ORIGEN DE LA VILLA DE CONIL DE LA FRONTERA

Poblamiento y privilegios ducales durante el siglo XV

Antonio SANTOS GARCÍA

Francisco GONZÁLEZ UREBA

El Documento que a continuación vamos a transcribir y a comentar se encuentra en el Archivo Parroquial de Santa Catalina (A.P.S.C.), Conil de la Frontera, y data de 1724. Se trata de una copia de documentos anteriores de la villa, fechados en el siglo XV, referidos a la Torre de Guzmán, denominación bajomedieval de Conil.

 

La copia fue pedida por don Tomás de la Suela, presbítero de Conil y mandada hacer por el escribano público Juan Alfonso Moreno, que certifica su concordancia con los Privilegios originales, que en pergamino quedan escritos y en mi poder1.

Su autenticidad está fuera de duda, como hemos podido comprobar en el Archivo Ducal de Medina Sidonia (A.D.M.S.) en Sanlúcar de Barrameda2.

El texto posee una gran importancia para el conocimiento de la historia local y regional, pues estamos ante los primeros testimonios documentales conocidos de la villa de Conil, que revelan datos muy interesantes sobre el origen de la población3 , constituyendo además un buen exponente del interés de la casa de Guzmán en favorecer y potenciar el poblamiento de sus señoríos, sobre todo el de aquellos lugares que le proporcionaban buenas rentas. Este era el caso de la Torre de Guzmán (Conil), como intentaremos mostrar en el comentario.

DOCUMENTO

“Yo Don Enrique de Guzman, Duque de Medinasidonia, Conde de Niebla, Señor de la Noble Ciudad de Gibraltar, fago saber a vos el Concexo, Alcayde, Alcaldes, Alguazil, Rexidores, Cavalleros, Escuderos Jurados, Oficiales è homes buenos de la mi Villa de la Torre de Guzman, que vi vuestra Petición, que me fue dada por algunos de vosotros Suplicandome que yo mande Confirmar, e confirme todos los Privilegios, è Cartas, que los Magníficos Señores Duques, mi Padre, è Conde Don Enrique, mi Abuelo de gloriosa memoria cuyas Animas Dios haya, mandó dar a la dicha mi Villa, e que les sean guardadas todas las franquezas e libertades e merzedes, que en ellos se contienen, è todos los buenos usos, è costumbres, que en los tiempos pasados se guardaron en la dicha Villa è expezialmente, que los Oficios de Alcaldías, è Alguasilazgo, è Reximientos è Juraderías, los hayan de cada un año los vecinos de esa dicha Villa que para ello fuesen perteneszientes è que roden los dichos Oficios por todos ellos, según que antiguamente se fazía: E que hovieseses las dehesas, è pastos, è terminos en que pascen vuestros ganados, segun que fasta aqui haveis tenido, è que podades sembrar, è labrar tierras bagas, según que antiguamente se usó, è que podiesedes cortar madera en los montes de Vexer, è que fuesedes francos è ecemptos e que pudiesedes sacar pan e semillas/

(2) /e llevar a vender a Sevilla e a otras partes e facer las otras dichas cosas que en las dichas otras Cartas e Privilegios se contiene; porque desides ser muy complidero a mi Servizio, è al poblamento de la dicha Villa. Las cuales Cartas, è merzeses, mandé que mostrasedes en el mi Consexo, è son estas, que se siguen=

Yo Don Juan, Conde de Niebla, vi vuestra Carta de el Conde Don Enrique, mi Padre, è mi Señor, cuya Anima Dios haya, escrita en papel, è firmada de su nombre, de la que su tenor es este, que sigue:

Yo el Conde de Niebla, fago saber a vos Fernando García, de Moya, è Miguel Jurado è Juan Rodríguez, vecinos e moradores de la Ciudad de Gerez de la frontera; por vos, è en nombre de los otros vuestros compañeros que queredes venir a vevir, è a morar a la Torre de Guzman, vi vuestra Petición, que me disteis, sobre razon de la población de la dicha Torre: E a lo que me pedides, que mande faser un Cortixo enterrado deredor de la Torre; a esto digo que me plase. E lo que dezides, franque a todos los que fuesen a morar a la dicha Torre: eso mesmo me plase. E lo que me pedides en razon de las tierras de Conxexo que las podades repartir entre vosotros equalmente e que puedan quedar a vuestros herederos para siempre: a esto vos respondo que me plase. Con condizion, que aquellos a quien caieren las tierras, mantengan continuadamente la vezindad en la dicha Torre: e finando, que el heredero que heredase las dichas tierras mantenga la vezindad en la dicha Torre, según que la mantenía primeramente, cuya era la dicha tierra. E a lo que dezides que dé por término para vuestros Ganados, a la Finoxera: a esto vos respondo; que vos daré dos dehesas, que la dicha Torre há; è adelante según se poblare, yo remediaré, como los vecinos de la dicha Torre lo pasen bien. E a lo que desides, que podades haver, para cortar madera para las casas que hovieredes menester los montes/

(3) /de Vexer, que me plase: è a lo que dezides, que vos de lizenzia a que podades sacar Pan, è Semillas a llevar a vender a Sevilla, è a otras partes: a esto vos respondo, que me plase. E a lo que desides, que hayades entrada, è Oficios en las mis Almadrabas, è así Taxos, como de Carreterías, è de Carneserías, è de fornos, è que ninguna otra persona no pueda haver estos Oficios, ni alguno de ellos, salvo vosotros, è que seades primeramente requeridos è donde vosotros no podieredes complir los dichos Oficios, que los puedan usar otras cualesquier personas, de fuera de el dicho Logar: a esto vos respondo que me plase que se faga: è se faga en ello por la ordenanza de los mis Armadores de las mis Almadrabas, según que se acostumbra de cada un año. E a lo que dezides, que seades francos de la pasada de Chiclana: a esto vos respondo, que lo no puedo faser, pero: Por vos faser merzed, me plase que seades francos de la dicha pasada dos años de el dia que comenzaredes a poblar. Otrosí, a lo que pedides, que podades vender pan, è vino, è carne e todas las otras cosas, que fueren menester en la dicha Torre: a esto digo, que me plase: Salvo que el pan, è el vino, è todas las otras cosas; que sean de los esquilmos è de las otras cosas que hoviérades en la Torre, è en sus Términos: è a lo que pedides que podades faser Alcaldes, e alguaciles, e jurados e oficiales entre vosotros, a esto os digo que me/

(4) /plase. En lo que desides que faga adobar la Eglesia: a esto respondo que me plase. E todo esto vos otorgo, con estas condiziones, que se siguen. Primeramente que el que tomare la vezindad, sea tenido de faser una Casa de quatro tiseras, cubierta de texa, è que ponga una aranzada de Viña: e que comenze a faser la dicha casa, è Viña, del día que tomase la vezindad en adelante; de guisa, que fasta los quatro años primeros siguientes, tenga fecha la Casa, è puesta la dicha Viña, en manera, que llebe esquilmo la dicha Aranzada de Viña, è fecha la dicha Casa: E para esto, que dedes fianza sobre ello, a contentamiento del Alcayde de la dicha Torre: fecha en la mi Villa de SanLucar de Barrameda, nuebe días de Abril, año de el Señor, de Mill è quatrocientos, è onse años: Yo Joan Gonzales, secretario de mi Señor el Conde, la fise escribir por su mandado: Yo el Conde.=

E agora el concexo del dicho mi Logar de la Torre de Guzman, enviaronme pedir, que le confirmase por merced todas las merzedes, è libertades de suso contenidas, que por el dicho Señor Conde mi Padre, les fueron otorgadas: E yo por les faser merzed, è porque el dicho Logar sea mexor poblado: Confirmoles todas las merzedes, franquezas, è libertades, è exempziones, que por el dicho Señor Conde, mi Padre, les fueron dadas è libradas para que las hayan, è gosen de ellas bien e cumplidamente según e en la manera que las hovieron, è de que/

(5) /gosaron e les fueron guardadas en los tiempos pasados. E mando e defiendo, que persona alguna que sea, no les vaya contra esas merzedes è franquezas, è libertades, que por mí les son Confirmadas, por se las amenguar, o quebrantar en alguna manera: So pena de la mi merced, è de diez mill mrs. a cada uno, para la mi Camara, que lo contrario fisiere: E mando, so las dichas penas, a los conzexos de las dichas mis Villas, Vexer e Chiclana, è a cada uno de ellos, que consientan a los dichos vezinos, de la dicha Torre de Guzman, cortar en sus Montes la madera que hovieren menester, para sus provehimientos, è para las mis Almadrabas, según se acostumbró en los tiempos pasados. Dado en el mi Logar de Villarrasa, veinte días de Diziembre, año del Señor Cristo de Mill, e quatrozientos, è treinta, è seis años: Yo, el Conde.= Yo Pedro Alfonso, secretario de mi Señor el Conde, la fise escribir, por su mandado.=

