ESTAMOS PLANTANDO ARROZ

 Juan Antonio Gotor de Astorza

 

   Tal vez dentro de poco tiempo, a la pregunta de ¿qué es el Litoral?,algún alumno no muy despistado responda de la siguiente forma: “Aquel conjunto de hoteles y urbanizaciones asentado a escasos metros del mar”. ¿Y quién será capaz de sacarlo en el libro de los disparates? Hace unos años pensaba que la costa gaditana, privilegiada, había sido absuelta definitivamente, que fueron los vientos los que la protegieron y que, ya en puertas del siglo XXI, no estaría en cabeza alguna la idea de “abatirla”. No se puede ser tan optimista... y mira que me lo propongo.

Vivimos en un momento de deterioro a todos los niveles, colectiva e individualmente. A nivel colectivo nos estamos volviendo “locos”. A nivel individual, no más lejos. Y todo esto tiene su reflejo: las consultas de Psiquiatría y Psicología se colapsan, el estrés se impone como forma de vida, la ansiedad y la depresión son dos constantes. Las técnicas de relajación, las pautas cognitivas y el contacto con la Naturaleza, son algunas de las “recomendaciones terapéuticas” para salir al paso. Las dos primeras son pura psicoterapia pero la última, ese contacto con la Naturaleza, no es más que acercarse a ella y disfrutar. Olvidarse por unos instantes de aquel mundo lleno de prisas y de obligaciones. Desconectar de ese bloque de ladrillo, cemento, asfalto y mobiliario urbano. Entonces será mucho más fácil aplicar las técnicas de relajación y ver la “botella medio llena en vez de medio vacía”. Pero no, eso no puede ser así. Los centros de Salud Mental están en auge. El mayor psiquiátrico natural, sucumbe. Defensores del Medio Ambiente aluden a los ecosistemas: ¿qué será de la fauna costera?, ¿y de su flora? Especies en extinción más extintas, que si los enebros..., que si los nidos de los chorlitejos....

Bosque en La Fontanilla, ¿hasta cuándo?

   ¡Tranquilos! Los hoteles son ecológicos. El impacto medioambiental es mínimo, y allá donde habitaba la pita, la armeria, la caléndula y pastaba el ganado, con toneladas de hormigón, nos quieren hacer creer que no hay ningún tipo de daño..... cuatro palmeras cocoteras, tres bananos y un césped impecable, servirán para decir que de éste erial hemos sacado un vergel y, que “mire usted, que parece que está en el Caribe...”.

   Pero es que a mi me estresa el Caribe. Me estresa una playa llena de altavoces, puestos de helados y bares que funcionan hasta bien entrada la madrugada. Necesito salir de la calle, llámese Ancha, Sierpes o Larios; y no que me la trasladen. Necesito tumbarme y ver en frente el mar y tras de mi, el campo. Esos montes, ya verdes ya áridos, pero campo. Y que los escarabajos cuando estoy medio traspuesto me den un picotazo para recordarme donde estoy. Ver corretear a los patinegros por la orilla y no palomas urbanas buscando restos de comida. Y pasear. Pasear sin pensar de dónde vengo ni a dónde voy, si he trabajado o tengo que hacerlo. Sin ver una sola casa, sintiéndome parte de ese ecosistema, tan importante para mi supervivencia como lo es para una gaviota. Y cada vez que tocan algo me siento más extinto. Cada vez que talan un árbol, que arrancan un cañaveral o destrozan un acantilado, siento que están acabando conmigo. Ya no es una planta o un animal, somos nosotros mismos.

   Ante los megalómanos, los destructores del medio y los materialistas inmoderados, difícil es la partida.

   Hace poco me decía una amiga que el mundo se abrumó ante la decisión de los talibanes de destruir los Budas milenarios, que zonas vírgenes o semivírgenes, que han llegado hasta el siglo XXI casi tal cual, así poco más o menos como las viera Nelson antes de morir en Trafalgar, como las viera la “Corte del Duque” en los años de oro de la “Meca”, han de caer ante la decisión unánime, oportunista y engañosa, de unos señores que no están más lejos de donde estuvieron los exlíderes afganos, haciéndonos creer que todo esto es “el desarrollo sostenible”. ¿Sobre las dunas? Quizá para que no se desplacen….

   Dice un proverbio chino: “Si haces planes para un año, planta arroz. Si lo haces para diez, planta árboles. Si lo haces para cien, educa a la gente.

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