EL CAMPO DE CONIL : LA NECESIDAD DE UN PACTO COLECTIVO

 Dolores Yllescas

 Geóloga y Profesora de Ciencias Naturales

   Los componentes de La Laja ya hemos denunciado reiteradamente la proliferación de viviendas ilegales o fuera de ordenación en lo que se conoce como “el campo” en Conil. Si no se pone orden y concierto a la intervención humana en cualquier medio natural, acaba deteriorándose tanto en sus componentes subaéreos (fauna, flora y suelo) como en sus componentes subterráneos (acuíferos).

   Ya sabemos que en este término municipal ha existido y sigue existiendo un gran número de personas viviendo en el campo, debido, inicialmente, a la actividad agrícola. Es lógico que los familiares de agricultores, dueños de pequeñas o grandes extensiones de tierras, quieran y puedan construirse en ellas nuevas viviendas cuando se casen o la familia aumente, pero en la actualidad, en gran medida, la proliferación de viviendas, como todos sabemos, no tiene nada que ver con las prácticas agrícolas. Los negocios de ventas y alquiler se multiplican y rara es la semana que no vemos por alguno de los caminos un nuevo cimiento, un nuevo forjado o un nuevo barracón de apartamentos para alquilar en verano. El Ayuntamiento ha renunciado de facto a ordenar el espacio agrícola y forestal del término, que el PGOU remite a un plan especial que nadie sabe cuando se iniciará y, del que nos tememos que nadie tiene intención de dinamizar.

   A La Laja nos parece que es urgente preservar y conservar el citado espacio agrícola y forestal, uno de los pilares del desarrollo económico del pueblo. Por todo ello proponemos un PACTO COLECTIVO POR EL CAMPO, en el que nos comprometamos a desarrollar una ordenación adecuada, basada en el conocimiento de la capacidad de carga del territorio y en una evaluación de impactos ambientales de las instalaciones posibles . No proponemos demoliciones, pero sí una moratoria en la construcción en el campo hasta la obtención de garantías de ordenación. En definitiva, detener la construcción de viviendas, estudiar las condiciones que deben tener las futuras, qué deben ocupar, con qué frecuencia o densidad se pueden instalar, qué infraestructuras han de tener, cuales serán sus costes y quien los financiará... Mientras no se lleve a cabo dicha ordenación no debemos consentir, irresponsablemente, seguir construyendo y acabar confundiendo el campo con la ciudad, en detrimento de nuestros valores ambientales y nuestra biodiversidad .

Zona no urbanizable de Roche Viejo

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