LA VILLA ROMANA DE "EL POCITO BLANCO"

 Lourdes Cortés Ayuso

 Arqueóloga

   

   Los datos que a continuación exponemos son resultado de la visita que LA LAJA realiza el 28 de Mayo de 2004 a la zona conocida como “El Pocito Blanco”, en el término municipal de Conil de la Frontera (Cádiz), ante las justificadas sospechas y reiteradas denuncias de destrucción de restos arqueológicos, debido a las obras de desmonte y preparación del terreno dedicado a edificación de viviendas en dicho lugar *

   Se trata de una zona alomada, de suave pendiente, que domina visualmente un amplio espacio hasta el mar, por el SE, desde el actual cauce del río Salado hasta El Palmar (Vejer de la Frontera), y hasta la carretera nacional 320, por el N, de la que se halla bastante próxima.

   Debido al estado actual de deterioro del yacimiento no es posible, con la inspección de superficie, delimitar exactamente el perímetro exacto del yacimiento, aunque sí su clasificación cronológica y cultural. En dicha visita se observa un vasto movimiento de tierras, transportadas, en algunos casos a la zona baja, que presentan restos cerámicos, vidrio, restos faunísticos, etc, así como material constructivo como tegulas, ladrillos, bloques de piedra tallados y en bruto, restos de molinos, etc.

   Todos los restos proceden de un estrato de tierra oscura arcillosa, con una potencia aproximada de 0,30 cm. A o,80 cm. de espesor, bien diferenciada del estrato inmediatamente inferior, con el que está en contacto, estéril arqueológicamente y compuesto de materiales más compactados, blanquecinos de margas y lajas calizas.

Materiales constructivos

   Se constata, así mismo, la presencia en los perfiles que han dejado las grandes zanjas de las “calles”, varios posibles SILOS, excavados en el estrato estéril, con profundidades que oscilan entre los 75 cm y el metro de profundidad, compuestos por una tierra muy oscura y granulosa, y en el caso que pudimos observar de cerca, con presencia de material óseo correspondiente con restos de bos. El resto de los silos son fotografiados y adjuntados en la documentación.

   Carecemos de restos cerámicos u otros datos que permitan fechar dichas estructuras, aunque se localizan cerca de las zonas que han aportado cantidades considerables de material cerámico y constructivo, aparecido en superficie y del que presentamos una selección en la documentación fotográfica aneja.

   Dichos materiales, como ya se ha indicado, son fundamentalmente constructivos y cerámicos, correspondientes a tres tipos genéricos:

  • Cerámica común, de cocina, con ollas, cuencos, pequeñas jarras, fondos de vasos, etc. Varios de ellos con restos de la acción del fuego en su superficie.

  • Cerámica de transporte y almacenamiento: ánforas, galbos y asas de grandes vasijas, etc., de factura local

  • Terra sigillata, bordes de platos, cuencos, etc

  • Vidrio, correspondiente a un borde de un vaso de pequeño tamaño

  • Restos de tégulas, ladrillos, fragmentos de lo que podría ser el orificio de un desagüe, piedras circulares talladas, etc

   Todos los materiales recogidos nos indican un uso básicamente doméstico, dadas las características funcionales de dichos restos, añadiéndose en su caso los restos de bocas de ánforas, cuya función primordial es el transporte de alimentos, básicamente líquidos, cuya presencia permitiría indagar contactos comerciales con otros puntos más o menos lejanos, a partir de un estudio arqueológico sistemático y no solo de superficie.

Cerámica de cocina

Terra sigillata y vidrio

   Por otro lado, tanto la dispersión de los restos, como la abundante presencia de los materiales constructivos que ya hemos mencionado, así como la existencia de estructuras in situ, como muros destruidos por las máquinas, etc, indican que se trata de un asentamiento de cierta entidad, y en ningún caso de una casa aislada, lo que nos hace pensar en la presencia de una villa, con sus diferentes instalaciones económicas y de habitación.

   Por todo lo expuesto anteriormente y a la vista de los materiales arqueológicos documentados, estamos ante un asentamiento de época romana bajo imperial, de finales del s.III y más probablemente del siglo IV de nuestra era.

   Dicho asentamiento parece responder a la estructura de una villa o un centro de aprovechamiento agropecuario que organizaría el territorio circundante y, lo que nos parece más interesante, situado en un lugar de fácil comunicación con los núcleos más conocidos de la época, cuya función económica y de organización territorial, estaría articulada en función de este tipo de enclaves a lo largo de las vías que recorren el litoral gaditano.

   Por último, parece evidente la importancia de un estudio sistemático e integral de todos los yacimientos arqueológicos de la época, no solo para identificar los testimonios romanos de los que disponemos, caso de la localización de Mercablum, sino para comprender la función de dichos asentamientos y, en general su papel en el desarrollo historico de la Bética romana.

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