RIQUEZA FOSILÍFERA DE LOS ACANTILADOS DE CONIL

  DOLORES YLLESCAS ORTÍZ 

  Geóloga, Profesora de Ciencias Naturales 


   El litoral conileño comprendido entre su límite con el término municipal de Chiclana y la bajada a la playa de la urbanización Fuente del Gallo, es acantilado, con desarrollo topográfico bastante uniforme, de color anaranjado o enrojecido e interrumpido por llegadas de corrientes de agua como el río Roche, el arroyo de la Cala del Aceite o del Campamento, el arroyo del Quinto y el arroyo del Pradillo.

   Se trata de un acantilado activo, ya que anualmente el mar y las lluvias lo socavan, sus rocas más bajas se erosionan por los oleajes de los temporales y las rocas suprayacentes caen, vuelcan o ruedan hacia las calas o playas, donde de nuevo el mar las erosiona, convirtiéndolas en sedimentos que formarán arenas para nuevas calas o playas, en una tarea continuas de hacer y deshacer, de construcción y destrucción, de cambio y evolución en definitiva.

   

LOS ESTRATOS

   Los estratos de la zona nos muestran dos características que indican su inequívoco origen marino: a) sus fósiles, y b) sus estructuras sedimentarias


   a) Los fósiles son todos de animales marinos, de habitats costeros o de alguna profundidad, cosa que nos indica que hace unos 5 -3 millones de años, este territorio era también zona litoral, aunque sumergido, con profundidades cambiantes pero no muy acusadas; es decir, que la costa estaba algo más al interior del continente que en la actualidad. El Atlántico de entonces tenía más extensión que el actual, aunque según los datos geológicos consultados, iniciaba una regresión o retirada, oscilante y discontinua, hacia los límites actuales. Este hecho tiene una doble explicación: por un lado la definitiva apertura del Estrecho de Gibraltar que se produjo al final del Mioceno, y por otro lado la elevación paulatina del continente hasta el Cuaternario actual.

   b) Las estructuras sedimentarias más abundantes son las distintas estratificaciones cruzadas. Se trata de estructuras que nos indican que el sedimento se iba acumulando después de un transporte de dirección cambiante o alternante, es decir lo que ocurre en una sedimentación de barra litoral o de zona de influencia de oleaje y mareas. También esta estratificación se da en los sedimentos dunares, pero en nuestra zona no aparece ningún fósil continental, por lo que hay que desechar ese tipo de sedimentos.

LAS ROCAS

   Se trata de un conjunto de rocas de disposición subhorizontal, postorogénicas (posteriores a la elevación de todo el Sistema Bético andaluz), variadas, y que van desde arenas blanquecinas poco cohesionadas hasta microconglomerados rojos con cantos de cuarcitas, pasando por calcoarenitas, margas, calizas, areniscas y arcillas, toda una gama de rocas sedimentarias detríticas. Están formando estratos de poca potencia (desde algunos ctms a 3-4 mts), con magníficas muestras de estratificaciones cruzadas y líneas de flujo. Presentan variaciones de potencia, acuñandose unos estratos en otros y con cambios laterales de facies (caracteres de las rocas sedimentarias resultantes de su propia génesis). Pero lo más llamativo del conjunto rocoso es su abundancia en fósiles, tan llamativa que se encuentran estratos con mayor volumen de restos de seres vivos fosilizados que material rocoso encajante.

   La edad de las rocas es del Plioceno (último periodo de la Era Terciaria), es decir, son de hace unos 5,5 a 2,5 millones de años.

PALEOGEOGRAFÍA DE LA ZONA: ¿QUÉ PASABA Y CÓMO ERA ESTA ZONA EN EL PLIOCENO?.

   Para conocer la historia geológica de un territorio es necesario leer el libro de sus rocas, y estas rocas pliocenas, que aparecen en otros lugares del litoral e interior de la provincia de Cádiz, han sido estudiadas y leidas por diversos autores.

   Mac-Pherson (1873) indica que el Plioceno en la provincia de Cádiz consta de dos unidades estratigráficas: una inferior y otra superior que llamó “calcáreo basto”, subdividido a su vez en un conjunto inferior rico en fósiles y otro superior con aspecto de conglomerado rico en cantos rodados de cuarcitas.

   Gavala (1921, 1927, 1959) describió dos unidades similares en Cádiz, llamando a la unidad fosilífera “roca ostionera”, y las dató en el Plioceno medio.

   Aguirre (1991, 1992, 1995) introduce una novedad: considera a los materiales Pliocenos de Cádiz divididos en tres unidades que llama respectivamente Unidad I, II y III, separadas por dos discordancias de distinta naturaleza. La existente entre la unidad I y II es de omisión, supuso una época de no sedimentación por retirada del mar; la existente entre las unidades II y III es una discordancia angular debida a actividades tectónicas de no mucha envergadura. Esto indica que durante el Plioceno, la zona que nos ocupa estuvo emergida (discordancia entre I y II), y más tarde sufrió pequeños reajustes tectónicos (discordancia entre II y III)

LA UNIDAD I

La unidad I está bien desarrollada en La Barrosa y Roche y se corresponde con la unidad inferior de Mac-Pherson. Durante el tiempo en que se forma, el mar se va retirando y los sedimentos son cada vez más someros: de arcillas pasa a arenas finas bioturbadas. Presenta en Roche fósiles pectínidos pequeños, de concha fina y de medios algo profundos.

