El Archivo Municipal de Conil de la Frontera

Patrimonio documental de un pueblo

Fco. Gabriel CONDE MALIA

Carmen GOMAR TINOCO

Se considera, en líneas generales, que un archivo municipal es el conjunto de documentos producidos y/o recibidos por el Concejo o Ayuntamiento en el ejercicio de sus funciones. Estos documentos constituyen, por tanto, el mejor testimonio de la actividad de la administración local, plasmada en unos tipos documentales que, como los órganos que la integran y las funciones que desarrolla, han variado con el transcurso del tiempo. Los archivos municipales, integrados en el sistema andaluz de archivos, albergan patrimonio documental, según recoge la legislación en materia de patrimonio tanto estatal como autonómica.

La conservación organizada de estos fondos documentales garantiza la pervivencia de las fuentes para el estudio de la historia de los pueblos y una mayor agilidad en el funcionamiento de la administración que los ha generado

En el caso de Conil, la documentación municipal ha sufrido numerosos avatares. Estuvo primitivamente depositada en un edificio sito en la plaza de Santa Catalina que, hasta hace poco, fue la sede de la Policía Local.

Tras las ocupación francesa, los fondos son trasladados al número cinco de la por aquel entonces plaza de la Constitución, actual plaza de España.

Sobre 1842 se inaugura la nueva casa ayuntamiento en el convento de Mínimos. En los años ochenta del pasado siglo, por motivo de reformas realizadas en el consistorio, la documentación se traslada provisionalmente a la calle Hospital número cuatro, sufriendo graves pérdidas entre traslados. De nuevo revierte a la casa ayuntamiento, y la documentación que aquélla no tiene capacidad para albergar se va acumulando en unas dependencias anexas al ayuntamiento, donde permanecen hasta la situación ruinosa de la citada dependencia. Una vez más los fondos se trasladan a la casa de la cultura, a la nave-almacén municipal y al antiguo matadero, siendo objeto de gran dispersión e incrementándose aún más las pérdidas. Finalmente en 2001 se reúne toda la documentación en la parte baja del edificio que en la calle Padre Ramírez acogía la oficina de urbanismo y el salón de plenos, mientras la documentación “histórica” permanece en la casa consistorial.


“La villa de Conil en trece días del mes de agosto del mil [seiscientos] y veinte y ocho…”
(detalle de la primera acta capitular conservada)

A raíz del convenio suscrito entre el Ayuntamiento de Conil y la Diputación Provincial de Cádiz, en julio de 2003, se unifican los dos fondos en el edificio de la calle Padre Ramírez, para proceder a su organización. Este espacio se ha constituido en Archivo Municipal, si bien parte del mismo se destina a archivo de gestión de urbanismo. En base al convenio citado, la Diputación aportaba personal técnico, mientras el Ayuntamiento hacía lo propio con los medios materiales, si bien éste procedió a contratar un auxiliar de archivo para complementar la labor de los archiveros, lo que revela su implicación en el proyecto. Además, con la firma del convenio, Conil entraba a formar parte del Plan de Organización de Archivos Municipales de la Provincia de Cádiz, sumándose a la lista integrada, entre otros, por Medina Sidonia, Benalup-Casas Viejas o Paterna de Rivera, por citar algunos ejemplos de la Janda.

Los trabajos de organización han abarcado desde julio de 2003 hasta marzo de 2008. Durante este período a la vez que se ha ido organizando el archivo se ha gestionado la adquisición de equipamiento y la reproducción de documentación relevante. En cuanto al equipamiento, gracias a los 14.000 euros concedidos mediante subvenciones de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, a los 5.000 euros aportados por la Fundación Provincial de Cultura de la Diputación de Cádiz y a los 20.000 euros consignados directamente por el Ayuntamiento de Conil, se ha conseguido un archivo con unas adecuadas estanterías compactas sobre raíles, de material ignífugo, que salvaguardan los documentos y duplican el espacio disponible. Por lo que respecta a la reproducción, los 7.875,90 euros concedidos igualmente por la Consejería de Cultura han hecho posible la microfilmación y la digitalización de un total de quince libros de actas capitulares que abarcan desde 1628 hasta 1776, así como un expediente judicial de gran valor histórico (1812/1816).

Para la organización del fondo se ha seguido el cuadro de clasificación de la Mesa de Trabajo de Archiveros Municipales, editado en 1996. Según este cuadro, la documentación municipal se divide en cuatro grandes secciones, correspondientes a Gobierno, Administración, Servicios y Hacienda, que son funciones que siempre ha ejercido la Administración Local. Estas secciones, a su vez, se dividen en subsecciones, en las que se encuadran las series documentales. Sirviéndonos de las secciones mencionadas y centrándonos en el Archivo Municipal de Conil, vamos a mencionar algunas de las series de mayor significación, por su valor histórico, por su volumen o por otras circunstancias, expresando sus fechas extremas y comentándolas cuando lo precisen.

Dentro de la sección de Gobierno podemos destacar los libros de actas capitulares (1628/1924). A partir de 1924 éstos pasan a llamarse libros de actas de sesiones del Ayuntamiento pleno, de los que en el Archivo se conservan hasta 1991. Se puede considerar la serie más emblemática de los archivos municipales, ya que buena parte de las vicisitudes de la vida local se refleja en estos libros. Cabe destacar también las ordenanzas de buen gobierno (1880/2002), mediante las cuales se rige la villa en los más diversos ámbitos (moral, urbanístico, sanitario, etc.). Por último, señalaremos los libros de actas de sesiones de la Comisión Municipal Permanente / Comisión de Gobierno (1924/1991), puesto que esta Comisión es el principal órgano de apoyo del equipo de gobierno, donde se resuelven determinados asuntos que no son llevados a pleno (licencias de obras particulares, etc.).