Yo, Don Joan de Guzman, Conde de Niebla, Señor de la Villa de Medinasidonia. Porque yo hove fecho merzed a vos el Alcayde, Alcaldes, Alguazil, Rexidores Jurados, è homes buenos, è vecinos del mi Logar de la Torre de Guzman, del mi Echon, e tierra de Finogera, con las aguas, è pastos de el, è vos mando poner en lo salbado de mis Libros, que me non pagasedes dineros algunos, de los que me devíades dar, è pagar de cada un año, por el herbaxe, è aguas, è monte del dicho Echon: E porque fasta agora non teniades mi Carta, e Privilegio de ello: Yo por vos faser bien, è merzed, por esta presente Carta de Privilegio; vos dó, è fago merzed de todo el dicho Echon, è tierra de Finogera, con los herbaxos, è montes, è aguas, è pastos de el: Lo que yo vos dó por Término, para que en todo el dicho Echon, podades paszer las Yerbas con vuestros Ganados, è beber las aguas, è labrar, è sembrar, è criar, è cazar, è cortar los Montes del dicho Echon e tierras/

(6) /de Finogera, la que dicha merzed yo os fago por ennoblecer ese dicho mi Logar e porque se pueble mejor: E por esta presente Carta de Privilegio, vos mando que entredes , è tomedes, è usedes, è continuedes la posesión del dicho Echon , è tierra de Finogera, agora, è de aquí adelante para siempre jamas, así como termino, è cosa vuestra propia: E mando, è defiendo, a los mis conzexos, Justizias, Vecinos, è moradores de las mis Villas Medinasidonia, è Vexer, è Chiclana, è a cada uno de ellos, que vos no entren a poder, ni usar en el dicho termino, contra Vuestra Voluntad, so pena de dies mill mrs., a cada uno de ellos, para la mi Camara: de lo que vos mandé dar esta mi Carta de Privilegio, firmada de mi nombre, è sellada con mi Sello pendiente: Dada en la muy noble, è muy Leal Ciudad de Sevilla, Treinta è un días de Julio, año del naszimiento de nuestro Señor Jesucristo, de Mill è quatrozientos, è quarenta e quatro años.= Yo, el Conde.= Yo Antonio Gonzalez, secretario de el Conde mi Señor la fise escribir, por su mandado.=

El Duque, Alcayde, Alcaldes, Alguazil, Rexidores Jurados, è homes buenos de el Conzexo de mi Logar de la Torre de Guzman: Saved que mi merzed, è voluntad es, porque entiendo que así comple a mi Servizio, que todas las tierras bagas, que fueron, è son mías en este dicho mi Logar, è en sus terminos sean libres, è esemptas, según fueron en tiempo de el Conde, mi Señor e Padre, que Dios haya, para que los Labradores de ese dicho Logar, labren en ellas segun lo estaban antiguamente, non embargante a cualquiera merzed, que yo a vos el dicho conzexo hayades fecho: a qualesquier personas, de las dichas tierras, o de qualquier parte de ellas: Las quales merzedes, yo revoco por esta Carta, è mando, que non valgan en ninguna, ni alguna manera: Otrosí, mando que las tierras, que están sembradas, non se pague ningun terrazgo a ninguna, ni alguna persona, que haya tenido, o tenga alguna de las dichas tierras, mas que libremente gosen de los que en ellas tienen sembrado: Por ende os mando que así lo fagades e cumplades e fagades guardar/

(7) /cumplir e lo mandades pregonar por ese dicho Logar, para que a todos sea notorio e non fagades ende al, so pena de los cuerpos, e de que havedes: fecho, tres días de Junio, año del naszimiento del nuestro Señor Jesu=Christo, de Mill, è quatrizientos, è sesenta e dos años: = El Duque = Por mandado de el Duque, Antonio Gonzalez.

E así vistas, è esaminadas, mi Voluntad fue, è es: que por vos faser merzed, è porque la dicha mi Villa sea mexor poblada, confirmar, è vos confirmo todas las dichas mercedes, è franquezas, è privilegios, è libertades, è esempziones que por el dicho Señor Conde, mi Abuelo, vos fueron dadas, è otorgadas, è despues confirmadas, por el otro Señor Duque, mi Padre: E asimesmo, lo que el dicho Señor Duque vos dio, è otorgó, para que las hayades, è tengades, è gosedes de ellas bien, è complidamente según è en la manera, que las hovieron, è de que gosaron los otros Vezinos e moradores de la dicha Villa en los tiempos pasados: E mando e defiendo que persona alguna no vaya contra estas dichas mercedes, è franquezas, è libertades, que por mi vos son confirmadas; por vos las amenguar, è quebrantar en alguna manera que sea: E por la presente revoco e do por nunca dadas las mercedes que el Sr. Duque fiso de Reximientos, de Alguazilasgo, e Juraderías, a qualquier persona que sean, porque aquello fue fecho por importunidad, e contra dichos Privilegios, e vos mando que non hayades por Rexidores e Alguaziles, e Jurados a aquel è aquellos a quien las tales mercedes fueron fechas: è que antes de aquí adelante roden de cada un año por todos los vecinos de esa dicha Villa entre aquellos que son perteneszientes para ello, è que dexades por Alcaldes dos homes buenos, è uno por Alguazil, è cuatro por Rexidores, è dos por por Jurados de cada un año: Los cuales con el alcayde de dicha Villa entren en el Cabildo de ella, è rixan, è administren las cosas convinientes a mi Servizio, è al propio, è governación, è Reximiento de esa dicha Villa. E que el dicho Alcayde con seis homes buenos de esa dicha Villa todos juntamente en el dicho Cabildo, elixan, è escoxan para este presente año los dichos Alcaldes, è Alguazil, è Rexidores, è Jurados, los que esten e permanezcan en los tales oficios, fasta en fin del dicho/

(8) /año. E despues, el dia de año nuevo primero el siguiente, el dicho Alcayde, è los dichos Alcaldes, è Alguazil, è Rexidores, è Jurados, elixan otros tantos, para otro año; è así ende en adelante, se faga de cada un año, para siempre jamas: E non fagades, ni fagan ende al, so pena de la mi merzed, è dies mill maravedís, para la mi Camara. E de esto, mandé dar, è di esta mi Carta de Privilegio firmada de mi nombre, e Sellada con mi Sello, pendiente en tinta de seda: fecha veinte, è ocho días de Marzo, año del naszimiento de el nuestro Salvador Jesu=Christo, de Mill è quatrosientos, è Sesenta e nueve años.= Yo el Duque.= Por mandado del Duque: Antonio de Anduxar.

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Yo Don Juan de Guzman, Duque de la Ciudad de Medinasidonia, Conde de Niebla, Señor de la noble Ciudad de Gibraltar, fago saber a vos el Conzexo, Alcayde, Alcaldes, Alguazil, Rexidores, è Jurados oficiales, è homes buenos de la mi Villa de la Torre de Guzman, que Recibí vuestra Carta de los Capítulos, que con vuestros mensageros me embiasteis, è oí lo que allende de ellos me ablaron de vuestra parte, por la lizenzia que los remitisteis, los cuales mandé ver a Cavalleros/

(9) /è Lizenziados, è a otras personas, de cuyo acuerdo e consejo he mandado proveher las cosas que tocan a mi tierra e Señorío: Y visto todo lo que me suplicais, por los dichos Capítulos, è havido sobre ello mi deliverazion è acuerdo: mi voluntad es, è quiero, è mando, que se haga, y cumpla, lo que suio está contenido, en esta manera, que se sigue: En quanto a lo primero, que me suplicais, me plaga mandaros libres, è francas las tierras bagas que son en termino de esa mi Villa para reparo y bien de ella de manera, è según, como en vuestro Privilegio se contiene, porque con esto se repoblará esa mi Villa: a esto vos respondo, que lo remito al Juez de terminos, que yo he acordado, mediante nuestro Secretario mandar nombrar, e señalar, para ver las cosas de mi tierra, è Señorío: al que por la presente encargo que lo vea, è me haga relazion, que tierras son, è la necesidad que de ellas tendreis, è el pro, è contratanto, que de la poblazion de esa dicha mi Villa se pueda seguir, porque informado de ello, mandaré proveher lo que cumpla a mi Servizio, è el bien, è adelantamiento, de mis vasallos.= En quanto a lo que dezis, que os mandé dar la dehesa de Finojera, para la Labranza, è grano de mis vasallos, vecinos è moradores de esa dicha mi Villa porque no teneis, sino muy poco termino, y que si no usa de ello esa mi Villa sera despoblada por no tener donde labrar, è criar, è que algunos, que hoy en ella viven, estan para se ir, y esperan, asta ver el remedio de esto, Suplicandome, os la mande dar, según que en el dicho vuestro Privilegio se contiene: a esto vos respondo, que yo lo mandaré ver, con los Privilegios que teneis, è proveher, como cumpla a mi Servizio è al bien de esa mi Villa è vasallos. En quanto a lo que dezis, que la carneceria de esa dicha/

