como urbano, tiene poco de “urbano”: falta de agua y saneamientos, deficiente recogida de basuras, viario inadecuado, etc.

   2.- El siguiente dato interesante es el que distribuye las viviendas de primera y segunda residencia, esta última de veraneo o alquiler, variable por zonas. En zona urbana, el núcleo de Conil tiene un 40% de segunda residencia, Fuente del Gallo un 50% y un 90% la urbanización de Roche. Es decir, sólo poco más de la mitad del Conil urbano es primera residencia. Por contra, según el PEC, las zonas rurales de Conil serían en un 85% primera residencia. Y aquí no podemos dejar de asombrarnos porque las cifras parecen claramente falseadas: en Pago del Zorro (incluyendo Chinarejo, Roche Viejo y Mayorazgo) se estima un 50% de segunda residencia, un 25% en Dehesa de la Villa y Majadales de Roche y un 10% en Las Parcelas. En los bordes de la carretera N-340 y Barrio Nuevo, no habría segunda residencia, según el PEC, pero bastaría dar un paseo por cualquiera de sus carriles para comprobar que esto es completamente falso. En el resto del término predominaría claramente la primera residencia (ver mapa). Según esto, el campo de Conil está en Barrio Nuevo y en los bordes de la carretera nacional, sin olvidar los importantes núcleos del entorno de la Dehesa de Roche y de “dentro” de ella (ver artículo sobre el P.G.O.U., Boletín nº 3 de La Laja)

   3.- Los datos sobre el crecimiento de la construcción de viviendas entre 1990 y 2000 tienen mayor interés. Según ellos –y sin incluir la expansión de 2000-2004- la provincia de Cádiz crece por delante de Andalucía y Conil por encima de la media provincial, una clara tendencia que se ha ido consolidando. ¡Qué vértigo! (Por cierto, ¿dónde están las empresas constructoras?). Es evidente que estamos en un sitio costero de moda sometido, como no, a fuertes intereses especulativos y, porqué no, con deseos legítimos de crecimiento. Está claro que faltó suelo y que “la construcción espontánea” se expansionó, pero sin control niplaneamiento,ilegalmente. Entre 1991 y 2001, se abrieron 454 expedientes contra viviendas ilegales en el medio rural, y 210 sólo en el 2001 –según datos del PEC-. ¿Qué han sido de ellos? Según parece, tal y como se abrieron se archivaron.

<mapa de conil>

Círculos: en oscuro primera vivienda y en claro segunda residencia 

(fuente: Plan Estratégico de Conil, 2012)

   En sus OBJETIVOS (“ideales” y totalmente asumibles por La Laja), el PEC dice optar por un Modelo de Desarrollo Sostenible para 2012. Pero los indicadores de vivienda preven un escenario-2012 bastante irreal: en el decenio 20002-2012 sólo se construirán, según previsiones del Plan, 90 segundas viviendas más (unas 9 por año) y casi 2000 primeras viviendas, la gran mayoría de ellas en el núcleo urbano. Según lo visto y lo que vemos, ¿podemos creerlo? Las previsiones del Plan en lo relativo al diseminado rural ya están más que cumplidas a fecha de 2004.

   Para conseguir sus objetivos el PEC prevé ACTUACIONES concretas (ochenta en total), cinco de las cuales están dedicadas al tema de la vivienda. Dicen querer cambiar el proceso de desorden que lleva el presente. Esta es la receta resumida, con dinero y plazos: 15.780.000 euros (2.625 millones de pesetas) para construir viviendas y 420.708,47 euros (70 millones de pesetas), para frenar la construcción ilegal. ¿Dónde está la paralización inmediata de la edificación en suelo no urbanizable de interés agrícola, prevista para 2002-2003? ¿Y las medidas de fomento de uso del parque de viviendas vacías? ¿Se creó el CRAT (Centro Regulador de Alojamientos Turísticos)? El reforzamiento de las medidas de control de la vivienda ilegal, para 2003-2007, parece haberse iniciado... con el folleto. ¿Se incrementó también la inspección? Poca cosa hasta hoy, porque todos sabemos que se siguen haciendo casas en el campo.

<el cubo de agua>

Construcciones ilegales en lugar visible y “con vistas”

   Lo que sí se han iniciado son otras tres Actuaciones Complementarias: la construcción de viviendas sociales cofinanciada por el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía (9.015.181,57 euros o 1.500 millones de pesetas, para el 2003-2006); más viviendas para residentes y convenios para promover viviendas para venta y alquiler a residentes con financiación municipal. Y aquí, para colmo, llegan La Laja y La Historia, para obstaculizar las obras del Pocito Blanco…

   Estamos pues ante una grave falta de rigor y voluntad política en el tema del diseminado rural. ¿O podríamos hablar de negligencia? En efecto, la nueva regulación (la L.O.U.A.) endurece el delito de infracción urbanística con una serie de medidas coercitivas para el constructor ilegal y apremia a los distintos responsables, incluído el Ayuntamiento, a su cumplimiento. Pero en nada modifica los principios legales que, sobre la construcción en suelo no urbanizable, establecía la Ley sobre Régimen del Suelo y Ordenación Urbana, 1/1992 de 26 de junio hasta ese momento vigente. Por lo tanto, el incremento de sanciones y multas o la mayor celeridad y diligencia en los ceses y suspensiones de obras que esta Ley contempla, no legitima en absoluto el incumplimiento de las anteriores normativas urbanísticas, que ya definían y regulaban claramente la ilegalidad de la construcción de viviendas en terrenos no urbanizables.

   Dicen nuestros responsables urbanísticos que el PGOU resolverá el futuro, creando viviendas sociales y muchos hoteles, pero, ¿quién arreglará el presente?, ¿quién y cómo devolverá el campo al campo?, ¿quién y con qué legitimidad desarrollará esa “nueva conciencia urbanística”? Preguntas retóricas, sin duda, inútiles, sospechamos, pero necesarias y ávidas de una respuesta urgente y de una intervención decidida y rigurosa. Desde LA LAJA pensamos que hay que ponerle “puertas” al campo.

Referencias aparecidas en el texto:

Plan Estratégico de Conil 2012 . Asistencias Técnicas Clave S.L., con la colaboración de Arenal Grupo Consultor S.L., coordinados por Juan Requejo Liberal, 2002.

Tu Ayuntamiento te informa sobre las edificaciones en suelo no urbanizable . Folleto en forma de tríptico, editado por el Ayuntamiento de Conil a comienzos de 2004.  

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