EDITORIAL 1

   La Laja 

 

El Patrimonio “considerado desde una perspectiva general, es el conjunto de elementos naturales o culturales, materiales o inmateriales, heredados del pasado o creados en el presente, en donde un determinado grupo de individuos reconocen sus señas de identidad” (Plan General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía).

   Conil de la Frontera atraviesa por un momento decisivo como consecuencia de su acelerada expansión turística de los últimos años, que está poniendo en peligro la preservación de sus valiosos recursos naturales y de su rico patrimonio cultural. Pero quien lea la prensa provincial (Diario de Cádiz), la revista municipal (La Frontera), oiga la radio local (Radio Juventud) o los eslóganes al uso (turismo sensible) puede llegar a pensar que Conil es un “modelo” de desarrollo respetuoso con el medio ambiente (defensa del litoral, del enebro...) e incluso con el patrimonio (mejora de barrios históricos, expropiación de la Chanca...). Por desgracia, la realidad es muy otra.

   ¿Qué ocurre en Conil?. Nada especial: lo mismo que en todos los municipios costeros de la provincia. Presión constructora, gestiones y convenios opacos de las autoridades con particulares, indisciplina urbanística general, especulación y agresiones al litoral, derribo de edificaciones de interés tipológico en el casco histórico, adulteración de edificios emblemáticos o abandono a su suerte de los mismos, pérdida de calidad de vida urbana, infraestructuras obsoletas y equipamientos deficientes, saturación veraniega, uso insostenible de los recursos, acumulación de residuos, etc.

   Alguien dijo que “lo que no se denuncia, no existe”. Como ciudadanos de Conil, llamados legítimamente a participar en lo que nos interesa, en lo que nos duele, la ciudad en la que vivimos y el medio en el que nos desenvolvemos, no podemos permanecer mudos ante lo que no nos gusta, lo que nos agrede, el engaño o la manipulación, la “conspiración de silencio” o la mala gestión. Y queremos alzar la voz, abrir “debate” (palabra de moda) sobre el modelo de desarrollo en el que estamos embarcados para bien o para mal.

   Partimos de un axioma: el interés general debe primar sobre los intereses particulares en asunto de tanto calado como el patrimonio –natural y cultural- y la calidad de vida, dos caras de una misma moneda. Nuestras leyes reconocen la importancia y la relación que existe entre la calidad de vida y la conservación del legado patrimonial, amparando ambas como un bien general, una necesidad y un derecho.Conscientes de la necesidad de conservar, para garantizar la calidad de vida y la identidad de nuestro pueblo, hemos decidido aunar esfuerzos creando una Plataforma de Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Conil como medio para informar y concienciar de los problemas, encauzar la participación ciudadana y orientar al poder municipal en favor de legítimas aspiraciones de interés general. Queremos dejar claro desde el principio que esta plataforma ciudadana no aspira a ser “alternativa política”, está abierta a todos cuantos compartan sus ideas y no va en contra ni a favor de ningún grupo político: sólo pretende hacer una crítica de la realidad y ofrecer propuestas alternativas de actuación.

   Como Carta de presentación, aportamos este breve Informe para poner en conocimiento de la opinión pública “otra mirada”, sin duda crítica, pero muy necesaria y oportuna a nuestro juicio. No tratamos sino de contribuir con ella al verdadero debate sobre qué tipo de ciudad y qué territorio queremos para vivir hoy y en el futuro, con la esperanza de que Conil no sólo sea un pueblo que crezca sino que sea un pueblo que se desarrolle.

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