(10) /mi Villa os la mandé dejar porque sea del propio de ella, para las cosas de mi servizio, è para cumplir, è pagar vuestras nezesidades, en especial, para pagar, lo que toca a la Hermandad, de que pagais en cada un año Ocho mill mrs., è los usastes por pecho, y que para esto os será nezesaria la dicha Carnecería, que renta Seis Mill mrs. poco mas, o menos: A esto vos respondo, que os hago merced de dos mill mrs. de renta en cada un año, perpetuamente para siempre jamas: Los cuales dichos dos mill mrs. en cada un año, como dicho es hayades, è tengades situados en la renta de la dicha Casnecería, è vos sean dados, è pagados para complir las nezesidades, que hos hagasen, è sean propios de vos el dicho Conzexo.= En cuanto a lo que me suplicais, que vos mande dar el Alguazilazgo de esa dicha Villa, para que lo hayades e tengades, como lo solíades tener en el dicho vuestro Privilegio se contiene, porque estando por renta, como oy está, esa mi Villa es muy fatigada; porque en el dicho oficio ay promotor; lo que no se há haver, siendo del Cozexo, è se han los derechos denunziados, a esto vos respondo que por usar è remediar el daño, que esa mi Villa save ahora usa de ello en lo dicho: que mandaré dar tabla de el dicho Alguazil por donde use del dicho Oficio, è haya de haver los derechos a el anexos, è pertenescientes, por manera, que los Vecinos de esa mi Villa, ni otra persona alguna, no sirban alguno de el dicho Alguazil.= En cuanto a lo que dezis, que los Labradores de esa mi Villa no tienen otra cosa, para sus nezesidades, salvo de lo que coxen, y Dios les dá de sus labranzas, suplicandome, les haga merzed de la saca del cuarto del pan, que cada uno coxiere, según que en el dicho vuestro Privilegio se contiene: a eso vos respondo, que por les faser merzed les dó lizenzia, que puedan sacar, è saquen el dicho quarto del pan de su Cosecha, para donde quisieren, no sacandolo por la Mar, ni para fuera del Reyno, pues por las leyes del es defendido, è teniendo cuenta, è razon, por persona fiable, è por un testimonio publico, con Juramento/

(11) que hagan de lo que cada uno coxiere, è sacare en cada un año, porque con color de aquello, no se saque demasiado de dicho quarto: E confirmo todos vuestros buenos usos, è costumbres, en que haveis estado, è estais, para que los useis, è acostumbreis todavía como asta aquí lo haveis fecho: de lo que todo, que dicho es, vos mandé dar estos Capítulos, firmados de mi nombre, Sellados con mi Sello, pendiente y son fechados a veinte días de Enero, año del naszimiento de nuestro Salbador Jesu=Christo, de Mill, è quatrocientos, è noventa, è tres, años.= Yo, el Duque.= Yo Joachín de Oriende, Secretario del Duque, mi Señor, lo hize escribir por su mandado.-

Yo la Duquesa, Doña Leonor de Guzman, Tutora, y lexítima Administradora, que soi de la Persona, y Vienes, Casa, y Estado, de mi muy amado hixo, Don Alonso Perez de Guzman, Duque de la Ciudad de Medinasidonia, Marqués de Cazaza en Africa, Conde de Niebla, Señor de la noble Ciudad de Gibraltar. Por cuanto por parte de vos el Concexo, Alcayde, Alcaldes, Alguazil, , Rexidores, Oficiales, è homes buenos de la mi Villa de la Torre de Guzman, me fue presentada la Carta de Privilegio, è merced de el Duque, mi Señor, que Santa Gloria haya, de esta oí su parte contenida, y me fue pedido y Suplicado, hos confirmase, è aprobare la misma merced que por ella el dicho Duque, mi Señor, hos hizo de dos mill mrs. en cada un año para siempre jamas, por propios de vos el dicho Concexo, situados señaladamente en la Renta de la Carnecería de esta dicha mi Villa original, que muy largamente de la Carta de merced de esta otra parte consta, y se contiene: Y yo asentando y considerando los muchos, y buenos servizios, que el dicho Duque, mi Señor, que Santa Gloria haya, recibis del dicho Concexo y porque espero que/

(12) /asi bien y fielmente servireis al Duque, mi hixo; e por vos fazer bien y merced, tubelo por bien. Por ende, por la presente yo hos confirmo, y apruebo la merced de los dichos dos mill mrs. para que los hayades, è tengades en cada un año, para siempre jamás, por propios de vos el dicho Concexo, situados en la dicha Renta de la Carnecería de esa dicha mi Villa, según, è como en la dicha Carta de merzed se contiene: Y contra el tenor, y forma de ella, y de lo en esta mi Carta contenido, mando, que vos no baya, ni pase persona alguna, agora, ni en tiempo alguno, ni por alguna manera, causa, ni razon, que sea, o se pueda: so pena de diez mill mrs. a cada uno, para la Camara del Duque, mi hixo, de cada uno, que contra ello fuere, o viniere: fecha, en Sevilla, a doze días de Septiembre, de Mill y quinientos, y treze años.= La Duquesa.= Por mandado de la Duquesa, mi Señora.=

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Yo Don Enrique de Guzman, Conde de Niebla, Señor de la noble Ciudad de Gibraltar, fago saber a vos el concexo, Alcayde, Alcaldes, Alguazil, Rexidores, è Jurados, è homes buenos de la mi Villa de la Torre de Guzman, como rezivi vuestra Carta, que con Pedro Lopez Barragan, mi vasallo, è Jurado, de esa dicha mi Villa me embiásteis; è una petizion, que de parte vuestra, ante mi presentó, cerca de lo que toca al defendimiento del vino, que de fuera parte se podría traher a esa mi Villa, è a sus terminos, en que me Suplicais, que faga sobre ello prohivizion y defendimiento mandome con una Carta, del Duque, mi Señor que santa gloria haya, vos hove mandado dar e dió: cerca del dicho defendimiento, firmada de su nombre e refrendada de Antonio Gonzalez/

(13) /de Almonte, su secretario, a quien Dios perdone, el tenor de la que es este que sigue:

El Duque, Alcayde, Alcaldes, Alguazil, Rexidores, Jurados, è homes buenos del mi Lugar de la Torre de Guzman; receví vuestra Carta, que me embiasteis, sobre lo que toca al vino, que en ese mi Logar se mete, è trahe de fuera parte, en lo que recevides daño: La que entendida, mi merced, è Voluntad es, è quiero, è me plase, que fasta tanto que todo el vino, que los Vecinos de ese dicho mi Logar tienen, è tubieren de aquí adelante, de sus Viñas, è que en el termino de ese dicho mi Logar tienen, sea vendido, è despachado, no se traiga, ni meta en el, ningun otro vino, de fuera parte, salvo si no fuere al Real de mis Almadrabas, è non en otra forma: Lo que vos mando, que fagades cumplir, è guardar,

porque este es mi Servizio, è pro el bien de ese dicho mi Logar: Dios vos de su grazia. De Sevilla, a veinte e cinco de Marzo, de Mill e quatrocientos è sesenta e un año. El Duque.= Por mandado del Duque, Antonio Gonzalez.