LA UNIDAD II

   La unidad II solo aflora en las proximidades de Cabo Roche con unos 8 m de espesor. Se inicia con un nivel de arenas bastas, de medio metro de espesor, que rellena tubos de gusanos y que contiene fósiles de balánidos, serpúlidos, briozoos y muchos trozos de bivalvos, fundamentalmente de Ostrea edulis (ostras) y Pecten jacobaeus (concha de peregrino). Sobre este nivel aparecen unas arenas cuarzosas que formaronuna barra submareal y que tienen un espesor de unos 4 m.. Las arenas tienen intercalados niveles de limos muy fosilíferos con presencia de balánidos, ostréidos, briozoos y rodolitos de núcleo de serpúlidos y que se atribuyen a depositos de laguna litoral. Encima de estas capas se encuentran arenas con estratificación cruzada (algo más de 3 m) y sin fósiles, y que se han formado en zona intermareal. Toda esta serie nos muestra una retirada del mar, hecho por el que la serie aparece tan poco

Columna estratigráfica de la Unidad II (según J. Aguirre)

Contacto entre la Unidad I y Unidad III

LA UNIDAD III

   La unidad III, de unos 10 m. de espesor, se puede observar bien desde la Urb Roche a la playa de El Puntalejo. Empieza con varios metros de calcoarenitas con enormes contenidos en rodolitos, englobados en una matriz resultante de su propia erosión. Son materiales de bahía poco energética y poco profunda, con gran crecimiento de algas que son las que originan los citados rodolitos. Va cambiando paulatinamente, disminuyendo el número de rodolitos y apareciendo niveles de otros fósiles, fundamentalmente de ostreidos (Ostrea edulis) y pectínidos. Su parte final tiene progresivamente más sedimento de arenas bastas con estratificación cruzada que van pasando a microconglomerado con pequeños cantos de cuarcitas y sin fósiles, lo que indica un paso de zona submareal a supramareal e incluso emergida.

   Sobre la Unidad III aparece una superficie erosiva y carstificada, por tanto emergida, cosa que confirma su carácter rojo oxidado. Presenta marmitas gigantes o pilancones por donde caen arcillas rojas ya del Cuaternario.


   Vemos, por tanto, que la zona más completa para conocer lo que pasó en el Plioceno en el litoral gaditano se situa en las proximidades de Cabo Roche, en las conocidas “calas” situadas entre el faro y la urbanización del mismo nombre. Y vemos tambien lo que se indicaba al inicio del trabajo: que se trata de un tiempo y una zona en el que el mar se retiraba y la tierra emergía.

Columna estratigráfica de la Unidad III (según J. Aguirre)


LOS FOSILES

     Rodolitos y ostréidos en abundancia                 Rodolitos ricos en serpúlidos

     Rodolitos de algas calcáreas         Ostreidos, pectínidos y molde de Anomia


   Los fósiles más espectaculares y más abundantes de la zona son, sin lugar a duda, los rodolitos, fósiles que son, por otra parte muy poco comunes en la península Ibérica. Se trata de concreciones de algas rojas calcáreas que no vivieron fijas al sustrato y que están recubriendo a un núcleo igualmente calcáreo, que puede ser un fragmento de concha, de roca o de otro resto biológico. Al crecer estas concreciones adquieren una forma cercana a la esférica, debido, fundamentalmente a efectos del oleaje.

   Los rodolitos de Roche tienen un tamaño máximo de 10 x 5 cm., aunque la media es más pequeña.

   Aquí encontramos dos tipos de rodolitos: a) de aspecto granuloso, con abundancia de briozoos adosados y con abundantes algas coralinas. b) Otros con menos algas y abundancia de restos de gusanos serpúlidos, tantos que más que rodolitos podríamos considerarlos nódulos de dichos gusanos calcáreos y perforadores.

   Además de los rodolitos se pueden encontrar muchos otros fósiles, algunos ya citados y entre los que destacan: de entre los moluscos bivalvos, los ostréidos, quizás los segundos en abundancia y que se encuentran en niveles continuos muy curiosos y espectaculares ya que son fósiles de buen tamaño como la Ostrea edulis que llega a tener más de 10 cm.

   Tambien son frecuentes los pectínidos, menos abundantes pero fáciles de encontrar y entre los que destacan el Pecten jacobaeus y Chlamys sp.. Otros bivalvos existentes son Anomia ephippium, Pholas sp, Tapes sp y Cardium sp.

   Son, igualmente frecuentes las colonias de briozoos, muchas veces acumulados sobre rodolitos y serpúlidos, perforadores y constructores de rodolitos. En la zona se han encontrado restos de caparazones de erizos, dientes de tiburón, abundancia de los microscópicos foraminíferos y un esqueleto de ballena, lamentablemente desaparecido ante la falta de cuidado y protección de responsables públicos y constructores.

BIBLIOGRAFÍA.

Aguirre, J. 1990. El Plioceno marino de la costa de Cádiz entre Chiclana y Conil. Tesis de Licenciatura. Univ. de Granada.

Aguirre, J. 1991. Estratigrafía del Plioceno de la costa de Cádiz entre Chiclana y Conil. Geogaceta, 9: 84-87.

Aguirre, J. 1995. Implicaciones paleoambientales y paleogeográficas de dos discontinuidades estratigráficas en los depósitos pliocénicos de Cádiz. Rev. Soc. Geol. España. 8 (3).

Gavala, J. 1927. Cádiz y su Bahía en el transcurso de los tiempos geológicos. Bol. Inst. Geol. Y Min. de España, 49: 3-29.

Gutierrez Mas, J.M., Martín Algarra, A. Domínguez Bella, S. y Moral Cardona, J.P. 1991. Introducción a la Geología de la provincia de Cádiz. Serv. De Public. Universidad de Cádiz.

Mac-Pherson, J. 1873. Bosquejo geológico de la provincia de Cádiz. Imprenta rev. Médica.

Zazo, C. 1980. El Cuaternario marino-continental y el límite Plio-Pleistoceno en el litoral de Cádiz. Tesis doctoral. Univ. Complutense. Madrid.

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