En la sección Administración hay que resaltar, dentro de Secretaría, las memorias (1947/1987), debido a que testimonian todas las actividades realizadas por el Ayuntamiento en el ejercicio de un año. Por su volumen, cabría reseñar la correspondencia de Secretaría, tanto la de entrada (1705/2000), como la de salida (1814/2000). Los libros de entrada (1913/2001) y salida (1923/2001) de documentos del Registro General adquieren valor en tanto en cuanto se deja constancia en ellos de los documentos recibidos y emitidos por la Administración Local. Especial relevancia para el patrimonio municipal tiene la subsección así denominada. En ella contamos con series como adquisición, enajenación, calificación jurídica, disfrute y aprovechamiento o reversión de bienes, que nos permiten conocer la trayectoria de los bienes que constituyen o han constituido el patrimonio municipal.

Servicios engloba las subsecciones cuyas series desarrollan actividades de carácter finalista. En total son trece subsecciones, entre otras, obras y urbanismo, abastos y consumo, educación, sanidad, cultura, población o quintas. Son destacables, dentro de la subsección obras y urbanismo, las series referentes a planeamiento urbanístico (planes parciales, generales y especiales, etc.), las de disciplina urbanística (licencias de obras, aperturas, etc.) y las de obras municipales (edificación, conservación, instalación y urbanización). Dentro de abastos y consumo se encuentra la documentación producida por el Pósito Municipal, institución de origen tardomoderno cuya finalidad esencial era asegurar el abastecimiento cerealístico a las poblaciones, amén de otras funciones. El primer documento emanado del Pósito de Conil que el Archivo Municipal alberga data de 1825. Especial interés reviste toda la documentación fruto del ejercicio de la función de control de la población, en especial los padrones de población (1950/1986). Subrayar también la serie de expedientes de reclutamiento (1953-2001) de las extintas quintas y, por último, toda la documentación que ha generado la actividad electoral en el municipio como son los expedientes de elecciones (1977/1999).

De Hacienda resaltaríamos, en primer lugar, la documentación generada por la actividad presupuestaria, en especial los presupuestos en sí mismos (1845/1995) y los mandamientos de ingreso (1891/1997) y de pago (1891/1997), siendo estas últimas de las series de mayor volumen.

En segundo lugar, todas las actividades referentes a la gestión tributaria se engloban en la subsección Tributación, cuya serie más representativa son los padrones fiscales, concebidos como instrumentos para proceder a la recaudación de los diferentes conceptos tributarios.

En tercer lugar, las listas cobratorias, en las que observamos los resultados de la gestión recaudatoria de las figuras impositivas.

Y en cuarto lugar, tanto los libros de actas de arqueo (1927/2001) como los libros de caja (1926/1997) constituyen los mejores testimonios para estudiar el movimiento de la Caja municipal, del mismo modo que las cuentas de caudales (1959-1986) lo son para Tesorería.

La riqueza de un archivo radica, en gran medida, en la continuidad de sus series documentales, siendo las mencionadas un buen ejemplo, si bien existen otros indicadores. Uno de ellos es la conservación de unidades documentales de indudable valor histórico, de las que el Archivo Municipal de Conil cuenta con varios ejemplos. Por citar los más significativos, a nuestro juicio, mencionaremos el expediente, fechado en 1746, de toma de posesión de Alonso Valdés, apoderado de la duquesa de Medina Sidonia, de los mayorazgos, rentas, bienes, etc. que quedaron vacantes tras la muerte del duque en 1736. Así mismo el expediente criminal de oficio instruido contra José Pacheco, corregidor que fue por el “gobierno intruso” (1812/1816), que además contiene la primera relación de vecinos por calle, realizada a efectos contributivos. Sin olvidarnos del expediente instruido por el Ayuntamiento para el modo y forma de calar la almadraba (1821), uno de los escasos reflejos documentales que la actividad pesquera tiene en el Archivo Municipal.

Fruto de la organización del fondo documental es la elaboración de dos instrumentos de descripción, el cuadro de clasificación y el inventario, así como la descripción del fondo siguiendo la norma internacional ISAD (G), los cuales se publicarán por la Diputación de Cádiz en fechas próximas. Esta publicación proporcionará a los usuarios del Archivo una información esencial sobre las series que lo integran, a la par que contribuirá a divulgar el patrimonio documental de Conil.

Precisamente, una de las funciones archivísticas en la que pretendemos incidir es la cultural. Para ello tenemos prevista la celebración de unas jornadas sobre patrimonio documental, una exposición de los documentos más interesantes conservados en el Archivo Municipal y visitas guiadas para centros educativos.

En conclusión, la organización de este voluminoso archivo ha sido una tarea ardua, recordemos la dispersión de los fondos, amén de otras dificultades, y quizás poco conocida, si bien con un resultado gratificante, el tener a disposición de los usuarios la documentación producida por el Ayuntamiento conileño durante cuatro siglos. Confiamos, eso sí, que esta labor tenga continuidad, lo cual implicaría un compromiso por parte del Ayuntamiento en el mantenimiento de personal especializado que, por ejemplo, atienda las peticiones de consulta y las continuas solicitudes de préstamo, reciba las transferencias de documentación procedentes de las oficinas municipales o describa los nuevos ingresos, manteniendo de este modo actualizado el inventario. Si no se tiene en cuenta este aspecto, se corre el riesgo de volver a la situación anterior, en la que el Archivo no era más que un almacén, que, entre otras cosas, contenía documentación desorganizada y, por lo tanto, incontrolada, donde un libro de actas capitulares de 1628, patrimonio documental de un pueblo, convivía con objetos de muy diverso pelaje.

cerrar