E porque vos, el dicho Concexo me enviaste Suplicar, por la dicha vuestra petizion, que porque por grazia de Dios de cada día creze, è ay muchas Viñas, que despues de la data de la dicha Carta, se pusieron en los terminos de esa dicha mi Villa, que vos fisiese merzed, è asimismo a todos mis Vasallos, de que confirmase la dicha Carta, de el Duque mi Señor mandando, que dicho defendimiento se tenga, è guarde, como en ella se contiene, è mucho mexor, y viendo que esto cumple a mi Servizio, è al pro è bien de todos mis Vasallos, de esa dicha mi Villa. Por la presente apruebo, è confirmo la dicha Carta, suso encorporada: E mando, que de aquí adelante, ninguno, ni alguna persona de qualquiera condizion que sea, Vecinos de esa mi Villa o de fuera de ella, no sean osados de traher vino de fuera parte para vender en ella, ni para provision, ni mantenimiento/

(14) /de sus casas de sus dichos vecinos, ni de otras ningunas personas, por mar, o por tierra, fasta que primeramente sea vendido, è despachado todo el vino de la Cosecha de ella, salvo, lo que al tiempo de las mis Almadrabas se troxiere, para provehimiento del Real de ellas: so pena que qualquier, o cualesquier personas, que contra lo dicho es, fueren, o el dicho vino metieren, hayan perdido, è pierdan el tal vino, è basixas en que lo troxieren, o estubiere, è las bestias, è barcos, en que viniere, è mas Sieszientos mrs., lo cual vos mando, que luego sea tomado, è esecutado en las personas, que lo contrario fisieren; è que las dos partes de el tal vino è basixas, è bestias, è barcos, è mrs. para la obra de mi fortaleza, que en la mi villa de Vexer, yo mando faser è la otra tercera parte, para los propios del dicho Conzexo: Lo cual todo vos mando, que lo fagades, è cumplades, so pena de perdizion de los Oficios, è de diez mill mrs. a cada uno de vos, para la mi Camara: E asimismo, por vos faser mas merzed, dó lizenzia a todos mis Vasallos, que puedan vender sus Vinos, è Comprar vinos de otros, agora, è para siempre jamas, atabernados, o arrobados en la dicha mi Villa para la provision de ella, o para lo lebar de fuera parte, como a ellos mas bueno, è provechoso sea; porque mi merzed, è voluntad es; por les faser bien, è merzed, que así sea, è pase como dicho es: E porque de cada día acaesze, que de cada una parte a otra se vienen a vivir, è morar las Gentes es mi merzed, é voluntad es/

(15) /Que quando alguno, o algunos de mis Vasallos de la mi Ciudad de Medina, o de las mis Villas de Vexer è Chiclana se vinieren a poblar, è vivir en esta dicha mi Villa, que vos el dicho Conzexo recibais buenas fianzas, è seguridad, que el tal Vezino, o Vecinos que viniere a tomar vezindad, así de mi tierra; como de otra qualquiera parte, que sea, viniere a esta dicha mi Villa el tiempo de los diez años, que la ley quiere, è peche, è sirba, è contribuya con los otros mis Vasallos de ella, con las fasiendas que cada uno de ellos tubiere, en los pechos, è servizios, que cada uno de vosotros pechare: E que en el tiempo de los quatro años primeros siguientes, fagan Casas, è ponan viñas, como en el Privilegio que antes presentasteis se contiene, so pena de Cinco mill mrs. las dos partes, para la Obra de la dicha mi fortaleza de Vexer; è la otra terzera parte, para los propios de vos el dicho Conzexo: E esto fecho, è complido, como suso se contiene mi merzed, è voluntad es, que no embargante lo contenido en esta mi Carta de Privilegio, que cerca de esto fabla: que los susodichos que ende vinieren a vevir, è poblar, de las dichas mi Ciudad de Medina, è de Vexer, è de Chiclana, puedan traher sus vinos a esta dicha mi Villa è los vender, è se aprovechen de ellos, tanto que sean de su Cosecha, è no en otra manera, con Juramento que sobre ello fagan: E si se hallare, que los Vecinos que tienen heredades fuera del termino de esa dicha mi Villa, que vendieren vinos no siendo de su/

(16) /cosecha, que sean penados por la pena suso dicha, de lo cual vos mandé dar esta mi Carta en forma de Privilegio, firmada de mi nombre y sellada con mi sello, firmada de mi nombre, con mi sello de haya de madera, pendiente en cintas de seda asul: la que mando, que sea agora y para siempre jamas, sabido, è tenido por ley, en lo que dicho es. Dado en la muy noble, è muy leal Ciudad de Sevilla, a veinte, è quatro días, de el nuevo año del naszimiento de nuestro Señor Jesu=Christo, de Mill è quatrozientos, è sesenta è siete años.= El Duque.= Yo Alphonso de Anduxar, Secretario de mi Señor el Duque de Medina, Conde de Niebla, la fise escribir por su mandado.____

Concuerda con los dichos Privilegios originales, que en pergamino quedan escritos y en mi poder a que me remito. Como escribano mayor del Cabildo que soy de esta Villa lo hize escribir/.../ para que así conste, de pedimento de D. Tomás de la Suela, presbítero de esta Villa de Conil, la signé, y firmé en ella en 19 de diciembre de 1.724. En testimonio de verdad, Juan Alfonso Moreno, escribano público y del Cabildo”.

COMENTARIO

En el texto que acabamos de transcribir se pueden distinguir tres partes. La primera abarca aproximadamente la mitad del documento y consiste en la confirmación que en 1469 hace el duque Enrique (1468-92) a Conil de cartas, privilegios y mercedes anteriores. Se trata, sin duda, de la parte más interesante y rica en información de todo el texto, e incluye 4 documentos: una Carta puebla de 1411 del conde Enrique (1396-1436), su abuelo, y otras tres de don Juan Alfonso (1436-68), su padre: la primera de confirmación (1436), otra de privilegio cediendo a Conil la dehesa de Finojera o Hinojera (1444) y, por último, otra carta en donde se habla del reparto de tierras vagas o vacantes entre los labradores (1462). Examinadas todas ellas el 2º duque, Enrique el Magnífico, las confirma y especifica o fija la elección de los oficios concejiles de la Villa. En una segunda carta, más corta, posteriores titulares de la casa de Guzmán confirman privilegios y responden a peticiones del Concejo de Conil en dos documentos: primero el duque Juan Alfonso (1492-1507) expide una carta de confirmación de mercedes y de respuesta a ciertos “capítulos” que le fueron presentados por la Villa (1493); y después la duquesa administradora, Leonor de Guzmán, confirma la cesión a los propios de Conil de parte de la renta de la carnicería (1513), realizada en el texto precedente. El documento del A.P.S.C. finaliza con una tercera carta –que precede en el tiempo a la segunda- en la que de nuevo Enrique el Magnífico, todavía conde de Niebla, confirma otro privilegio de su padre el duque Juan -aún vivo- relativo al “defendimiento del vino”, a petición de un Jurado de Conil (1467); dicho documento incluye el Privilegio anterior de 1461.

Si separamos los distintos documentos incluidos en cada carta y los ordenamos cronológicamente obtenemos un total de 9, fechados sucesivamente en 1411, 1436, 1444, 1461, 1462, 1467, 1469, 1493 y 1513. Para entenderlos conviene remontarnos a la conquista cristiana de la actual comarca de la Janda y al fracaso repoblador de los siglos XIII y XIV.

1. La Torre de Guzmán

Conil de la Frontera surge en el contexto de la pugna entre cristianos y musulmanes por el control de la estratégica zona del Estrecho de Gibraltar. Tras la conquista cristiana y la expulsión de la población musulmana, se producen sucesivos intentos repobladores durante la segunda mitad del siglo XIII. Primero, las Órdenes Militares, que fracasan; en un segundo intento, el rey Sancho IV realiza el repartimiento de Vejer, en 1288 y 1293, también con poco éxito, pues dicho repartimiento afectó sólo a una pequeña parte de la tierra disponible y, ante los ataques de los benimerines, la mayoría de los colonizadores huyen, resistiendo sólo en el núcleo fortificado de Vejer. El monarca recurrirá finalmente a don Alonso Pérez de Guzmán que, tras su heroica defensa de Tarifa (1292), recibirá sucesivamente con el encargo de defender y poblar el señorío de Sanlúcar (1295), la almadraba de “Huedi Coní” (Conil, 1299), el despoblado de Chiclana (1303) y, por compra, la tierra de Vejer (1307)4 . La difícil coyuntura del siglo XIV no ayudó tampoco al poblamiento, que debía ser muy escaso en toda la zona. Tras la decisiva victoria sobre los musulmanes en la batalla de Salado (1340), la comarca de la Janda se fue convirtiendo en un lugar más seguro, aunque la peste vendría a complicar su poblamiento desde mediados del siglo. Al finalizar la centuria, Vejer, pieza fundamental del señorío, debía tener escasamente mil habitantes.

La almadraba de Huedi Coní se situaba, según el privilegio de donación de 1299, entre los cabos Roche y Trafalgar. El rey autorizaba a don Alonso Pérez de Guzmán a hacer en ella una fortaleza, “porque este lugar pueda poblar e amparar”5 . Parece pues concederlo segregado de Vejer6 , y con plena capacidad para poblarlo, por lo que debía comprender un territorio suficiente, cuya extensión desconocemos. El lugar tenía pocos vecinos, y como don Alonso comenzó a armar las almadrabas, pareciéndole sitio apropiado para la defensa de los pescadores, hizo en él “un castillo con sus muros y torres, y en medio una torre fuerte y grande muy bien labrada”7, la Torre de Guzmán, que terminó dando nombre a la villa .

El emplazamiento elegido para su construcción era el más apropiado: un sitio idóneo para calar almadraba, al pie de una colina, en la desembocadura del río Salado.

Quizás en un primer momento se construyera sólo la Torre, con una endeble cerca en torno a ella. La Torre de Guzmán (Conil) debía tener en los primeros años del siglo XIV alcaide y algunos pobladores-guerreros, cuyo número desconocemos, y es muy posible que volviera a despoblarse o que no llegara nunca a poblarse de modo estable durante la centuria, poseyendo sólo una pequeña guarnición militar y recibiendo población estacional durante la primavera, en la temporada de la pesca del atún. Porque a pesar de las dificultades, las almadrabas fueron armadas desde el primer momento y sabemos que María Alphon (+1330), mujer de Guzmán el Bueno, continuó explotando la pesquería8 . Hacia mediados de siglo las almadrabas se fueron convirtiendo en una gran renta para los Guzmanes, que pescaban 40.000 atunes entre Conil y Zahara9 . Barbadillo señala que una de las razones por las que la casa de Guzmán se puso de parte de los Trastámara durante la guerra civil castellana (1366-69) fue que el rey don Pedro –que quizás visitara Conil- quiso imponer almojarifazgo real en las almadrabas10 . El triunfo de Enrique II en la contienda supuso para la casa de Guzmán un notable incremento de su poder y de su patrimonio al obtener por merced real el condado de Niebla, que comprendía una buena parte de la tierra de Huelva.

2. La repoblación nobiliaria del siglo XV

Desde comienzos del siglo XV se inicia una nueva etapa histórica caracterizada por la recuperación económica y la expansión demográfica en todo el territorio del reino de Sevilla. Durante esta coyuntura favorable tendrá lugar la consolidación del poblamiento de Conil, como parecen demostrar los documentos del A.P.S.C. que pasamos a comentar. A la luz de dichos documentos, sabemos que el conde Enrique (1396-1436), 2º conde de Niebla y 5º señor de Sanlúcar, concedió Carta Puebla (Sanlúcar de Barrameda, 9 abril 1411) a cierto número de pobladores provenientes de Jerez de la Frontera, que querían ir a vivir a la Torre de Guzmán11 . Los pobladores piden al conde seguridad (un“cortixo enterrado” o cerca en torno a la Torre), franquicias (comerciales y de paso), tierras (para cultivar y para pastos), medios (poder cortar madera para las casas), derechos (entrada preferente en los oficios de las almadrabas) y libertades o capacidad para poder elegir los cargos municipales: alcaldes, alguaciles, jurados y oficiales, así como que edifique (“haga adobar”) una iglesia. Don Enrique accede a casi todo pero poniendo algunas condiciones: los pobladores se podrán repartir las tierras del Concejo con la obligación de mantener en él la vecindad y el compromiso de construir una casa y plantar una aranzada de viña en el plazo de 4 años. A la petición de la Finojera (Hinojera) para el ganado, el señor les responde que “vos daré dos dehesas, que la dicha Torre há: è adelante según se poblare, yo remediaré como los vezinos de la dicha Torre lo pasen bien”. Y concede licencias (cortar madera de los montes de Vejer), exenciones (franquicia de paso por dos años en la barca de Chiclana y permiso para vender libremente la producción agropecuaria), derechos (preferencia como carreteros, carniceros... en las almadrabas) y libertades (elegir Concejo entre ellos), accediendo igualmente a preparar la Iglesia y hacer una muralla en torno a la Torre. El Alcaide de la Torre controlará el cumplimiento del contrato, que responde al modelo de Carta Puebla.

Durante los años siguientes debió iniciarse, lentamente, el poblamiento de la Torre. Quizá date de entonces la primera cerca del Castillo o su reconstrucción, y con seguridad se edificaron casas, se roturaron tierras, se incrementó la ganadería y el Concejo fue puesto en funcionamiento, aunque no hay noticia sobre su existencia hasta 1436. Entonces, la carta puebla fue confirmada por don Juan Alfonso (1436-68) “porque el dicho Logar sea mejor poblado”(Villarrasa, 20 diciembre 1436), recordando a los concejos de Vejer y Chiclana que deben consentir a los vecinos de la Torre de Guzmán-Conil que corten en sus montes la madera que necesiten “para sus provehimientos, è para las mis Almadrabas”, lo que parece apuntar a un poblamiento todavía escaso y a cierta resistencia de los concejos vecinos en lo que respecta a la corta de madera de sus montes. En todo caso, a mediados del siglo XV el poblamiento de Conil debía estar en auge, como parecen probar las nuevas Cartas de don Juan Alfonso, tercer conde de Niebla y primer duque de Medina Sidonia, fechadas en 1444, 1461 y 1462, dirigidas al Concejo del Lugar de la Torre de Guzmán. La primera amplía su término con la Finojera, la segunda protege su vino de la competencia y la última autoriza nuevos repartos de tierras “vagas” de la Torre.

La carta de privilegio de 1444 (Sevilla, 31 julio) concede la dehesa de la Finojera, “porque fasta agora non teniades mi Carta” (aunque se supone que sí el uso), libre de cargas, y como término propio “para que podades paszer las Yerbas con vuestros Ganados, è beber las aguas, è labrar, è sembrar, è criar, è cazar, è cortar los Montes del dicho Echon... por ennoblecer ese dicho mi Logar e porque se pueble mejor”, mandando a los de Medina Sidonia, Vejer y Chiclana no entren en ella sin permiso de los de Conil. La segunda carta de don Juan Alfonso (Sevilla, 25 marzo 1461) responde a una petición del Concejo, a la que accede, fomentando la agricultura con la protección de la producción local de vinos, mandando que hasta que el vino del término no sea “vendido, è despachado, no se traiga, ni meta en el, ningún otro vino, de fuera parte, salvo si no fuere al real de mis Almadrabas”. Al año siguiente, una tercera carta (3 junio 1462) autoriza que las tierras vagas del término se cultiven libremente, como en tiempos de su padre, revocando mercedes que hubiera concedidas sobre ellas, y que “las tierras, que están sembradas” no paguen terrazgo a nadie, lo que manda pregonar para conocimiento de todos.

Prueba del poblamiento en auge de la Torre de Guzmán es la confirmación del “defendimiento del vino” (Sevilla, 24 enero 1467), a petición del Jurado de Conil Pedro López Barragán. El documento da noticia de que en los últimos años se han plantado muchas viñas en Conil. Da permiso a los vecinos de la villa para vender su vino dentro y fuera de ella, y reitera la protección por su contribución al poblamiento, incrementando las penas a los que la contravengan, amenazando al Concejo conileño, de permitirlo, con la perdizion de los Oficios”. Más adelante añade que “porque cada día acaesze, que de cada una parte atra se vienen a vivir, è morar las Gentes es mi merzed, è voluntad es que quando alguno, o algunos de mis Vasallos de la mi Cibdad de Medina, o de las mis Villas de Vexer è Chiclana se vinieren a poblar, è vivir en esta dicha mi Villa... fagan Casas, è ponan Viñas.... è puedan traher sus vinos a esta dicha mi Villa è los vender”. Es decir, quedan exentos de la prohibición los vasallos que vinieren a poblar Conil desde las localidades circundantes del señorío, lo que parece apoyar la hipótesis de un poblamiento en auge –que avala el sustantivo “Villa”, frente a “Lugar”- o la necesidad de poblar la Torre. Y recuerda al Concejo la obligación que tienen los pobladores de hacer casa y labrar una aranzada de viñas en los 4 primeros años, como quedó establecido desde 1411.

El desarrollo agropecuario de Conil desde mediados del siglo XV va en paralelo con el de las almadrabas. Por este tiempo debió construirse el Castillo de Zahara de los Atunes12 , y la almadraba de Conil fue visitada por Enrique IV (1456). El rey permaneció en Conil 3 días, invitado por el duque, visitando la pesquería y la industria de la chanca; Pedro de Medina dice que por entonces se pescaban en Conil y Zahara 100.000 atunes13 . Ello posibilitará el nacimiento de una importante industria de salazones y el inicio del gran comercio del atún14. Esto explica el interés ducal en dotar convenientemente a la Torre de Guzmán, pues no debemos olvidar que las almadrabas de tiro exigían una mano de obra numerosa, y la mejor manera de tenerla disponible era ofrecer condiciones favorables de asentamiento a nuevos pobladores, proporcionando tierras de cultivo, protección de la producción o dehesas para el ganado.

El nuevo duque Enrique el Magnífico (1469-92) confirma (28 marzo 1469), las cartas de su abuelo (1411) y su padre (1436, 1444 y 1462), “porque la dicha mi Villa sea mexor poblada” y restablece –por petición expresa del Concejo- la elección de los oficios, revocando mercedes anteriores de su padre sobre regimientos, alguacilazgo y jurados, para que “de aquí adelante roden (los oficios) cada un año por todos los vecinos de esa dicha Villa entre aquellos que son perteneszientes para ello, è que dexades por Alcaldes dos hombres buenos, è uno por Alguazil, è cuatro por Rexidores, è dos por Jurados de cada un año”, que junto con el Alcaide formarán cabildo. El Concejo de Conil se renovaría anualmente cada uno de enero. No sabemos si llegó a existir Concejo en el siglo XIV pero, en todo caso, desde comienzos del siglo XV el Concejo de Conil fue impulsado, refundado o creado. Gracias al auge demográfico que iba tomando la villa al calor de la riqueza pesquera, el duque podrá realizar una importante mejora del Castillo, dándole su configuración definitiva al edificar la Torre de la Vela y la doble planta con arquería por la parte de la mar15, para alojamiento más desahogado de los duques en la temporada de pesca, durante la que solían residir en Conil.

La riqueza pesquera va a estar también en el origen de conflictos. Al incrementarse las capturas y el comercio aparecieron las pugnas por el control de la pesca y sus suculentos beneficios, pues los duques de Medina Sidonia pretendieron monopolizar las almadrabas frente a otros señores, lo que provocó numerosos pleitos y hasta conflictos armados16. La enemistad entre Enrique de Guzmán y Rodrigo Ponce de León, por este y otros motivos, estallará en guerra abierta desde 1471 y, con intermitencias, perdurará hasta la muerte de ambos en 1492. Ello debió repercutir negativamente en las poblaciones del ducado, pues el incremento de los gastos señoriales, la disminución de ingresos o la falta de mano de obra para la pesca debió estar en el origen de ciertos servicios o “pechos” que los señores impusieron –no sabemos desde cuándo- a los habitantes de Conil, Chiclana, Vejer y Medina Sidonia17. El recrudecimiento del régimen señorial fue creando un creciente malestar entre los vecinos de los pueblos, que vieron recortadas sus libertades y privilegios. Los Reyes Católicos lograron, a duras penas, poner fin a las banderías nobiliarias iniciadas en el reinado de Enrique IV, dirigiendo las energías guerreras de su alta nobleza hacia el objetivo común de la conquista de Granada.

Con la paz, y aprovechando la nueva coyuntura de afirmación de la autoridad regia, surgen las primeras quejas de las villas del Ducado contra los señores por el exceso de impuestos o por abusos concretos18, que tendrían su origen en el incremento de los gastos ducales (recientes banderías nobiliarias y guerra de Granada) o el descenso en los beneficios (competencia pesquera o disminución de capturas). Dice Ladero que en esta coyuntura el duque Juan (1492-1507) mejoró la administración de sus estados y corrigió ciertos abusos, dando respuesta a las peticiones que le llegaban desde distintos concejos de su señorío19. Un ejemplo de ello es la Carta de confirmación y respuesta (20 enero 1493) a ciertos capítulos presentados por la Villa de Conil. El Concejo pide la confirmación de privilegios anteriores (reparto de baldíos y libre uso de la dehesa de la Hinojera), argumentando la necesidad de tierras, el poco término de la villa y la amenaza de despoblación, pues por no tener donde labrar, è criar, algunos que hoy en ella viven, estan para se ir, y esperan asta ver el remedio de esto”. El duque responde que ha decidido nombrar un Juez de términos para dilucidar el tema de “las tierras bagas que son en termino de esa mi Villa”, para que “lo vea, è me haga relazion, que tierras son, è la necesidad que de ellas tendreis”, y sobre la reivindicación de la dehesa de la Hinojera dice que lo mandará estudiar. La villa se queja también de estar “muy fatigada” por el exceso de rentas a pagar y el duque concede un tercio de la carnicería para los propios (2.000 mrs, destinados a pagar la Santa Hermandad), accede a devolver el Alguacilazgo y permite la venta del “quarto del pan”, si no es por mar ni para fuera del reino.

El cambio de siglo no debió ser bueno para Conil: epidemias, malos años agrícolas, crisis pesquera o recrudecimiento de la piratería musulmana, por lo que el duque manda edificar una cerca de protección en torno a la villa (1502). Pedro de Medina, que visitó por vez primera Conil en 1505, calcula su población en 150 vecinos (unos 700 habitantes), y certifica la escasez de pesca, lo que hacía que muchos años sólo se armase almadraba en Conil20 . Los años de la regencia de Fernando el Católico coinciden con la crisis del linaje de los Guzmanes: es la época de Pedro Girón, cuyo gobierno despótico hizo resurgir las quejas de las poblaciones del ducado. Las cuentas ducales de 1509-11 muestran que la Hinojera y el Alguacilazgo formaban parte de las rentas ducales de Conil21 , lo que nos hace pensar que las peticiones de 1493 no fueron atendidas, contrariando privilegios anteriores. Que la duquesa doña Leonor, en nombre de su hijo don Alonso, confirmase la cesión a los propios de los 2.000 mrs. de la renta de la carnicería para siempre (Sevilla, 12 septiembre 1513) no deja de ser anecdótico frente a los 45.000 mrs. que sumaban las rentas usurpadas de la Hinojera y el Alguacilazgo. El asalto de 4 fustas de moros a Conil en 1515 ahonda la crisis: el pueblo fue robado e incendiado, muriendo 11 hombres y siendo llevados “setenta captivos entre hombres, y mujeres y criaturas” 22 Aunque fueron finalmente rescatados, la inseguridad persistió. Además, tras la muerte del joven duque, el desterrado Pedro Girón volvió para heredar por la fuerza el Ducado, tomando Medina y ocupando Vejer, Conil y Chiclana, que solo entregó ante la venida del Capitán General y Alcaide de la Alhambra de Granada (1516)23 . Las primeras décadas del siglo XVI fueron por tanto de crisis para la villa, cuya población permaneció estancada, pues hacia 1528 sólo poseía 136 vecinos pecheros, 18 viudas y 12 menores.24

Durante el siglo XVI –superada la crisis- la villa se recupera. Los duques reorganizan la pesquería, que explotan directamente, labran salinas en Conil y transportan el atún en barcos propios. Desde los años 30, mercaderes italianos acuden a comprar atún a las mismas almadrabas, y los duques movilizan a las poblaciones del señorío durante la temporada. Desde los años 40 la pesca alcanzará cifras espectaculares. Conil crece y es favorecida por los duques, que autorizan en 1540 repartos de tierras en Roche a nuevos pobladores25. Los beneficios de la pesca son inmensos y a mediados del siglo el duque manda construir la Chanca de Conil y el Convento de la Victoria. El grabado de Hoefnagel nos muestra este Conil en expansión, cuya población ronda los 2.000 habitantes26.

3. Conclusiones

A) El Concejo de Conil se crea entre 1411 y 1436. En 1411 se da a los pobladores la facultad de elegir los cargos municipales, lo que se confirma en 1436. Hasta 1444 los documentos hablan del Lugar de la Torre de Guzmán, pero desde 1467 se habla de la Villa de la Torre de Guzmán, una prueba de la consolidación del Concejo. En 1469 el Concejo pide la confirmación de los privilegios anteriores y “expezialmente, que los Oficios de Alcaldías, è Alguasilazgo, è Reximientos è Juraderías” los tengan los vecinos de la villa “según que antiguamente se fazía”. Don Enrique lo confirma y revoca mercedes de su padre sobre dichos oficios “a qualguier persona que sean, porque aquello fue fecho por importunidad, e contra dichos Privilegios”, mandando que en adelante roten anualmente dichos cargos entre quienes “son perteneszientes para ello”, los hombres buenos de la villa, entre quienes se elegirán 2 Alcaldes, un Alguazil, 4 Regidores y 2 Jurados, que junto con el Alcaide formarán cabildo. Pero no es don Enrique quien crea el Concejo, que ya existía desde comienzos del siglo XV.

B) El poblamiento se consolida desde mediados del siglo XV. A los primeros repartos de tierras para plantar viñas y a la concesión de la Finojera como término, se suman nuevos repartos en 1462 sobre “las tierras bagas, que fueron, è son mias en ese dicho mi Logar, è en sus términos” cuyo disfrute autoriza el duque a los labradores sin pago de terrazgo. El desarrollo de los viñedos parece evidente durante los años 60, según se desprende de la carta relativa al “defendimiento” del vino. Una parte de los nuevos pobladores procedían de las localidades circundantes del señorío, Medina Sidonia, Vejer o Chiclana, como parece desprenderse del documento de 1467. En 1493 los de Conil vuelven a pedir nuevos repartos de tierras, que como hemos visto tendrán continuidad durante el siglo XVI.

C) El desarrollo urbano de Conil se va configurando al compás del crecimiento demográfico. La población surge al amparo de la Torre de Guzmán. Desde comienzos del siglo XV, al menos, el caserío se va incrementando con la llegada de pobladores, y desde mediados del siglo el progresivo incremento del número de casas convierte al Lugar de la Torre en Villa. En la época del duque Enrique se mejora el Castillo y quizás también fuera construida la primitiva iglesia parroquial de Santa Catalina. En 1502 se edifica la muralla en torno a la población que, tras el asalto de 1515, fue mejorada. Así pues, Conil se va configurando durante el siglo XV, pero su consolidación como villa de cierta entidad no se producirá hasta mediados del siglo XVI, coincidiendo con la época de esplendor de las almadrabas, que es cuando se edifican la Chanca, el Mesón ducal (la Tahona) o el Convento de la Victoria.

D) El interés de la Casa de Guzmán en poblar Conil durante el siglo XV, aprovechando la coyuntura demográfica y económica favorable, tiene como razón última las almadrabas. Las referencias a ellas son indirectas pero aparecen en tres de los textos que comentamos: en 1411 los pobladores piden entrada en sus oficios (carreteros, carniceros...), concediéndoles la primacía en ellos. En 1436 se recuerda a los de Vejer y Chiclana que deben dejar cortar madera de sus montes para ellas, y en 1461, a propósito del “defendimiento del vino” de la Torre, se exceptúa de la prohibición el abastecimiendo ducal de vinos a la pesquería. Pensamos que el fomento de la población de Conil, ofreciendo condiciones favorables de asentamiento, el desarrollo del Concejo o de la villa tienen el objetivo último de poder disponer de personal suficiente para armar almadraba cada primavera en Conil, principal interés de la Casa de Guzmán en la villa, pues las demás rentas que generaba la población, de reducido término, suponían comparativamente muy poco dentro de la hacienda ducal.

E) El término municipal de Conil tiene también un origen bajomedieval. Sobre esta cuestión, el documento del A.P.S.C. aporta información de interés, que hemos completado con otros documentos del Archivo Ducal de Medina Sidonia y del Archivo Municipal de Conil, y cuya problemática exponemos a parte.

APÉNDICE. Fijación de los términos municipales de Conil y Vejer durante el siglo XVI: la Transacción y Concordia de 1.572

Cuando Guzmán el Bueno recibe del rey la almadraba de Huedi Coní, con el encargo de poblar, dicho lugar debió concederse segregado de Vejer y con un término propio, que desconocemos. En la Carta Puebla de 1411 se dice que la Torre de Guzmán tiene por término dos dehesas, sin mencionar nombre ni extensión, a las que en 1444 se agrega la Finojera o Hinojera, donación que parece estar en el origen de un largo conflicto de términos con Vejer, como revela una Carta ducal de 1445. En ella se comunica al Alcalde Mayor de Vejer que el Alcalde de Mesta de dicha población no debe fatigar a los de Conil, devolviéndoles “la prenda que tomó”, ”, y que en adelante no se moleste a los vecinos de Conil, pues dicha población “tiene su juresdicción apartada”27 La concesión de la Hinojera como bien propio de Conil suponía impedir a los vecinos de Vejer pastar en los baldíos de Conil, por lo que el régimen de Comunidad de Pastos beneficiaba mucho más a los vecinos de Conil, que podían seguir haciéndolo en las tierras colindantes de Vejer, al otro lado del río Salado.

Las disputas debieron continuar durante la segunda mitad del siglo XV, y quizás el duque Enrique optara, ante las protestas de los vejeriegos, por devolver dicha dehesa al pasto común de ambas villas, pues en 1493 los de Conil vuelven a pedirla, argumentando el privilegio de 1444, el poco término de la villa y la amenaza de despoblación.

Un documento de 1529 nos informa de la evolución del conflicto. El concejo de Conil pide justicia al duque argumentando la Comunidad de pastos, las trabas que ponen los de Vejer a la misma y las exorbitadas multas (600 mrs.) que imponen cuando prenden ganado infringiendo la normativa, suplicando también poder cortar madera de los montes de Vejer para sus arados. Vejer se defiende argumentando los reiterados y constantes abusos que cometen los de Conil en sus tierras (comer sembrados, pastar en dehesas prohibidas, beber de pozos particulares, permanecer de noche en su término o destruir sus montes), para concluir señalando que ir a vecindad no consiste en “ser en igual con los vecinos desta villa, basta que entren, se entiende, en poca parte del término, e no tan totalmente como lo hacen, e entran casi hasta las Viñas de Vexer, e todo aquello que pueden alcanzar, cosa que nunca se vido, ni se acostumbró, salvo solamente entrar a Mojón cubierto, hasta una o dos Caballerías de día, e bolberse de día a su término e no estar de noche”. Además “teniendo como tiene la dicha Villa de Conil la Dehesa de Hinojera para sus Ganados tiene por mejor de vender la mitad de dicha Dehesa, para se aprovechar, y comer nuestros términos totalmente”, pero si no la vendiesen podrían tener allí sus ganados “sin esfuerzo de la Villa de Vejer”, y así como los criadores de Vejer no perjudican a los de Conil, lo mismo deben hacer ellos. Oídas las partes, la Sentencia28 del Comendador ducal establecía que los abusos de los de Conil fueran penados con 60 mrs por cada vez y que “sea guardada entre los dichos Concejos, la vecindad que tienen”. Por lo tanto, las cosas siguieron como estaban, y el descontento de los de Vejer continuó.

Desde mediados del siglo XV Conil crece y es favorecido por los duques, interesados en su gran negocio de las almadrabas; por contra, Vejer –antiguo municipio de realengo- ve cada vez más mermadas sus antiguas libertades y derechos. Su descontento con la Casa ducal estallará en 1539, cuando se inicia el pleito de Juan Relinque29 . En el capítulo 2 de dicho pleito los vejeriegos acusan al duque de haber segregado Conil de Vejer, obteniendo en 1566 sentencia favorable en este y en todos los capítulos de que constaba su demanda. Indudablemente los vejeriegos llevaban razón en muchas de sus peticiones, pero una sentencia tan abrumadoramente favorable de la Chancillería de Granada sólo se explica por la torpe y prepotente defensa de los procuradores ducales, que menospreciaron los argumentos de los vejeriegos. En el capítulo que nos ocupa se mandaba al duque poner en común las dehesas de Hinojera, Overas y Lanchar, y hasta deshacer el término de Conil. Pero Conil tenía ya, al menos, 150 años de existencia y era villa consolidada y próspera, además de una inagotable fuente de riqueza para los duques. La Transacción de 1568 paralizó su ejecución.

Para zanjar la disputa con Conil, cabían tres posibilidades a partir de entonces: volver a poner en comunidad de pastos las tres dehesas citadas, cerrar los términos de ambas villas o proseguir los vejeriegos en su pleito contra el duque. Así las cosas, el 11 de septiembre de 1572, los Concejos de ambas villas reunidos en Vejer celebran una Transacción y Convenio , por la que deciden resolver sus diferencias. El documento fue firmado “por bien de paz e concordia, e por conservar la amistad e buena vecindad” entre Vejer y Conil y consta de 10 capítulos en los que se regula minuciosamente el régimen de Comunidad de Pastos, verdadero reglamento que contemplaba lo que se podía hacer y lo que no, estipulando las penas en que incurrirían los ganaderos que fueran sorprendidos contraviniendo las normas. De dicho acuerdo destacamos lo siguiente:

“Capitulo 5º.- En cuanto toca a desacotarse e deshadehesarse las dichas tres dehesas de Lanchar, Hinojera y la Cañada del Taraje atento a que de mucho tiempo a esta parte han estado acotadas, e adehesadas, e porque así mismo la dicha Villa de Conil es muy antigua, e todo siempre ha tenido sus términos devididos, e apartados, e conocidos, e adeslindados de los términos de la Villa de Vexer, y porque el dicho pleito de que la dicha Villa de Vejer se pretendía aprovechar para sacar por terminos suyos, los términos de la dicha villa de Conil, no se hizo con el Concejo de la dicha villa, ni fue citado, ni llamado a él; puesto que huvo sentencia de vista en el dicho pleito que los vecinos de Vexer trataban con el dicho Duque, mi Señor; ansi que por estas causas, e por otras, e por el transcurso de tanto tiempo estaba dudosa la justicia, de más de las vejaciones, molestias y gastos que en el seguimiento de los dichos pleytos se podían recrecer, por tanto, en cuanto a esto, fue concierto entre las dichas dos Villas e Concejos dellas, que las dichas dehesas se desacoten y deshadehesen, queden por valdíos de la villa de Conil para que los vecinos de Vexer puedan entrar en ellas, e comerlas e pastarlas con sus ganados de día, como lo pueden hacer en los demás valdíos de la dicha villa.”

Por tanto, Vejer reconocía la antigüedad de Conil y su término, y Conil desacotaba las dehesas para permitir el pasto y el paso a los de Vejer. Se zanjaba así, por acuerdo entre concejos, uno de los capítulos del pleito de los vejeriegos con el duque, en el que Conil nunca fue parte, pues de haberlo sido podía haber aportado una abundante documentación en su defensa, como demuestran los documentos del A.P.S.C., por primera vez transcritos íntegramente en este artículo.

1ª A.P.S.C. Documento suelto en 16 folios, copia fechada en 1724.

2ª A.D.M.S, leg. 1049. Confirmación despachada por la Sra. Duquesa Dª Josefa Pacheco, como madre y curadora del Sr. Duque D. Pedro, a favor de la Villa de Conil, de todos los privilegios concedidos por los Sres. de la Casa predecesores. Chiclana, Jullio 26 de 1740.

3ªHace unos años hicimos una primera aproximación a la época bajomedieval en Conil, a partir del Libro del Repartimiento de Vejer y otras fuentes bibliográficas (SANTOS GARCÍA A. y VELÁZQUEZ-GAZTELU, F: Conil de la Frontera, Diputación de Cádiz, 1988, p. 29-49), que los documentos del APSC contribuyen a esclarecer notablemente. En 2003, mostré una parte del documento (SANTOS GARCÍA, A.: “La Torre de Guzmán en 1411. El origen de Conil en un documento del APSC”, Boletín La Laja nº 3) y en 2006 hice una aproximación histórica a la época (SANTOS GARCÍA, A.: “Conil en el siglo XV (1411-1530). Almadrabas y poblamiento en la frontera gaditana”, Boletín La Laja nº 7).

4ª GONZALEZ JIMÉNEZ M. y LADERO QUESADA M.A.: “La población de la frontera de Gibraltar y el Repartimiento de Vejer”, en Historia, Instituciones, Documentos, nº 4, Universidad de Sevilla, 1977, p.199-316. Los límites del repartimiento están poco claros: GONZÁLEZ JIMÉNEZ, M. calcula que fue repartido algo menos de la mitad de los actuales términos de Vejer, Barbate y Conil (En torno a los orígenes de Andalucía. La repoblación del siglo XIII. Sevilla, 1988, p.112-115) y BUSTAMANTE COSTA, al estudiar la toponimia del Libro del Repartimiento de Vejer, plantea la falta de coincidencia entre la tierra repartida y los términos municipales citados, situando algunas de las aldeas y alquerías repartidas dentro de las actuales Medina Sidonia y Chiclana (“Topografía de las aldeas de Vejer según los repartimientos”, en Excavaciones arqueológicas en La Mesa, Chiclana 1999, p. 275-284).

5ª GONZALEZ y LADERO, Op. cit., apéndice documental, p.230-31: está recogido en su integridad el Privilegio de donación de la almadraba de Huedi Coni a Alfonso Pérez de Guzmán. Las almadrabas fueron mencionadas con anterioridad en la donación de los castillos de Medina y Vejer a la Orden Militar de Santiago en 1285.

6ª GONZÁLEZ JIMÉNEZ, M: Op. cit. p 92. Lo mismo puede decirse de la concesión posterior del despoblado de Chiclana, segregado por el rey del Lugar de la Puente.

7ª MEDINA, Pedro de: Crónica de los Duques de Medina Sidonia, en Colección de documentos inéditos para la Historia de España, tomo XXXIX, libro II, cap. XL, p.136. No sabemos con precisión cuándo fue construida la Torre, pero el cronista Barrantes cita desde 1309 el lugar de la Torre de Guzmán como algo distinto de las Almadrabas (BARRANTES MALDONADO, Pedro: Ilustraciones de la casa de Niebla, reeditado por la Universidad de Cádiz, 1998).

8ª ALVAREZ DE TOLEDO, L.I.: La almadraba en el Viejo Régimen, en www.fcmedinasidonia.es

9ª BARRANTES, Op.cit, libro IV, cap.V, p.218.

10ª BARBADILLO DELGADO, P: Historia Antigua y Medieval de Sanlúcar de Barrameda, Escelicer, Cádiz 1945, p.181). Barrantes niega que Pedro I fuera a Conil, pero en la Crónica de este rey y en los Anales de Ortiz de Zúñiga queda recogida dicha visita (ORTIZ DE ZÚÑIGA, D: Anales eclesiásticos y seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, Madrid 1795, II p.140).

11ª A.P.S.C., doc. cit. En adelante nos remitiremos a él solo en el texto, citando lugar (caso de haberlo) y fecha de cada una de las 9 cartas en que se desglosa.

12ª ALVAREZ DE TOLEDO, L.I., Op. cit.

13ª MEDINA, Op. cit. libro VI, cap. IX, p.230. La visita real del rey Enrique IV a Conil también está recogida por BARRANTES, Op. cit, libro VII, cap.XVI, p.371.

14ª OTTE, Enrique: “El comercio exterior andaluz a fines de la Edad Media”, en Actas del II Coloquio de Historia Medieval Andaluza, Sevilla, 1981, p.193-240. Fue por entonces cuando el atún se convirtió en el principal pescado de exportación de la Andalucía atlántica, siendo contratado a los magnates por mercaderes genoveses y florentinos.

15ª MEDINA, Op. cit., libro VIII, cap. XI, p.276.

16ª LADERO QUESADA, M.A: “Las almadrabas de Andalucía (siglos XIII-XVI)”, en Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo CXC, cuaderno III, Madrid 1993, p.346-351.

17ª Conocemos estos pechos por una Carta de merced de Enrique de Guzmán, de 1480, que libera a los vecinos de Medina del servicio anual de 10 carretas para las almadrabas de Zahara y la Torre de Guzmán, a cambio de 80.000 mrs. (RODRÍGUEZ LIÁÑEZ, L. y ANASAGASTI VALDERRAMA, A.Mª: Medina Sidonia en la Baja Edad Media. Historia, instituciones y documentos, Medina Sidonia, 1994, pp.515-517) y por el pleito de Juan Relinque (vid. infra).

18ª MORILLO CRESPO, A: Vejer de la Frontera y su comarca, IEG, Diputación de Cádiz, 1975, p.121.

19ª LADERO QUESADA, M.A: “Sobre las relaciones entre señores y concejos. Niebla y Medina Sidonia en 1493”, en Homenaje a Luis Suárez Fernández, Universidad de Valladolid, 1991, p.283-229.

20ª MEDINA, Op. cit., libro VIII, cap. XI, p.276-277.

21ª SOLANO RUIZ, Emma: “La hacienda de las casas de Medina Sidonia y Arcos en la Andalucía del siglo XV”, en Archivo Hispalense, nº 168, Sevilla 1972, p. 85-176.

22ª MEDINA, Op. cit, libro VIII, cap. XI, p.283-285.

23ª AGUADO GONZÁLEZ, F.J: “La sucesión en el ducado de Medina Sidonia a la muerte de don Juan de Guzmán. Conflictos entre el linaje de los Guzmán y el de los Téllez-Girón (1507-17)”, en Anuario de Estudios Medievales, CSIC, 19, Barcelona 1989, p.689-708. Véase también BARBADILLO, Op. cit., p.280 o MORILLO CRESPO, op.cit., p.127-129.

24ª DOMÍNGUEZ ORTIZ., A: “La población del reino de Sevilla en 1534”, en Cuadernos de Historia 7, 1977, p.353.

25ª A.D.M.S., leg. 1049: Confirmación... de 1740. Tras la confirmación de los privilegios de la villa de 1411 a 1513, se incluye una merced de 1540 relativa al reparto de tierras en Roche entre vecinos que carecen de tierras y nuevos pobladores gitanos, concedida a petición del Concejo.

26ª SANTOS GARCÍA, A.: “La Chanca de Conil. Almadrabas, industria de salazones y sociedad durante el Antiguo Régimen”, en Janda nº 4, 2001, p. 71-116.

27ª A.D.M.S., leg. 1049: Confirmación... 1740. El incidente aparece recogido a continuación del privilegio de concesión de la Finojera, y parece indudable que por su contenido, ubicación en el texto y fecha, está referido a ella.

28ª A.D.M.S., leg 1047: Sentencia por Pleyto entre Vejer y Conil sobre la Comunidad de Pastos..., año 1529.

29ª MUÑOZ RODRÍGUEZ, A: “Juan Relinque y el origen de los pleitos de los vecinos de Vejer con la Casa de Nedina Sidonia”, en Janda nº 2, 1995, p. 19-48.

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